* Esta es la versión para el público general. *
Introducción a las pruebas de diagnóstico por la imagen
- Pruebas de diagnóstico por la imagen habituales
- Introducción a las pruebas de diagnóstico por la imagen
- Angiografía
- Tomografía computarizada (TC)
- Resonancia magnética nuclear (RMN)
- Radiografías simples
- Gammagrafía
- Tomografia por emision de positrones (PET)
- Ecografía
Las pruebas de diagnóstico por la imagen ofrecen una imagen interior del organismo, ya sea de su totalidad o solo de una parte. Las pruebas de imagen ayudan a los médicos a diagnosticar los trastornos, a determinar la gravedad de las enfermedades, y a controlar a los pacientes una vez diagnosticados. La mayoría de las pruebas de diagnóstico por la imagen son indoloras, relativamente seguras y no invasivas (es decir, no requieren una incisión en la piel ni la inserción de un instrumento en el organismo).
Las pruebas de diagnóstico por la imagen pueden utilizar lo siguiente:
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Radiación, como los rayos X, la tomografía computarizada (TC) y la gammagrafía
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Ondas de sonido, como en la ecografía
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Campos magnéticos, como en la resonancia magnética nuclear (RMN)
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Sustancias que se ingieren, se inyectan o se insertan para resaltar o destacar el tejido u órgano que se desea examinar (denominados agentes o tinciones de contraste)
Riesgos de la radiación en pruebas de diagnóstico por la imagen
Las pruebas de diagnóstico por la imagen que utilizan radiaciones, por lo general los rayos X, constituyen una valiosa herramienta de diagnóstico, pero la exposición a la radiación tiene algunos riesgos.
Las diferentes pruebas diagnósticas requieren distintas cantidades de radiación, pero la mayoría utilizan dosis bajas que en general se consideran seguras. Por ejemplo, la dosis de radiación de una radiografía de tórax es más de 100 veces menor que la dosis media anual de radiación que proviene del medio ambiente. Sin embargo, si a la persona se le realizan muchas pruebas diagnósticas que utilizan dosis bajas, o varias pruebas que utilizan dosis altas, puede estar expuesta a cantidades relativamente importantes de radiación. La exposición a la radiación es acumulativa, con independencia del intervalo entre las pruebas. Dicha exposición incrementa el riesgo de cáncer y en algunos casos lesiona los tejidos.
Las pruebas de diagnóstico por la imagen son sólo una de las fuentes de exposición a las radiaciones. La exposición a la radiación medioambiental (procedente de las radiaciones cósmicas y los isótopos naturalesver Lesiones causadas por radiación) puede ser relativamente alta, sobre todo a grandes altitudes. Al viajar en avión, la exposición a la radiación ambiental aumenta.
Al solicitar pruebas diagnósticas, el médico tiene en cuenta la exposición total de una persona a la radiación (a lo largo de su vida), es decir, la dosis total de radiación recibida. Sin embargo, el beneficio de una prueba diagnóstica a menudo supera sus riesgos potenciales.
Comparación de la dosis de radiación recibida en diferentes pruebas*
Tipo de prueba |
Número de radiografías de tórax necesario para recibir la misma dosis |
Tiempo necesario para recibir la misma dosis a partir del medio ambiente |
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Radiografía de tórax (anteroposterior) |
1 |
2,4 días |
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Serie de radiografías de la columna lumbar |
75 |
84 días |
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TC craneal |
100 |
243 días |
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Angiografía de las arterias coronarias durante el cateterismo cardíaco |
350–750 |
1,15-2,3 años |
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TC del abdomen |
300–400 |
3,3 años |
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Mamografía |
20 |
30-60 días |
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*Estas dosis representan cuánta radiación se recibe y el grado de susceptibilidad al daño por radiación de la parte del cuerpo expuesta. |
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TC = tomografía computarizada; |
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En Estados Unidos, la TC representa alrededor del 15% de las pruebas de diagnóstico por la imagen, pero hasta el 70% de la exposición a la radiación procedente de las pruebas de diagnóstico por la imagen proviene de la tomografía computarizada (TC). La dosis de radiación de la tomografía computarizada (TC) puede ser cientos de veces la dosis de la mayoría de las radiografías simples. Sin embargo, con las nuevas técnicas, las dosis para algunas tomografías computarizadas pueden ser mucho menores de lo que eran con las técnicas más antiguas.
