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Estrabismo

Por Christopher Fecarotta, MD ; Wendy W. Huang, MD, PhD

El estrabismo (también denominado bizquera) consiste en una mala alineación intermitente o constante de un ojo que ocasiona que su línea de visión no apunte al mismo objeto que el otro ojo. Si no se trata, el estrabismo provoca ambliopía (una pérdida de agudeza visual) y pérdida de visión permanente. El estrabismo se trata mediante la corrección de cualquier defecto de refracción, un parche o un colirio para tratar la ambliopía y, en algunos casos, cirugía.

  • El estrabismo es la desalineación de los ojos.

  • Las causas incluyen errores de enfoque (de refracción) y desequilibrio de los músculos que controlan el movimiento ocular.

  • Los síntomas consisten en visión doble y pérdida de agudeza visual.

  • El diagnóstico se basa en la exploración del ojo.

  • El estrabismo a veces se resuelve por sí solo, pero en la mayoría de los casos se necesita el uso de gafas, lentes de contacto o una intervención quirúrgica.

El estrabismo se presenta en aproximadamente el 3% de los niños. Puede aparecer en los primeros meses de vida o más tarde en la infancia, dependiendo de su causa. Si se deja sin tratamiento, alrededor del 50% de los niños con estrabismo tienen alguna pérdida de agudeza visual debida a la ambliopía (ver Ambliopía (ojo vago)).

Causas

La mayoría de los casos de estrabismo tienen su origen en un error de refracción (miopía, hipermetropía o astigmatismo) o un desequilibrio en la fuerza de los músculos que controlan la posición de los ojos. Una pérdida de visión grave en un ojo (debida a un error de refracción o a trastornos menos frecuentes como las cataratas) puede causar estrabismo debido a que afecta la capacidad del cerebro para mantener la alineación de los ojos.

Las causas menos frecuentes son la parálisis o la debilidad de uno de los nervios craneales que controlan el movimiento del ojo (el tercero, cuarto o sexto nervio), lo que altera la capacidad de mover los ojos y mantenerlos alineados correctamente (ver Parálisis de los pares craneales que controlan el movimiento ocular) y el retinoblastoma (un tipo de cáncer ocular). A veces, una fractura de la cuenca ocular puede bloquear el movimiento del ojo y causar estrabismo.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo para el estrabismo incluyen antecedentes familiares de la enfermedad, hipermetropía, síndrome de Down, exposición prenatal a drogas (incluido el alcohol), prematuridad, parálisis cerebral, espina bífida, traumatismo craneal e infección vírica del encéfalo (encefalitis).

Tipos

Existen varios tipos de estrabismo. Algunos se caracterizan por un giro del ojo hacia dentro (esotropía o estrabismo convergente) y algunos por un giro hacia fuera (exotropía o estrabismo divergente). Otros tipos se caracterizan por un giro del ojo hacia arriba (hipertropía) o hacia abajo (hipotropía). El defecto de alineación puede ser constante o intermitente y de carácter leve o grave.

Estrabismo: un ojo desviado

Existen varios tipos de estrabismo. En el tipo más frecuente, un ojo gira hacia dentro (esotropía u ojo bizco, arriba) o hacia afuera (exotropía u ojo errante, abajo). En esta ilustración, está afectado el ojo derecho del niño.

La foria es una desalineación de los ojos que no es perceptible. Es un defecto menor que es fácilmente corregido por el cerebro para mantener una alineación aparente de los ojos y permitir la fusión de las imágenes procedentes de ambos. Así, las forias en general no causan síntomas y no necesitan tratamiento, a menos que sean importantes y descompensen, produciendo visión doble.

La tropia es una desviación constante y visible de un solo ojo o de ambos. Una desviación ocular intermitente que es frecuente y mal controlada por el cerebro se denomina tropia intermitente.

Síntomas

Los padres a veces se percatan del estrabismo porque el niño entrecierra los ojos o se tapa uno de los dos. El defecto se detecta observando si los ojos del niño parecen estar en posición anómala o no se mueven al unísono. Las forias casi nunca causan síntomas, a menos que sean graves. Si hay síntomas, las forias suelen causar fatiga ocular (astenopía acomodativa). Las tropias a veces causan síntomas. Los niños más pequeños con frecuencia pierden la agudeza visual en un ojo (ambliopía u ojo vago) debido a que su cerebro suprime la imagen del ojo desviado para evitar la confusión y la diplopia (visión doble). Los niños mayores pueden tener visión doble o torsión o espasmo del cuello (tortícolis) para compensar los ojos desalineados.

Diagnóstico

El niño debe ser sometido a una revisión ocular de forma periódica para medir su agudeza visual y descartar la presencia de estrabismo, comenzando a los pocos meses de edad. Para examinar a un lactante, el médico le ilumina los ojos para ver si la luz se refleja desde el mismo lugar en cada pupila.

Los niños mayores son examinados de forma exhaustiva. Se les puede pedir que reconozcan objetos o letras con un ojo tapado y que realicen las pruebas para evaluar la alineación de los ojos. Todos los niños con estrabismo deben ser examinados por un oftalmólogo.

En los casos en que exista parálisis de los nervios craneales, el médico puede solicitar pruebas como la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética nuclear (RMN) del cerebro o de la médula espinal.

¿Sabías que...?

  • Se puede realizar una revisión ocular a niños de tan solo 3 años de edad.

Pronóstico

El estrabismo no debe ignorarse ni considerar que es algo que se superará con el tiempo. Si se produce ambliopía y no se trata entre los 4 y los 6 años de edad puede derivar en una pérdida de visión permanente. El tratamiento en niños mayores de esta edad puede llevar a una mejoría, pero, una vez que el sistema visual ha madurado (de forma característica a los 8 años), la respuesta al tratamiento es mínima. Como prevención, todos los niños en edad preescolar deben ser sometidos a revisiones oculares.

La tasa de éxito de la reparación quirúrgica del estrabismo puede ser superior al 80%.

Tratamiento

Si el defecto es leve o intermitente, puede que no se necesite tratamiento. Sin embargo, es necesario si el estrabismo es grave o progresivo.

El tratamiento depende de las características y la causa del estrabismo. Su objetivo es igualar la visión procedente de ambos ojos y después alinearlos. A los niños con ambliopía (ojo vago) se les «penaliza» el ojo normal, más fuerte, colocando un parche sobre él o utilizando un colirio que nubla su visión. La aplicación de parches no es, sin embargo, un tratamiento para el estrabismo. A los niños con error de enfoque significativo, los médicos les suelen recetar gafas o lentes de contacto. A veces, los ejercicios oculares pueden ayudar a corregir la exotropía intermitente.

En caso de estrabismo, si los métodos de alineación ocular no quirúrgicos no tienen éxito, se recurre a la reparación quirúrgica de la alineación ocular. Este procedimiento consiste en aflojar (retracción) y tensar (resección) los músculos oculares. Los niños por lo general no requieren hospitalización. Sin embargo, el procedimiento puede causar complicaciones, la más frecuente de las cuales es la corrección más allá de lo que se necesita (corrección excesiva) o la corrección por debajo de lo que se necesita (corrección insuficiente) y el estrabismo que se repite más adelante en la vida. En casos muy poco frecuentes, los niños pueden contraer una infección o presentar hemorragia o pérdida de visión.

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