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Introducción a las hierbas medicinales y a los productos nutritivos medicinales (nutracéuticos)

Por Ara DerMarderosian, PhD, Professor of Pharmacognosy and Medicinal Chemistry, Roth Chair of Natural Products, Scientific Director, Complementary and Alternative Medicine Institute, University of the Sciences in Philadelphia

Las hierbas medicinales son componentes de plantas, a veces molidos, en extracto o preparados de cualquier otra forma, que se utilizan con el fin de proporcionar beneficios para la salud. El concepto de producto nutracéutico, un término acuñado recientemente y más amplio, hace referencia a un grupo de sustancias naturales que incluye ciertas hierbas y productos alimenticios, como por ejemplo las margarinas para reducir el colesterol y los productos enriquecidos con ispágula, que se utilizan como complementos alimenticios y que son regulados como alimentos.

Durante siglos, en todo el mundo se ha utilizado la medicina tradicional. Ciertos sistemas antiguos se siguen usando de forma generalizada, en especial en sus países de origen, como la medicina tradicional china, el Ayurveda (la medicina psicosomática hindú) y la medicina tibetana. En Occidente existe un creciente interés por las terapias basadas en estos sistemas, sobre todo para el tratamiento de enfermedades crónicas. Estas terapias, que reciben el nombre de medicina complementaria o alternativa (ver Introducción a la medicina alternativa y complementaria), abarcan desde las hierbas medicinales hasta la acupuntura y el masaje. La mayoría de ellas no se han estudiado científicamente y casi todas carecen de regulación.

La terapia alternativa más frecuentemente utilizada es la que emplea complementos alimenticios y que abarca las hierbas medicinales y los productos nutracéuticos. Dado que el uso de los complementos alimenticios está muy extendido, el Gobierno de Estados Unidos aprobó la Dietary Supplement Health and Education Act (DSHEA), (Ley de Salud y Educación sobre Suplementos Dietéticos) en 1994. Define un complemento alimenticio como cualquier producto (excepto el tabaco) que contenga vitaminas, minerales, hierbas o aminoácidos y que esté destinado a constituir un complemento de la alimentación normal. La normativa requiere que en el producto figure una etiqueta que lo identifique como complemento alimenticio. Además, en la etiqueta debe figurar de forma específica que las propiedades del complemento alimenticio no han sido evaluadas por las autoridades sanitarias por la FDA (Food and Drug Administration), una importante autoridad sanitaria en Estados Unidos. De igual modo, la etiqueta debe incluir un listado de cada ingrediente por nombre, cantidad y peso total, así como especificar el componente de la planta del que se deriva cada ingrediente.

La mayoría de los complementos alimenticios usados en la medicina alternativa derivan de plantas, aunque algunos proceden de animales. El hecho de que los complementos alimenticios sean sustancias naturales hace que se crea que su uso es seguro. Sin embargo, una sustancia no es necesariamente segura solo porque sea natural. Por ejemplo, muchos venenos potentes, como la cicuta, son derivados de plantas, y algunos, como el veneno de serpiente, proceden de animales. Además, casi todas las sustancias que afectan al organismo, ya sean complementos alimenticios o fármacos aprobados para uso médico por las autoridades sanitarias (ver Con o sin prescripción médica), pueden tener efectos secundarios no deseados (reacciones adversas).

Seguridad y efectividad

Dado que los complementos alimenticios no están regulados como fármacos por la FDA, no se requiere que los fabricantes demuestren su seguridad y eficacia (aunque deben disponer de un historial de seguridad). En consecuencia, son pocos los complementos que han sido rigurosamente estudiados en cuanto a estos aspectos (a pesar de que en algún momento pueda acabar resultando que algunos sí sean seguros y efectivos). Además, la necesidad de evaluar los complementos en los seres humanos no se ha reconocido hasta hace poco tiempo, por lo que mucha de la información disponible no se ha recopilado de forma sistemática o científica, y por ello resulta tan difícil de evaluar. Por el contrario, tanto los fármacos de venta con receta como los de venta libre han sido estudiados de forma exhaustiva y sistemática por los investigadores y sometidos a revisión en términos de seguridad y efectividad por la FDA (ver Efectividad y seguridad de un fármaco). Estos estudios incluyen los realizados en animales para detectar la aparición de un cáncer o una lesión orgánica y los realizados en seres humanos para detectar cualquier signo de toxicidad.

