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Bronquiolitis

Por John T. McBride, MD, Professor of Pediatrics;Vice-Chair, Department of Pediatrics, Northeastern Ohio Universities Colleges of Medicine and Pharmacology, Rootstown;Akron Children’s Hospital

La bronquiolitis es una infección que afecta las vías respiratorias bajas de los lactantes y los niños de menos de 24 meses de edad.

  • La causa de la bronquiolitis suele ser vírica.

  • Los síntomas consisten en goteo nasal (rinorrea), fiebre, tos, sibilancia y dificultad respiratoria.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas y en la exploración física.

  • La mayoría de los niños se recuperan en unos días en su casa, pero algunos requieren hospitalización.

  • El tratamiento de la enfermedad es principalmente de sostén con hidratación y, en ciertos casos, oxigeno.

Por lo general, la bronquiolitis afecta a niños menores de 24 meses de edad y es más frecuente en los lactantes menores de 6 meses. Durante el primer año de vida, la bronquiolitis afecta aproximadamente a 11 de cada 100 niños. Sin embargo, durante algunas epidemias, una proporción mucho mayor de los lactantes se ven afectados. La distribución estacional sitúa la mayor incidencia de la enfermedad entre mediados de otoño y mediados de primavera, con un pico de máxima intensidad mediado el invierno.

La bronquiolitis, en líneas generales, está causada por:

No obstante, otros virus, como el virus de la gripe, otras formas del virus paragripal, el metaneumovirus y los adenovirus también participan en algunos casos. Son causas menos frecuentes los rinovirus, los enterovirus, el virus del sarampión y la bacteria Mycoplasma.

La infección por cualquiera de estos virus puede provocar una inflamación de las vías respiratorias. La inflamación causa la contracción de dichas vías y obstruye el flujo de aire que entra y sale de los pulmones. En casos graves, los niños presentan un nivel bajo de oxígeno en el torrente sanguíneo.

La infección puede ser más frecuente o más grave entre los hijos de madres fumadoras, en particular en las que fumaron durante el embarazo. La infección parece ser menos frecuente entre los bebés alimentados con lactancia materna. Los padres y los hermanos de más edad pueden estar infectados con el mismo virus, pero en ellos el germen suele causar solo un leve resfriado.

Síntomas

La bronquiolitis comienza con los síntomas de un resfriado: goteo nasal (rinorrea), estornudos, febrícula y accesos de tos. Al cabo de algunos días, los niños evolucionan con dificultad para respirar, aumento de la frecuencia respiratoria y agravamiento de la tos. Generalmente, los niños emiten un sonido agudo al espirar (sibilancias, ver Sibilancias en bebés y niños pequeños). En la mayoría de los casos, los síntomas son leves. A pesar de la dificultad respiratoria y la congestión, los niños están activos, felices y comen bien.

Sin embargo, los más afectados presentan una respiración rápida y superficial, utilizan gran cantidad de músculos para respirar y tienen aleteo de las fosas nasales. Suelen estar inquietos y ansiosos y pueden deshidratarse a causa de los vómitos y la dificultad para beber. Aunque no siempre, puede cursar con fiebre. Algunos niños presentan infecciones del oído. Los bebés prematuros y los menores de 2 meses a veces dejan de respirar temporalmente. En casos muy graves e infrecuentes, el niño presenta una coloración azulada alrededor de la boca, causada por la falta de oxígeno.

Diagnóstico

  • Evaluación por un médico

  • Pulsioximetría

  • A veces, una radiografía de tórax

El médico establece el diagnóstico basándose en los síntomas y en la exploración clínica. Se determina el nivel de oxígeno en sangre colocando un sensor en un dedo de la mano (pulsioximetría).

Para identificar el virus en el laboratorio, se analiza la mucosidad del fondo de la nariz recogiéndola con una escobilla. Se realizan otras pruebas de laboratorio y, a veces, una radiografía de tórax.

Pronóstico

La mayoría de los niños se recuperan en casa en un plazo de 3 a 5 días. Con el cuidado apropiado, la probabilidad de desarrollar complicaciones graves por bronquiolitis es baja, incluso en los niños que necesitan hospitalización.

¿Sabías que...?

  • Se necesitan solo 20 segundos, o lo que se tarda en cantar «Cumpleaños feliz», para recibir el beneficio completo de lavarse las manos con jabón normal, que es tan bueno o mejor que el antibacteriano.

Algunos niños tienen episodios recurrentes de sibilancias después de haber sufrido bronquiolitis.

Tratamiento

  • En casa, líquidos por vía oral

  • En el hospital, tratamiento con oxígeno y líquidos por vía intravenosa

Tratamiento en el domicilio

La mayoría de los niños reciben tratamiento en casa a base de líquidos y medidas adecuadas para que se sientan mejor.

Durante la enfermedad se les ofrece frecuentemente pequeñas cantidades de alimento o líquidos poco concentrados. La tos y las sibilancias continúan durante un plazo de 2 a 4 semanas. La dificultad respiratoria creciente, la anómala coloración azulada de la piel, el cansancio y la deshidratación indican que el niño ha de ser hospitalizado. Los niños que tengan cardiopatías o neumopatías congénitas o inmunodeficiencia se hospitalizan antes, porque son mucho más vulnerables a la bronquiolitis.

Tratamiento en el hospital

En el hospital se controlan los niveles de oxígeno con un sensor ubicado en un dedo de la mano o del pie y se administra oxígeno a través de una tienda de oxígeno o con una mascarilla facial. En pocas ocasiones, para ayudar a la respiración es necesario recurrir a un respirador artificial.

Si el niño no puede beber adecuadamente se le administran líquidos por vía intravenosa.

Pueden administrarse fármacos inhalados que abran las vías respiratorias (broncodilatadores) y corticoesteroides (para eliminar la inflamación), pero su efectividad en el tratamiento de la bronquiolitis es dudosa.

La ribavirina, un fármaco antivírico (administrado mediante nebulizador), ha dejado de utilizarse excepto para los niños con inmunodeficiencia grave. El uso de antibióticos no es eficaz a menos que el niño también tenga una infección bacteriana.

Prevención

A los niños con alto riesgo de complicaciones graves, como los que tienen cardiopatía congénita grave o que han nacido muy prematuramente, se les puede administrar palivizumab para ayudar a prevenir la infección por VRS. El palivizumab es un anticuerpo contra el VRS.

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