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Vacunas infantiles

Por Michael J. Smith, MD, MSCE, Division of Pediatric Infectious Diseases, Duke University

Los niños deben ser vacunados para protegerlos de enfermedades infecciosas. Las vacunas contienen fragmentos no infecciosos de bacterias o virus, o bien la forma completa de estos organismos que han sido atenuados para que no produzcan la enfermedad. Administrar una vacuna (por lo general mediante una inyección) estimula el sistema inmunitario del organismo para defenderse contra esa enfermedad. La vacunación produce un estado de inmunidad a la enfermedad y, por esta razón, a veces recibe el nombre de inmunización.

Efectividad de las vacunas

Las vacunas han erradicado la viruela y han casi erradicado otras infecciones, como la poliomielitis y el sarampión, que fueron enfermedades muy frecuentes en el pasado. A pesar de este éxito, es importante que los profesionales de la salud continúen vacunando a los niños. Muchas de las enfermedades evitadas por las vacunas aún están presentes en Estados Unidos y siguen siendo frecuentes en otras partes del mundo. Estas enfermedades se diseminan rápidamente entre los niños no vacunados, quienes, debido a la facilidad actual para viajar, están expuestos aunque vivan en áreas donde la enfermedad no sea frecuente.

¿Cuántos casos de una enfermedad puede prevenirse con vacunas?

Enfermedad

Antes del desarrollo de la vacuna*

En 2010 o 2008 (entre paréntesis)

Difteria

21.053

0

infección por Haemophilus influenzae tipo b

20 000 (estimado)

270

Hepatitis A

117.333

(11 049)

Hepatitis B (aguda)

66.232

(11 269)

Sarampión

503.217

61

Parotiditis

162.344

2528

Pertusis (tosferina)

200.752

21.291

Infecciones neumocócicas graves (en todos los grupos de edad)

63.067

(44 000)

Las infecciones neumocócicas que son graves (en niños menores de 5 años)

16.069

(4167)

Poliomielitis que causa parálisis

16.316

0

Infecciones por rotavirus que requirieron hospitalización en niños menores de 5 años

62.500

(7 500)

Rubéola

47.745

6

Viruela

29.005

0

Tétanos

580

8

Varicela

4.085.120

(449 363)

*Número medio de casos anuales durante el siglo XX.

Adaptado del Apéndice G: Datos y estadística: Impacto de las vacunas en los siglos XX y XXI (Appendix G: Data and statistics: Impact of vaccines in the 20th and 21st centuries). En Epidemiología y prevención de enfermedades inmunoprevenibles: The Pink Book, ed. (Epidemiology and Prevention of Vaccine-Preventable Diseases: The Pink Book, ed.) 12. Centers for Disease Control and Prevention, 2012. Disponible en la página web de Centers for Disease Control and Prevention.

Seguridad de las vacunas

No hay ninguna vacuna que sea eficaz al 100% y asimismo segura al 100%. Unos pocos niños vacunados no desarrollan inmunidad y otros pocos presentan efectos secundarios. Lo más habitual es que los efectos secundarios sean de poca importancia, como dolor en el lugar de la inyección, sarpullido o décimas de fiebre. Es extremadamente infrecuente que se presenten complicaciones graves.

Las vacunas están sometidas a procesos continuos de mejora para procurar mayor seguridad y efectividad. Las recientes mejoras incluyen el uso de:

  • La vacuna contra la tosferina acelular (normalmente combinada con la difteria y el tétanos, vacuna DTaP), que tiene una probabilidad mucho menor de causar efectos secundarios que la vacuna contra la tosferina de células enteras utilizada anteriormente (también en combinación con la difteria y el tétanos—DPT)

  • Una vacuna antipoliomielítica inactivada inyectable en lugar de la vacuna antipoliomielítica oral utilizada anteriormente

La vacuna oral de la poliomielitis, creada a partir de un virus vivo atenuado, puede causar poliomielitis si el virus atenuado muta, lo que ocurre una vez por cada 2,4 millones de niños vacunados. Aunque este riesgo es extremadamente bajo, ha llevado a los médicos de Estados Unidos a recomendar el uso de la vacuna inyectable contra la poliomielitis.

Se han producido convulsiones febriles (convulsiones desencadenadas por la fiebre) en aproximadamente 3 de cada 10 000 niños tras recibir la vacuna contra el sarampión-parotiditis-rubéola (vacuna MMR, por sus siglas en inglés).