Es sumamente variable la cantidad y la calidad de los estudios que apoyan la efectividad de los complementos. Para algunos de estos productos, la demostración de su efectividad es concluyente. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los estudios científicos no han sido diseñados con la suficiente precisión y fiabilidad como para aportar la información deseada. Para otros complementos, la única prueba que sugiere su efectividad está basada en los informes sobre casos individuales o estudios llevados a cabo en animales.

Pureza y normalización

Otros temas de interés son la pureza y la normalización de los complementos. La falta de regulación de los complementos, a diferencia de los fármacos, impide que se pueda asegurar su pureza o que contengan los componentes o la cantidad de principio activo que dicen contener. En consecuencia, puede que el complemento contenga otras sustancias, incluidos, en algunos casos, fármacos de venta con o sin receta, e incluso sustancias peligrosas como el mercurio.

La cantidad de principio activo en una dosis de un complemento puede variar, en especial cuando se muelen hierbas enteras o se elaboran extractos para producir un comprimido, cápsula o solución. El comprador corre el riesgo de obtener menos, más o, en algunos casos, ninguna cantidad de principio activo en el complemento. La normalización implica que cada forma de dosificación individual del producto contenga una cantidad exacta del principio activo o de sus ingredientes. Sin embargo, la mayor parte de los productos herbarios son mezclas de varias sustancias, y no siempre se sabe cuál es el componente más activo. Por consiguiente, es difícil determinar qué ingrediente o ingredientes deben ser considerados como activos y, por lo tanto, estar sujetos a normalización. Algunos suplementos, sobre todo los que se producen en Europa, han sido normalizados e incluyen en la etiqueta un distintivo al respecto.

Las recomendaciones sobre cómo elegir un producto puro y normalizado varían entre los diferentes expertos. La mayoría aconseja que se adquiera el producto de un fabricante conocido, y muchos recomiendan comprar productos elaborados en Alemania, donde la vigilancia de los complementos alimenticios es más estricta.

A pesar de que el contenido de los complementos no está normalizado, la manera en la que se fabrican sí lo está. Las normativas de fabricación incluyen la elaboración, el envasado, el etiquetado y el almacenamiento de los complementos alimenticios. Estas normativas de fabricación ayudan a asegurar la calidad de los complementos alimenticios y a proteger la salud pública.

Interacciones con fármacos

Los complementos alimenticios pueden interaccionar con los fármacos, tanto los de venta con receta como los de venta libre. Estas interacciones pueden intensificar o reducir la efectividad de un fármaco o causar una reacción adversa grave. Antes de tomar complementos alimenticios, es importante consultar al médico con el fin de evitar que se produzcan interacciones. Se han llevado a cabo muy pocos estudios fiables para investigar las interacciones complemento-fármaco, de forma que la mayor parte de la información sobre estas interacciones proviene de informes individuales y esporádicos sobre las mismas.

Algunas posibles interacciones entre hierbas medicinales y fármacos

Hierbas medicinales

Fármacos afectados

Interacción

Camomila (o manzanilla)

Anticoagulantes (fármacos que evitan la formación de coágulos de sangre, como warfarina y acenocumarol)

El uso de manzanilla (camomila) junto con anticoagulantes puede aumentar el riesgo de hemorragia.

Sedantes (como los barbitúricos y las benzodiazepinas)

La manzanilla (camomila) puede intensificar o prolongar los efectos de los sedantes.

Hierro

La manzanilla (camomila) puede reducir la absorción de hierro.

Equinácea

Los fármacos que pueden dañar el hígado (como los esteroides anabolizantes, amiodarona, metotrexato y ketoconazol)

La toma de hierba equinácea durante más de 8 semanas puede dañar el hígado. Cuando la hierba equinácea se toma junto con otro fármaco que puede dañar el hígado, el riesgo de daño hepático puede incrementarse.

Los inmunodepresores (fármacos que inhiben intencionadamente el sistema inmunitario, tales como los corticoesteroides y la ciclosporina)

Al estimular el sistema inmunitario, la hierba equinácea puede anular los efectos de los inmunodepresores.

