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Dejar de fumar

Por Douglas E. Jorenby, PhD, Professor of Medicine;Director of Clinical Services, University of Wisconsin School of Medicine and Public Health;University of Wisconsin Center for Tobacco Research and Intervention

  • Los que dejan de fumar se pueden volver irritables, ansiosos, tristes e inquietos.

  • La mayoría de los fumadores quieren dejar de fumar y lo han intentado alguna vez, sin éxito.

  • El asesoramiento y apoyo en los cambios de conducta, los productos sustitutivos de la nicotina y determinados fármacos pueden ayudar a dejar de fumar.

La mayor parte de los fumadores que dejan de fumar lo hacen por razones de salud o económicas. Alrededor de un 70% de los fumadores de Estados Unidos dicen que quieren dejar de fumar y ya lo han intentado al menos 1 vez. Los síntomas de abstinencia son uno de los obstáculos más importantes a la hora de dejar de fumar.

Abstinencia

Dejar de fumar provoca fuertes ansias de cigarrillos y también síntomas como ansiedad, depresión (mayoritariamente leve, pero a veces, grave), incapacidad para concentrarse, irritabilidad, inquietud, problemas para dormir, hambre, temblores, sudoración, mareos, cefalea, dolor abdominal, náuseas y sueño interrumpido. Estos síntomas son peores en la primera semana, que es cuando la mayoría de fumadores que intentan dejar de fumar comienzan a fumar de nuevo. Los síntomas tienden a desaparecer en 2 semanas en la mayoría de las personas, pero algunos pueden continuar durante meses.

Debido a que la nicotina suprime el apetito e incrementa ligeramente la velocidad a la cual se queman las calorías en el organismo, las personas que dejan de fumar a menudo ganan peso. El aumento de peso preocupa particularmente a las mujeres y puede hacer que vuelvan a fumar. El ejercicio ayuda a prevenir el aumento de peso y puede reducir el deseo de consumir nicotina. Después de dejar de fumar, se pueden desarrollar tos de forma temporal y llagas en la boca.

Pronóstico

Alrededor de 20 millones de fumadores en Estados Unidos (casi la mitad de la totalidad de fumadores) intentan dejar de fumar cada año. La mayoría no utilizan ningún asesoramiento de apoyo ni ninguna otra ayuda de eficacia probada para dejar de fumar. Solo alrededor de un 5% tienen éxito a largo plazo. Casi todas las personas vuelven a fumar al cabo de días, semanas o meses. Muchas de ellas dejan de fumar y recaen una y otra vez. Por el contrario, de un 20 a un 30% de las personas que utilizan métodos de eficacia probada para dejar de fumar a largo plazo tienen una tasa de éxito de 1 año.

Tratamiento

Los que quieren dejar de fumar pueden obtener ayuda de profesionales de la salud, que les pueden ofrecer consejo y apoyo y recomendarles maneras de cambiar la conducta. Otras recursos incluyen teléfonos de ayuda para dejar de fumar, internet y los prospectos que acompañan a los productos sustitutivos de nicotina.

Los métodos de eficacia probada para dejar de fumar son los siguientes:

  • Asesoramiento y apoyo en el cambio de conducta

  • Uso de productos sustitutivos de nicotina

  • Uso de ciertos medicamentos

No se ha demostrado que la hipnosis y la acupuntura sean eficaces para dejar de fumar. Para los fumadores de tabaco sin humo, el asesoramiento y apoyo en el cambio de conducta parece eficaz, pero los sustitutivos de nicotina y otros medicamentos no.

Cambio de conducta

La elección de una fecha para abandonar el consumo de tabaco resulta muy útil. La fecha para la abstención puede ser escogida al azar o que coincida con una ocasión especial (por ejemplo, las vacaciones o un aniversario). Un periodo tenso, como una fecha límite que se debe cumplir (por ejemplo, para el pago de impuestos), no es un buen momento para intentar dejar de fumar. Dejar de fumar es más fácil cuando nadie fuma en el hogar, por lo que las personas de la misma casa deben tratar de dejar de fumar al mismo tiempo.