Antes de que una vacuna pueda obtener autorización, se prueba en ensayos clínicos controlados (al igual que cualquier producto médico, ver La ciencia médica : Cómo tratan los médicos de saber qué es lo que funciona). En estos ensayos se compara la nueva vacuna con un placebo o una vacuna previamente existente para la misma enfermedad. Los ensayos muestran si la vacuna es eficaz e identifican los efectos secundarios frecuentes. Sin embargo, algunos efectos secundarios son muy poco frecuentes para ser detectados en los ensayos clínicos con una muestra razonable y no se manifiestan hasta después de que la vacuna se utilice de forma sistemática en muchas personas. Por lo tanto, en Estados Unidos se ha creado un sistema de vigilancia llamado Sistema de información de los casos de efectos adversos (VAERS, por sus siglas en inglés) (ver VAERS) para supervisar la seguridad de las vacunas que se utilizan en el público en general. El sistema VAERS recoge informes de personas que creen que han sufrido un efecto secundario después de una vacunación reciente y de profesionales de la salud que identifican ciertos efectos secundarios después de la administración de una vacuna, incluso si no están seguros de si los efectos están relacionados con la vacuna.

Para ayudar a las personas a valorar los riesgos de la vacunación, la Administración Federal en los Estados Unidos solicita que los médicos proporcionen a los padres un documento de información sobre la vacuna que va a recibir cada vez el niño. Asimismo ha creado un programa federal de indemnización por lesiones causadas por vacunas para compensar a las personas que puedan demostrar que sufren lesiones permanentes como consecuencia de una vacuna. Este programa fue creado porque los médicos y las autoridades sanitarias quieren proteger de enfermedades potencialmente mortales a la mayor cantidad de niños posible. Cuando los padres consideran los riesgos de vacunar a su hijo, deben tener en cuenta que los beneficios de la vacunación son mucho mayores que los riesgos que conlleva.

Preocupaciones relacionadas con la vacunación

A pesar de los fuertes sistemas de seguridad a los que se someten las vacunas en Estados Unidos, muchos padres siguen preocupados por la seguridad de las vacunas infantiles y el calendario de vacunación. Estas preocupaciones han llevado a algunos padres a no permitir que a sus hijos se les administren algunas o todas las vacunas recomendadas. Las enfermedades que se pueden prevenir con vacunas son mucho más frecuentes entre los niños cuyos padres se han negado a la administración de una o más vacunas. En concreto, los niños no vacunados son:

  • 23 veces más propensos a contraer la tosferina

  • 8,6 veces más propensos a contraer la varicela

  • 6,5 veces más propensos a contraer la enfermedad neumocócica

En Estados Unidos todavía mueren niños a causa de enfermedades prevenibles por vacunación. En 2008, cinco niños desarrollaron la infección por Haemophilus influenza tipo B, potencialmente mortal, en Minnesota, el mayor número desde 1992. A tres de los niños infectados, incluyendo un niño que murió, no se les había administrado la vacuna porque sus padres se habían retrasado en la administración o se habían negado a ella.

Vacuna triple vírica y autismo

La prensa pública ha informado de la preocupación de que la vacuna triple vírica pueda causar autismo. Estas preocupaciones se basan en un informe médico escrito en el 1998 sobre 12 niños con trastornos del desarrollo como el autismo. Sus padres informaron de que ocho de los niños habían recibido la vacuna triple vírica dentro del mes anterior al desarrolo de los síntomas. Dado que esta cadena de acontecimientos también podría haber ocurrido por casualidad, los médicos ya han hecho muchos estudios para buscar una conexión entre la vacuna y el autismo. No se ha encontrado esta conexión en ninguno estudio. En el más exhaustivo de estos estudios se examinaron 537.303 niños daneses nacidos entre 1991 y 1998. La mayoría (82%) de estos niños habían recibido la vacuna triple vírica. Los médicos encontraron que los niños que habían sido vacunados no eran más propensos a desarrollar autismo que los que no fueron vacunados. El autismo o un trastorno relacionado ocurrió en 608 de 440.655 (0,138%) niños que fueron vacunados y en 130 de 96.648 (0,135%) de los que no fueron vacunados.

Otros estudios similares de todo el mundo han llegado a conclusiones semejantes.

