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Otitis media secretora en niños

(Otitis media serosa)

Por Udayan K. Shah, MD, Pediatric Otolaryngologist ;Pediatric Otolaryngologist , Nemours/Alfred I duPont Hospital for Children;Thomas Jefferson University

La otitis media secretora (otitis media serosa) es la acumulación de líquido por detrás del tímpano que permanece allí después de una infección aguda del oído medio o del bloqueo de la trompa de Eustaquio.

  • La causa más frecuente es la infección previa del oído, pero algunos niños pueden desarrollarla como consecuencia de una obstrucción de la trompa de Eustaquio.

  • Los niños no sienten dolor, pero el líquido limita la capacidad auditiva.

  • El diagnóstico precisa una exploración física del tímpano y, a veces, timpanometría.

  • La otitis media secretora suele remitir sin tratamiento, pero algunos niños necesitan cirugía para instalar un tubo de timpanostomía (o drenaje transtimpánico).

La otitis media secretora (Ver también Otitis media (secretora)) suele aparecer tras una otitis media aguda (ver Infección aguda del oído medio en niños). El líquido que se ha acumulado detrás del tímpano durante el proceso de infección aguda permanece después de remitir la infección. La otitis media secretora también se produce sin una infección previa del oído. Puede ser debida a una obstrucción de la trompa de Eustaquio por una infección, adenoides (acumulaciones de tejido linfoide situado en la garganta y en la unión de los conductos nasales), tumores (en raras ocasiones), o por una posible enfermedad por reflujo gastroesofágico (ver Reflujo gastroesofágico en niños). Las alergias también facilitan el desarrollo de las otitis medias secretoras. Este tipo de otitis es extremadamente frecuente en niños de edades comprendidas entre los 3 meses y 3 años.

Aunque este trastorno suele ser indoloro, el líquido con frecuencia dificulta la audición. Esta puede estar lo bastante afectada como para interferir en la comprensión de la voz, el desarrollo del lenguaje, el aprendizaje y el comportamiento. Los niños pueden tener una sensación de plenitud, presión o crepitación en el oído al tragar.

Diagnóstico

El médico diagnostica la otitis media secretora al observar cambios en el color y el aspecto del tímpano y mediante la introducción de aire en el oído para ver cómo se mueve esta estructura. Es probable que exista una otitis media secretora si el tímpano no se mueve, no hay enrojecimiento o abombamiento del mismo y el niño presenta pocos síntomas. Si los signos de la exploración continúan siendo poco claros, se suele realizar una timpanometría (ver Pruebas complementarias). Para esta medición se coloca, bien ajustado dentro del conducto auditivo externo, un dispositivo que contiene un micrófono y un emisor de sonido y se envían ondas sonoras hacia el tímpano al mismo tiempo que el dispositivo varía la presión en el conducto auditivo externo.

Los médicos examinan las fosas nasales y la garganta en los adolescentes para detectar tumores.

Tratamiento

La otitis media secretora suele curarse por sí sola, por lo general al cabo de 2 o 3 semanas. Los antibióticos u otros fármacos, como los descongestionantes, no son útiles. A los niños que tienen alergias se les pueden administrar antihistamínicos por vía oral, un spray nasal con un corticosteroide, o ambos.

Si el trastorno persiste y el niño no mejora en un periodo de 1 a 3 meses, se puede recurrir a la cirugía. En Estados Unidos, puede realizarse una intervención denominada miringotomía. Esta intervención consiste en practicar una diminuta hendidura en el tímpano, eliminar el líquido e introducir un pequeño tubo que permite la evacuación del líquido desde el oído medio al oído externo. Pueden extirparse las vegetaciones al mismo tiempo. Algunas veces se realiza una miringotomía solo para extraer líquido y no insertar tubos de drenaje. Si se extrae el líquido pero no se dejan colocados unos tubos, el procedimiento se denomina perforación de la membrana timpánica o timpanocentesis.

Se administran antibióticos para tratar las infecciones de los senos nasales causadas por bacterias.

En ocasiones, el oído medio se puede abrir de forma temporal realizando una maniobra de Valsalva o una politzerization. Ambas técnicas requieren que el niño sea capaz de seguir las instrucciones y que no tenga una infección que cause que la nariz moquee. Para hacer la maniobra de Valsalva, el niño mantiene la boca cerrada y trata de expulsar con fuerza el aire a través de las fosas nasales mientras éstas permanecen pinzadas (haciendo pasar con fuerza el aire hacia el oído). Para realizar la politzerization (maniobra de Politzer), el médico utiliza una jeringa especial para insuflar aire en una de las fosas nasales y bloquear la otra fosa nasal mientras el niño traga.

Miringotomía: tratamiento de las otitis recidivantes

La miringotomía consiste en que el médico realiza una pequeña abertura en el tímpano para permitir que el líquido drene del oído medio. Luego se coloca un tubo de plástico o de metal (tubo de timpanostomía, o tubo de ventilación) diminuto en el tímpano a través de la abertura. Estos tubos equilibran la presión del oído medio con la presión ambiental. El médico recomienda tubos de timpanostomía en algunos niños que hayan tenido otitis recidivantes (otitis media aguda, ver Infección aguda del oído medio en niños) o acumulación de líquido repetida o persistente en el oído medio (otitis media crónica secretora).

La colocación de tubos de timpanostomía es una intervención quirúrgica muy frecuente, que se lleva a cabo en el hospital o en el consultorio médico. Habitualmente se requiere anestesia general o sedación. Una vez concluida la intervención, los niños suelen regresar a su domicilio en pocas horas. A veces se aplican gotas óticas antibióticas después del procedimiento durante aproximadamente una semana. Los tubos habitualmente se caen por sí solos al cabo de entre 6 y 12 meses, aunque algunos tipos permanecen durante más tiempo. El médico retira los tubos que no salen de forma espontánea, a veces con anestesia general o sedación. Si la abertura no se cierra por sí misma, puede requerirse una intervención quirúrgica para cerrarla.

Los niños con tubos de timpanostomía pueden lavarse el pelo y nadar, pero algunos médicos recomiendan que no sumerjan la cabeza a cierta profundidad sin utilizar tapones para los oídos.

La salida de líquido por el oído es un indicio de infección y debe ser notificada al médico para que prescriba el tratamiento conveniente.

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