Efedra*

Sustancias estimulantes (como la cafeína, la epinefrina [adrenalina], la fenilpropanolamina y la pseudoefedrina)

La efedra contiene efedrina, que es una sustancia estimulante que aumenta los efectos estimulantes de otros fármacos, lo que aumenta el riesgo de ritmo cardíaco irregular o rápido e hipertensión arterial.

Los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO, un tipo de antidepresivo)

La efedrina puede intensificar los efectos de estos fármacos y aumentar el riesgo de efectos secundarios, como dolor de cabeza, temblores, ritmo cardíaco irregular o rápido e hipertensión arterial.

Matricaria

Anticoagulantes (como warfarina y acenocumarol)

Si la matricaria se toma con anticoagulantes puede aumentar el riesgo de hemorragia.

Hierro

La matricaria puede reducir la absorción de hierro.

Los fármacos antijaquecosos (anti-migraña) (por ejemplo, ergotamina)

La matricaria puede aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial cuando se toma con los medicamentos usados para el tratamiento de las jaquecas (migrañas).

Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE)

Los AINE reducen la efectividad de la matricaria en la prevención y el tratamiento de las jaquecas (migrañas).

Ajo

Anticoagulantes (como warfarina y acenocumarol)

El ajo tomado junto con anticoagulantes puede aumentar el riesgo de hemorragia.

Los fármacos que disminuyen los niveles de glucosa en sangre (antidiabéticos orales, como la insulina y la glipizida)

El ajo puede intensificar los efectos de estos fármacos, provocando un descenso excesivo de los niveles de glucosa en sangre (hipoglucemia).

Los inhibidores de la proteasa (como indinavir o saquinavir), que se utilizan para el tratamiento de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)

El ajo reduce los niveles de inhibidores de la proteasa, haciéndolos menos eficaces.

Jengibre

Anticoagulantes (como warfarina y acenocumarol)

El jengibre tomado junto con anticoagulantes puede aumentar el riesgo de hemorragia.

Ginkgo

Anticoagulantes (como warfarina y acenocumarol), aspirina (ácido acetilsalicílico) y otros AINE

Si se toma el ginkgo junto con anticoagulantes o con aspirina (ácido acetilsalicílico) u otros AINE puede aumentar el riesgo de hemorragia.

Anticonvulsivos (por ejemplo, fenitoína)

El ginkgo puede reducir la efectividad de los anticonvulsivos para prevenir las convulsiones.

Los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO, un tipo de antidepresivo)

El ginkgo puede intensificar los efectos de estos medicamentos y aumentar el riesgo de efectos secundarios, como cefalea (jaqueca/dolor de cabeza), temblores y episodios maníacos.

Ginseng

Anticoagulantes (como warfarina y acenocumarol), aspirina (ácido acetilsalicílico) y otros AINE

Si se toma el ginseng junto con anticoagulantes o con aspirina (ácido acetilsalicílico) u otros AINE puede aumentar el riesgo de hemorragia.

Fármacos que disminuyen los niveles de glucosa en sangre (antidiabéticos orales)

El ginseng puede intensificar los efectos de estos fármacos, causando un descenso excesivo de los niveles de glucosa en sangre (hipoglucemia).

Corticoesteroides

El ginseng puede intensificar los efectos secundarios de los corticoesteroides.

Digoxina

El ginseng puede aumentar los niveles de digoxina.

Terapia con estrógenos

El ginseng puede intensificar los efectos secundarios de los estrógenos.

IMAO

El ginseng puede causar cefalea (jaqueca/dolor de cabeza), temblores y episodios maníacos cuando se toma junto con los IMAO.

Opiáceos (narcóticos)

El ginseng puede reducir la efectividad de los opiáceos.

Sello de oro

Anticoagulantes (como warfarina y acenocumarol)

El sello de oro puede oponerse a los efectos de los anticoagulantes y puede aumentar el riesgo de coágulos de sangre.

Té verde

Warfarina

El té verde puede provocar que la warfarina sea menos eficaz.

Kava

Sedantes (como los barbitúricos y las benzodiazepinas)

La kava puede intensificar o prolongar los efectos de los sedantes.

