Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Ingreso en el hospital

Por Oren Traub, MD, PhD

Los hospitales proporcionan amplios recursos y conocimientos que permiten a los médicos diagnosticar rápidamente y tratar una amplia gama de enfermedades.

No obstante, el hospital puede ser un lugar que provoque miedo y confusión. A menudo, la atención médica se produce de forma rápida y sin explicación alguna. Saber qué va a suceder puede ayudar al paciente a afrontar y participar activamente en su cuidado durante su estancia. Una mayor comprensión de lo que se hace en los hospitales y por qué se hace ayuda a que el paciente se sienta menos intimidado por su experiencia en el hospital, y a tener una mayor sensación de seguridad con respecto a su salud cuando es dado de alta.

Una persona necesita ser ingresada en el hospital cuando tiene un problema de salud grave o potencialmente mortal (como un infarto de miocardio). También es necesario el ingreso en caso de trastornos menos graves que no pueden ser tratados de forma adecuada en otro lugar (como en el domicilio o en un centro de atención ambulatoria). El médico (de atención primaria, un especialista o un médico de urgencias) determinará si el individuo tiene un problema médico lo suficientemente grave como para justificar su ingreso en el hospital.

El principal objetivo de la hospitalización es:

  • Restaurar o mejorar la salud para que el paciente pueda regresar a su domicilio.

Por lo tanto, se intenta que las estancias hospitalarias sean relativamente cortas y que el paciente pueda ser dado de alta de manera segura a su domicilio o a otro centro sanitario donde se pueda completar el tratamiento.

En muchos casos, el ingreso hospitalario se produce después de acudir al servicio de urgencias. Es importante saber cuándo y cómo acudir a un servicio de urgencias. Cuando se acude a urgencias debe aportarse toda la información médica de la que se disponga (ver Ingreso en el hospital : Qué se debe llevar al hospital).

Los niños pueden necesitar que alguno de los padres u otro cuidador se quede con ellos en el hospital la mayor parte del tiempo.

Registro

El primer paso para el ingreso es el registro. A veces el registro se puede hacer antes de llegar al hospital. Consiste en completar una serie de formularios que recogen:

  • Información básica (como el nombre y la dirección)

  • Información del seguro médico de la persona que va a ser hospitalizada

  • Los números de teléfono de familiares o amigos con quienes contactar en caso de urgencia

  • El consentimiento para ser tratado

  • El consentimiento para proporcionar información a las compañías de seguros

  • El compromiso de pago de los cargos

Se coloca al paciente una pulsera de identificación para llevar en la muñeca. Es conveniente que se comprueben los datos de la pulsera de identificación para verificar que la información que contiene es correcta, siendo necesario que este la lleve en todo momento. De esa manera, cuando se realicen pruebas o procedimientos, el personal sanitario puede estar seguro de que atiende a la persona correcta.

Qué se debe llevar al hospital

Tanto si se ingresa en el hospital a través de urgencias como si el ingreso lo dictamina el médico que trata normalmente a la persona, debe aportarse toda la información médica de la que se disponga.

Las cosas más importantes que el paciente debe llevar al hospital son:

  • Una lista con todos los fármacos que se están tomando y sus dosis, incluyendo los medicamentos sin receta, los medicamentos con receta y los suplementos dietéticos (como vitaminas, minerales y hierbas medicinales).

  • Una lista de alergias a los fármacos

  • Cualquier instrucción por escrito de su médico

Si la persona no dispone de esta información, o si está demasiado enferma como para comunicarse, los miembros de la familia o amigos deben aportarla, si es posible, y aportar también todos los envases de fármacos que puedan encontrar en casa de la persona afectada.

También se debe aportar una copia con un resumen de su historia clínica y los informes de alta hospitalaria más recientes. Sin embargo, muchas personas no disponen de dichos registros. Cuando esto es así, el personal del hospital suele obtener la información del médico de atención primaria y/o del departamento de documentación del hospital.

Se recomienda que se aporte también el documento de voluntades anticipadas.

Toda esta información se debe dar a la enfermera responsable de la habitación en la que se ingresa.

Objetos personales

También se deben llevar al hospital:

  • Artículos de aseo

  • Una bata

  • Ropa de dormir

  • Zapatillas

  • Gafas, audífonos y prótesis dentales (si se utilizan en el domicilio)

  • Si se utiliza en el domicilio la máquina de CPAP (presión positiva continua de la vía aérea)

  • Algún objeto personal, como fotografías de sus seres queridos, para sentirse más confortable

Si el que está hospitalizado es un niño, los padres deben traer algún objeto reconfortante, como la manta favorita o un juguete de peluche.

Todos los objetos personales deben estar marcados o etiquetados. Los objetos de valor (como el anillo de boda u otras joyas, tarjetas de crédito, o grandes sumas de dinero) deben dejarse en casa.

Fármacos con receta médica que se estén tomando en el momento de ingresar

Muchos pacientes llevan sus propios medicamentos al hospital para poder utilizarlos. No obstante, dado que el personal del hospital debe documentar todos los fármacos que está tomando el paciente, desde el servicio de farmacia del hospital se le pueden administrar en su lugar fármacos equivalentes.