Timerosal y autismo

La gente también se ha preocupado por los posibles efectos secundarios del timerosal. El timerosal se utilizaba anteriormente como conservante en viales que contienen más de una dosis de una vacuna (viales multidosis). Los conservantes no son necesarios en viales que contienen una sola dosis (viales de dosis única), y no pueden ser utilizados en vacunas de virus vivos (tales como la rubéola y la varicela). El timerosal, que contiene mercurio, es degradado por el cuerpo en etilmercurio, que se elimina rápidamente del organismo. Como el metilmercurio (un compuesto diferente que no se elimina del cuerpo tan rápido) es tóxico para los seres humanos, existía la preocupación de que las cantidades, muy pequeñas, de timerosal utilizadas en las vacunas pudieran causar problemas neurológicos en los niños, en particular el autismo.

Debido a estas preocupaciones teóricas y aunque no hay estudios que hayan demostrado evidencia de daño, el timerosal fue retirado de las vacunas infantiles sistemáticas en Estados Unidos, Europa y otros países en el año 2001. (El timerosal se utiliza todavía en viales que contienen más de una dosis de la vacuna contra la gripe y en otras diversas vacunas para uso en adultos). La Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha recomendado su eliminación de cualquier vacuna porque no hay pruebas de que el uso sistemático cause algún daño. La eliminación del timerosal en las vacunas infantiles no ha tenido ningún efecto sobre el número de niños que han desarrollado autismo. Varios estudios han demostrado que las tasas de autismo han seguido aumentando a pesar de la eliminación del timerosal de las vacunas infantiles sistemáticas. Este incremento, que se produjo a pesar de la eliminación del timerosal, sugiere fuertemente que el timerosal de las vacunas no causa autismo.

Sin embargo, las personas que aún están preocupadas por el timerosal en la vacuna de la gripe pueden pedir a su médico que utilice viales de dosis única o vacuna contra la gripe con el virus vivo pero atenuado, ninguno de los cuales contiene timerosal.

Uso de varias vacunas al mismo tiempo

De acuerdo con el calendario recomendado, los niños deben recibir varias dosis de vacunas contra 15 infecciones diferentes a la edad de 6 años. Debido a que algunos padres se han preocupado por el número de inyecciones y visitas al médico, se han desarrollado vacunas combinadas, como la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tosferina, para que los niños puedan recibir más vacunas con menos inyecciones y visitas.

Sin embargo, algunos padres ahora se preocupan por la posibilidad de que el sistema inmunitario de los niños no pueda manejar tantos antígenos administrados a la vez. Los antígenos son sustancias en las vacunas que se derivan de la bacteria o virus y que provocan que el sistema inmunitario produzca anticuerpos para combatir la enfermedad. A veces los padres preocupados solicitan un calendario de vacunas diferente o retrasar o excluir ciertas vacunas. Sin embargo, debido a que el calendario recomendado está diseñado para dar la vacuna a la edad en la que los niños corren por primera vez riesgo de contraer la enfermedad, el hecho de no seguir el programa coloca a los niños ante un mayor riesgo de infección. Además, las vacunas, incluso las vacunas de combinación, contienen muy pocos antígenos. Comenzando en el nacimiento, los niños se encuentran ante decenas y posiblemente cientos de antígenos durante un solo día corriente. Su sistema inmunitario se encarga de estos antígenos sin dificultad. Incluso con un leve resfriado un niño queda expuesto a un número de antígenos del virus que puede ir de 1 a 4. El sistema inmunitario de los niños no está estresado o abrumado por las vacunas de combinación.

El retraso o la exclusión de las vacunas también afecta a la salud pública. Cuando hay menos personas vacunadas, el porcentaje de la población que es inmune a la enfermedad disminuye. Entonces, la enfermedad se vuelve más frecuente, sobre todo entre las personas que corren un mayor riesgo de contraer una enfermedad. Estas personas pueden tener un riesgo aumentado debido a que:

  • Fueron vacunadas, pero no desarrollaron inmunidad.

  • Fueron vacunadas, pero su inmunidad ha disminuido con el tiempo, como puede ocurrir con la edad.

  • Su sistema inmunitario está afectado por un trastorno o un fármaco (como los fármacos utilizados para prevenir el cáncer o el rechazo de un trasplante) y no se les pueden administrar vacunas de virus vivos, como la triple vírica o la vacuna contra la varicela.

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