Regaliz (glycyrriza glabra)

Antihipertensores

El regaliz (orozús) puede aumentar la retención de sal y agua y aumentar la presión arterial, haciendo que los antihipertensores pierdan eficacia.

Antiarrítmicos

El regaliz puede aumentar el riesgo de arritmia cardíaca, por lo que el tratamiento antiarrítmico puede ser menos eficaz.

Digoxina

Dado que el regaliz incrementa la formación de orina, puede provocar niveles bajos de potasio, que se excreta en la orina. Cuando el regaliz se toma junto con la digoxina, los niveles bajos de potasio aumentan el riesgo de toxicidad por digoxina.

Diuréticos

El regaliz puede intensificar los efectos de la mayoría de los diuréticos, causando una pérdida de potasio mayor y más rápida. El regaliz puede alterar la eficacia de los diuréticos ahorradores de potasio, como la espironolactona, haciéndolos menos efectividad.

IMAO

El regaliz puede intensificar los efectos de estos fármacos y aumentar el riesgo de efectos secundarios, como cefalea (jaqueca/dolor de cabeza), temblores y episodios maníacos.

Cardo mariano (cardo borriquero, cardo lechal)

Fármacos que disminuyen los niveles de glucosa en sangre (antidiabéticos orales)

El cardo mariano puede intensificar los efectos de estos fármacos, provocando un descenso excesivo de los niveles de glucosa en sangre.

Inhibidores de la proteasa (como indinavir o saquinavir), que se utilizan para tratar la infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH)

El cardo mariano reduce los niveles de inhibidores de la proteasa en sangre, haciéndolos menos eficaces.

Palma enana americana

Terapia sustitutiva con estrógenos y anticonceptivos orales

La palma enana americana puede intensificar los efectos de estos fármacos.

Hierba de San Juan (hipérico)

Benzodiazepinas

La hierba de San Juan (hipérico) puede reducir la efectividad de estos fármacos para el tratamiento de la ansiedad y puede aumentar el riesgo de efectos secundarios como la somnolencia.

Ciclosporina

La hierba de San Juan (hipérico) puede disminuir los niveles sanguíneos de ciclosporina, reduciendo su eficacia con resultados potencialmente peligrosos (tales como el rechazo a un trasplante de órgano).

Digoxina

La hierba de San Juan puede disminuir los niveles sanguíneos de digoxina, reduciendo su eficacia con resultados potencialmente peligrosos.

Hierro

La hierba de San Juan puede reducir la absorción de hierro.

Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)

La hierba de San Juan puede intensificar los efectos de los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), posiblemente con el resultado de hipertensión, que requiere tratamiento de emergencia.

Inhibidores no nucleosídicos de la transcriptasa inversa

La hierba de San Juan (hipérico) aumenta el metabolismo de estos fármacos, lo que reduce su efectividad.

Anticonceptivos orales

La hierba de San Juan (hipérico) aumenta el metabolismo de estos fármacos, lo que reduce su efectividad.

Fármacos fotosensibilizantes (como lansoprazol, omeprazol, piroxicam y las sulfamidas)

Cuando se toma junto con estos fármacos, la hierba de San Juan (hipérico) puede aumentar el riesgo de sensibilidad a la luz solar.

Inhibidores de la proteasa (como indinavir o saquinavir), que se utilizan para tratar la infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH)

La hierba de San Juan (hipérico) puede reducir los niveles sanguíneos de los inhibidores de la proteasa, haciéndolos menos eficaces.

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (tales como fluoxetina, paroxetina y sertralina)

La hierba de San Juan (hipérico) puede intensificar los efectos de estos fármacos.

Warfarina o acenocumarol

La hierba de San Juan (hipérico) puede reducir los niveles sanguíneos de warfarina o acenocumarol, lo que disminuye su eficacia y aumenta la probabilidad de formación de coágulos.

Valeriana

Anestésicos

La valeriana puede prolongar el periodo de sedación.

Sedantes (como los barbitúricos y las benzodiazepinas)

La valeriana puede intensificar o prolongar los efectos de los sedantes, causando sedación excesiva.

*La venta de complementos que contienen efedra está prohibida en Estados Unidos.

El regaliz natural, no el dulce con sabor artificial de regaliz, más común.

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