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Trastorno de ansiedad por separación

Por Josephine Elia, MD, Division of Pediatric Behavioral Health, Department of Pediatrics, A.I. DuPont Hospital for Children

En el trastorno de ansiedad por separación se genera un estado de ansiedad intensa y persistente al estar lejos de casa o al separarse de las personas a las que el niño siente apego, generalmente la madre.

  • La mayoría de los niños sienten ansiedad por separación, pero suele desaparecer a medida que se van haciendo mayores.

  • Los niños a menudo lloran o suplican a la persona que se va y, una vez se ha ido, solo piensan en volver a reunirse con ella.

  • Los médicos basan el diagnóstico en los síntomas y su duración.

  • La terapia conductual normalmente es eficaz, al igual que la psicoterapia individual y familiar.

  • El tratamiento tiene como objetivo que el niño pueda volver al colegio lo más pronto posible.

Un cierto grado de ansiedad por separación es normal y se observa en casi todos los niños, sobre todo en niños muy pequeños (ver Ansiedad por separación). Los niños tienen esta reacción cuando se separan de una persona muy cercana a ellos. Esa persona por lo general es la madre, pero puede ser cualquiera de ambos progenitores o la persona encargada del cuidado del niño. De modo característico, la ansiedad desaparece cuando los niños aprenden que esa persona regresará. En el trastorno de ansiedad por separación hay una ansiedad excesiva que va más allá de la que se puede esperar para la edad y el grado de desarrollo del niño. Este trastorno por lo general se presenta en los niños más pequeños y es muy poco frecuente después de la pubertad.

Alguna situación vital perturbadora, como la muerte de un familiar, un amigo o incluso una mascota o el cambio de lugar de residencia o un cambio de colegio desencadenan el trastorno. La predisposición a sentir ansiedad también puede ser heredada.

Síntomas

El niño siente un gran dolor al dejar su casa o al separarse de las personas a las que está apegado. Durante las despedidas con frecuencia se producen escenas dramáticas. Las escenas de despedidas son característicamente dolorosas para los padres y para el niño. El niño frecuentemente suplica y llora con tal desesperación que el padre o la madre no puede marcharse, prolongando la escena y haciendo que la separación sea todavía más difícil. Si el padre o la madre también es ansioso, el niño se vuelve más ansioso, creándose así un círculo vicioso.

Cuando el padre o la madre ya se ha ido, el niño se obsesiona en volverse a reunir con ellos. A menudo quiere saber dónde está el padre (o la madre) y siente miedo de que les ocurra algo terrible a él o a sus padres.

Viajar solo le incomoda y se niega a ir al colegio, a un campamento, de visita o a dormir en casa de los amigos. Algunos niños no pueden quedarse solos en un cuarto, y se pegan al padre o a la madre y le siguen como una sombra por toda la casa.

Son frecuentes las dificultades a la hora de acostarse. El niño con trastorno de ansiedad de separación insiste en que uno de los padres o su cuidador se quede en el cuarto hasta que se haya dormido. Las pesadillas revelan los miedos del niño, como por ejemplo la muerte de la familia en un incendio o cualquier otra catástrofe. El niño a menudo desarrolla síntomas orgánicos, como dolores de cabeza o de estómago.

Habitualmente se comporta con normalidad cuando uno de los progenitores está presente. Como resultado, el problema parece menos grave de lo que es. Cuanto más se prolonga el trastorno, mayor es su gravedad.

Diagnóstico

  • Síntomas

El médico establece el diagnóstico basándose en la descripción del comportamiento del niño en el pasado y algunas veces observando escenas de separación. El trastorno solo se diagnostica si los síntomas duran al menos un mes y causan un deterioro funcional importante.

Tratamiento

  • Terapia conductual

Se usa la terapia conductual. Se trata de enseñar a los padres y cuidadores a acortar las escenas de separación tanto como sea posible y a reaccionar a las protestas con naturalidad. También es útil la terapia individual y familiar.

El objetivo inmediato es conseguir que los niños vuelvan a la escuela. Es necesario que el médico, los padres y el personal de la escuela trabajen en equipo. También es beneficioso ayudar a los niños a desarrollar apego por alguno de los adultos de la escuela o la guardería.

Cuando el trastorno es grave, puede resultar eficaz la prescripción de un medicamento para reducir la ansiedad, como un tipo de antidepresivo denominado inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS, ver Tratamiento farmacológico).

Los niños son propensos a las recaídas después de las vacaciones y descansos de la escuela. A los padres se les suele aconsejar que, durante esos periodos, organicen separaciones regulares para que los niños conserven viva la costumbre del alejamiento.