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Infección aguda del oído medio en niños

(Otitis media aguda)

Por Udayan K. Shah, MD, Pediatric Otolaryngologist ;Pediatric Otolaryngologist , Nemours/Alfred I duPont Hospital for Children;Thomas Jefferson University

La infección aguda del oído medio es una infección bacteriana o vírica del oído medio que suele acompañar al resfriado.

  • Los niños con infecciones del oído tienen fiebre y dificultad para dormir, lloran, están irritables y se llevan las manos a las orejas.

  • Los médicos utilizan un instrumento provisto de una lámpara, denominado otoscopio, con el que observan el tímpano en busca de enrojecimiento o abombamiento, así como la presencia de líquido detrás del tímpano.

  • El paracetamol (acetaminofeno) o el ibuprofeno alivian la fiebre y el dolor, pero cuando los niños no mejoran con rapidez o empeoran, el médico prescribe tratamiento antibiótico.

La infección aguda del oído medio (también denominada otitis media aguda, Ver también Otitis media (aguda)) suele aparecer y curarse con relativa rapidez. Las infecciones del oído medio que se repiten o duran mucho tiempo se conocen como infecciones crónicas del oído medio (ver Infección crónica del oído medio en niños).

Causas

La infección aguda del oído medio suele estar causada por los mismos virus que causan el resfriado común. La infección aguda puede también tener su origen en bacterias que algunas veces residen en la boca y en la nariz. Las bacterias que afectan a los recién nacidos incluyen Escherichia coli y Staphylococcus aureus. Las bacterias que afectan a los lactantes más mayores y a los niños incluyen: Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis. La infección inicialmente causada por un virus a veces deriva en una infección bacteriana.

Síntomas

Los lactantes con infección aguda del oído medio tienen fiebre y trastornos del sueño. Lloran o están irritables sin razón aparente. Tienen también goteo nasal (rinorrea), tos, vómitos y diarrea. El oído duele y se pierde capacidad auditiva. Los lactantes y los niños que no pueden comunicarse verbalmente se llevan las manos a los oídos. Los niños mayores son, en general, capaces de comunicar a sus padres que tienen dolor de oídos o que no oyen bien.

Frecuentemente, el líquido acumulado detrás del tímpano permanece después de remitir la infección aguda. Este trastorno se denomina otitis media secretora (ver Otitis media secretora en niños).

Complicaciones

En casos muy poco frecuentes, la infección aguda del oído medio lleva a complicaciones más graves. El tímpano puede romperse causando la salida de sangre o líquido por el oído. Del mismo modo, las estructuras cercanas al oído pueden infectarse y causar síntomas:

  • La infección del hueso que rodea el oído (mastoiditis, ver Mastoiditis) causa dolor

  • La infección del oído interno (laberintitis, ver Laberintitis purulenta) causa mareos y sordera

  • La infección de los tejidos que rodean el encéfalo (meningitis, ver Introducción a la Meningitis) o los acúmulos de pus en el encéfalo (ver Absceso cerebral) causan cefalea, confusión, convulsiones y otros problemas neurológicos

Si las infecciones son recurrentes, puede proliferar un tejido anómalo similar a la piel (un colesteatoma) en el oído medio, y puede llegar a atravesar el tímpano. El colesteatoma causa daño en los huesos del oído medio y pérdida auditiva.

¿Sabías que...?

  • La mayoría de las infecciones agudas del oído medio remiten sin antibióticos.

Diagnóstico

El diagnóstico de las infecciones agudas del oído medio se realiza mediante la exploración del tímpano con un dispositivo portátil denominado otoscopio para detectar abombamiento y enrojecimiento del tímpano y la presencia de líquido detrás de este. Puede ser necesaria la limpieza previa del cerumen del oído para favorecer la observación. El médico utiliza una pera de goma y una sonda conectadas al otoscopio para insuflar aire en el conducto auditivo y ver si el tímpano se mueve. Que el tímpano no se mueva o se mueva solo ligeramente es indicio de infección.

Prevención

La vacuna antineumocócica conjugada, la vacuna contra el Haemophilus influenzae tipo b (Hib) y la vacuna antigripal (virus de la gripe) disminuyen el riesgo de que se produzcan infecciones agudas del oído medio. Estas vacunas se administran a los niños de acuerdo con un calendario estándar (ver Calendario de vacunación infantil). Los lactantes no deben dormir con el biberón, porque ésto tiende a causar que se acumule líquido en las trompas de Eustaquio. El líquido en las trompas de Eustaquio retiene secreciones en el oído medio e impide que el aire alcance el oído medio, y estos dos efectos hacen que sea más probable la infección. Se debe evitar o disminuir el consumo de tabaco en el domicilio.

¿Sabías que...?

  • Dejar que el niño duerma con el biberón puede ocasionar una infección aguda del oído medio.

Tratamiento

Tanto el paracetamol (acetaminofeno) como el ibuprofeno son efectivos para el tratamiento de la fiebre y el dolor.

La mayoría de las infecciones agudas del oído medio remiten sin antibióticos. Por esta razón, muchos médicos utilizan los antibióticos solo cuando el niño es muy pequeño, o está muy enfermo, o bien no mejora después de un breve periodo de tiempo o cuando hay signos de que la infección empeora. Pueden utilizarse antibióticos como la amoxicilina (con o sin ácido clavulánico) o la trimetoprima con sulfametoxazol.

Los preparados que contengan descongestionantes (como la pseudoefedrina) o antihistamínicos (como la bromfeniramina o la clorfeniramina) no son eficaces en niños.

Si el tímpano está abultado y el niño tiene dolor severo o persistente, fiebre, vómitos o diarrea, el médico puede perforar el tímpano (lo que se denomina realizar una perforación timpánica) para permitir que el líquido infectado drene. Después de este procedimiento, los síntomas generalmente se resuelven rápidamente, se recupera la audición, y el tímpano cicatriza por sí solo.

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