Dejar de fumar cigarrillos por completo (de golpe) es mejor que disminuir gradualmente el número de cigarrillos. Las personas que fuman menos cigarrillos puede que de forma inconsciente inhalen más profundamente, de modo que inhalan la misma cantidad de nicotina que antes.

Los métodos de asesoramiento de eficacia probada enfatizan las formas de cambiar la conducta. Estas técnicas pueden ayudar a cambiar los hábitos que dan pie a fumar durante las actividades diarias. Estos hábitos pueden ser conversaciones telefónicas, pausas para el café, comidas, actividad sexual, aburrimiento, problemas de tráfico u otras frustraciones. Los que reconocen estos hábitos pueden modificarlos (por ejemplo, dando un paseo en lugar de tomar un descanso para el café), o sustituirlos por otra actividad oral (como tomar un caramelo o un chicle o morder un palillo). Las personas puede que quieran evitar el consumo de alcohol, ya que el alcohol puede disminuir temporalmente la determinación para dejar de fumar.

El apoyo por parte de la familia y los amigos es siempre estimulante y beneficioso, pero hay también otros servicios de apoyo a las personas que desean o intentan dejar de fumar, incluso, según los países, servicios de atención y apoyo específico telefónico. En Estados Unidos se puede llamar al 1-800-QUIT-NOW (1-800-784-8669). Las líneas de apoyo telefónico parecen ser al menos tan eficaces como el asesoramiento en persona.

Productos sustitutivos de nicotina

La sustitución del tabaco por una versión de nicotina no fumable ayuda durante algún tiempo a muchas personas a romper con el hábito de fumar. Hay muchos productos sustitutivos de nicotina disponibles (con y sin receta). Incluyen chicles de nicotina, píldoras, parches, aerosoles nasales e inhaladores. Utilizar el parche junto con el chicle, inhalador, píldora o espray nasal es más efectivo que utilizar cualquier producto solo. Deben tenerse en cuenta las advertencias de estos productos:

  • Las personas con patologías mandibulares (temporomandibulares) no deben utilizar chicles.

  • Aquellos con hipersensibilidad cutánea no deben usar parches.

  • Estos productos pueden tener efectos nocivos en embarazadas y mujeres en periodo de lactancia.

  • Las personas que han sufrido recientemente un infarto de miocardio o ciertos trastornos de los vasos sanguíneos deben consultar a su médico antes de usar alguno de estos productos.

Otros fármacos

Los fármacos como el bupropión y la vareniclina también pueden ayudar a dejar de fumar.

El bupropión puede combinarse con un producto sustitutivo de nicotina. Conjuntamente tienen un mayor índice de éxito que por separado. Los resultados de ambos fármacos son mejores cuando se emplean junto con un programa de modificación de la conducta.

El bupropión es un antidepresivo, lo que lo hace especialmente útil para las personas que tienen depresión o riesgo de depresión. La nortriptilina, otro antidepresivo, se puede usar en su lugar. Las personas que tienen importantes problemas de depresión e intentan dejar de fumar, deben también recibir asesoramiento.

La vareniclina ayuda a aliviar las ansias de fumar y los síntomas de abstinencia, y en algunas personas ayuda a dejar de fumar. Por lo general, los productos sustitutivos de nicotina y la vareniclina no se utilizan conjuntamente. Las personas con una gran depresión, pensamientos de suicidio o trastorno mental no deben tomar vareniclina.

La citisina, un fármaco más reciente, tiene efectos similares a los de la vareniclina. Se está investigando y hasta ahora, también parece ser eficaz.

Dado que los fármacos y los productos sustitutivos de nicotina no se han estudiado suficientemente, no se recomienda su uso en los siguientes casos:

  • Fumadoras embarazadas

  • Personas que fuman menos de 10 cigarrillos/día

  • Adolescentes (menores de 18 años)

  • Consumidores de tabaco sin humo

Dejar de fumar en niños y adolescentes

Los padres deben mantener el hogar libre de humo y transmitir a los hijos su deseo de que no se conviertan en fumadores.

El asesoramiento es similar al de los adultos, pero a los niños y adolescentes no se les dan fármacos para dejar de fumar.