Así pues, en general, los fármacos con receta médica deben dejarse en casa. Excepto en el caso de fármacos caros, inusuales o difíciles de obtener que se estén tomando en casa. Estos medicamentos deben ser llevados al hospital porque éster puede no ser capaz de proporcionar medicamentos equivalentes de forma inmediata. Estos fármacos incluyen los quimioterápicos raros y los fármacos experimentales. En estos casos, se proporcionan estos fármacos al servicio de farmacia del hospital, que los inspecciona y verifica antes de su administración. Durante la hospitalización los fármacos se mantienen en un área de almacenamiento de fármacos, y es la enfermera la que da el medicamento al paciente.

¿Sabías que...?

  • No se deben llevar medicamentos al hospital, a menos que se trate de un fármaco caro, inusual, experimental, o difícil de obtener.

Después del ingreso

Tras el ingreso en el hospital puede realizarse un análisis de sangre o una radiografía, o bien se traslada al paciente directamente a la habitación.

Las habitaciones de los hospitales pueden ser individuales (una cama) o compartidas (más de una cama). Incluso en una habitación individual, la privacidad es limitada y el baño es a menudo compartido. El personal entra y sale de la habitación con frecuencia, y aunque por lo general llama a la puerta, suele entrar sin dar tiempo a responder.

Se pueden hacer diversas pruebas, como análisis de sangre y orina, para comprobar la existencia de trastornos. El personal puede hacer preguntas para determinar si es probable que el paciente desarrolle problemas en el hospital o si es probable que necesite ayuda adicional tras ser dado de alta. Se le puede preguntar acerca de los hábitos alimentarios, el estado de ánimo, las vacunas y los medicamentos que toma. Se pueden hacer también una serie de preguntas para evaluar la función mental (lo que se denomina prueba de función mental).

Vías intravenosas

A casi todos los pacientes que ingresan en un hospital se les coloca una vía intravenosa. Una vía intravenosa consiste en un tubo flexible (catéter) insertado en una vena, por lo general una vena situada en el pliegue del brazo. La vía intravenosa se pueden utilizar para administrar líquidos, fármacos y, si es necesario, nutrientes.

Si el paciente va a permanecer ingresado durante más de unos pocos días, puede ser necesario utilizar otra zona del brazo para colocar la vía intravenosa para evitar la irritación de la vena.

Preferencias para la reanimación

A todas las personas ingresadas en el hospital se les pregunta cuáles son sus preferencias para la reanimación, incluso si están ingresados por problemas menores y están por lo demás sanos. Por lo tanto, no se debe asumir que esta pregunta significa que el paciente tiene una enfermedad grave.

Las medidas de reanimación incluyen las siguientes:

La decisión sobre las medidas de reanimación es muy personal y depende de muchos factores, incluyendo la salud del paciente, la esperanza de vida, metas, valores y creencias religiosas y filosóficas, y la opinión de los familiares. Lo ideal sería que el paciente decidiese por su cuenta después de hablar con su familia, médicos y otras personas cercanas. No debe permitir que otras personas tomen esta decisión por él.

Una persona puede no estar a favor de la reanimación si es mayor y siente que ha vivido una vida plena, o si padece un trastorno grave con una esperanza de vida corta o un trastorno que hace que su calidad de vida sea pobre. Los médicos pueden desaconsejar las medidas de reanimación si el paciente padece un trastorno terminal o un trastorno que hace que sea poco probable recuperar una calidad de vida aceptable después de la reanimación. Si el paciente decide que no se le reanime, el médico anota en la historia clínica una orden de no reanimar (ONR) o con las siglas inglesas DNR o DNAR.

La decisión en contra de las medidas de reanimación no significa la ausencia de tratamiento. Por ejemplo, en el paciente que tiene una ONR se continúan tratando todos los trastornos hasta que su corazón se detiene o hasta que deja de respirar.

Si el paciente no sabe cómo responder, los médicos suponen que quiere todas las medidas de reanimación.

Los pacientes pueden cambiar de opinión acerca de las medidas de reanimación en cualquier momento, diciéndoselo a su médico. No tienen que dar explicaciones.

Idealmente, las medidas de reanimación deberían restaurar las funciones normales del cuerpo, dejando de ser necesaria la ayuda con la respiración u otro tipo de apoyo. Sin embargo, a diferencia de lo que suele verse en los programas de televisión y películas, estos esfuerzos tienen éxito en diferente grado, dependiendo de la edad y estado general del paciente. Estos esfuerzos tienden a tener más éxito en las personas más jóvenes, más saludables y son mucho menos eficaces en las personas mayores cuando existe un trastorno grave. Sin embargo, no hay manera segura de predecir qué paciente va a tener un resultado exitoso después de la reanimación y cuál no.

Además, la reanimación puede causar problemas. Por ejemplo, la compresión del tórax puede producir fracturas costales, y si el cerebro no recibe suficiente oxígeno durante cierto tiempo antes de la reanimación, se puede producir un daño cerebral.

Si el paciente indica que no quieren ser reanimado (ORN), se coloca una pulsera de plástico en su muñeca que se mantiene durante su ingreso en el hospital para indicar sus preferencias. Además, el médico rellena un formulario denominado POLST (Physician Orders for Life-Sustaining Treatment) en el que se recoge que el paciente no desea ser reanimado. El paciente recibe una copia de este formulario. Esto permite que aquéllos pacientes que sufran una enfermedad grave puedan dejar el formulario en su domicilio en un sitio visible (por ejemplo, en la nevera) por si son encontrados en su casa inconscientes por un equipo de urgencias.

Recursos en este artículo