Sin embargo, aun cuando se realice una TC utilizando métodos antiguos, el riesgo para los adultos es bajo, y es poco probable que la salud quede afectada.
Sin embargo, el riesgo debido a la exposición es mayor en ciertas situaciones:
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En bebés
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Durante la primera infancia
-
Durante el embarazo (sobre todo al principio)
-
Para ciertos tejidos, como tejidos linfoides (parte del sistema inmune), la médula ósea, la sangre, los testículos, los ovarios y el intestino
Para minimizar los riesgos, los médicos tienen en cuenta los aspectos siguientes:
-
Utilizar pruebas que no requieren radiación, como una ecografía o una resonancia magnética (nuclear) (RMN), siempre que sea posible
-
Recomendar pruebas diagnósticas que utilizan radiación con dosis particularmente altas (como las tomografías computarizadas [TC], y en especial en niños pequeños) solo cuando estas pruebas son estrictamente necesarias
-
Tomar precauciones para limitar la exposición a la radiación durante las pruebas (por ejemplo, protegiendo las partes vulnerables del organismo, como la glándula tiroidea o el abdomen de una mujer embarazada), siempre que sea posible
Los nuevos equipos y las técnicas modernas han reducido significativamente las dosis de radiación utilizadas en las pruebas de diagnóstico por la imagen.
Riesgo de las radiaciones durante la lactancia (bebés) y la primera infancia
Los riesgos de la radiación son mayores en los lactantes y en los niños pequeños porque su mayor esperanza de vida incrementa la probabilidad de que se acabe desarrollando un cáncer asociado a la radiación. Las células de los niños se dividen más rápidamente, y las células de división rápida son más propensas a las lesiones por radiación.
El riesgo de cáncer resultante de la radiación es difícil de determinar. Algunos expertos calculan que alrededor de 18 de cada 10 000 niños de 1 año de edad a quienes se les ha realizado una tomografía computarizada de abdomen acaban desarrollando un cáncer causado por la radiación. Esta prueba diagnóstica emplea una de las más altas dosis de radiación. Además, en un estudio se sugirió que por cada 10 000 TC craneales realizadas en niños menores de 10 años de edad, la exposición a la radiación podría causar un caso de leucemia y un caso de tumor cerebral durante la década siguiente a la realización de la TC.
Cuando los niños requieren pruebas diagnósticas, los padres deben hablar con el médico acerca de los riesgos y sobre el posible uso de pruebas alternativas que no requieran radiación. Si las pruebas que utilizan radiación son necesarias, los padres pueden ayudar a minimizar los riesgos al preguntar acerca de lo siguiente:
Riesgo de las radiaciones durante el embarazo
Las mujeres embarazadas deben ser conscientes de que la radiación causada por las pruebas de diagnóstico por la imagen comporta riesgos para el feto. Si deben someterse a una prueba de diagnóstico por la imagen, deben informar a su médico de si están o pueden estar embarazadas. Los médicos también tienen en cuenta si la mujer puede estar embarazada y no lo sabe. Sin embargo, si es necesario, pueden realizarse radiografías en mujeres embarazadas. Durante las pruebas diagnósticas, la persona que realiza la prueba protege al feto de la exposición a la radiación cubriendo el abdomen de la mujer con un delantal de plomo.
El riesgo para el feto depende de:
Durante el embarazo, el riesgo es mayor cuando los órganos se están formando, durante las semanas 5 a 10 del embarazo. En este periodo, la radiación puede causar defectos de nacimiento. Durante las primeras semanas de embarazo, el problema más frecuente es que se produzca un aborto espontáneo. Después de la semana 10, los abortos espontáneos y los defectos de nacimiento graves son menos probables.
Las radiografías de las partes del cuerpo de la madre que están lejos del feto, tales como las muñecas y los tobillos, lo exponen a menor radiación que la irradiación de partes más cercanas, como la zona lumbar. Además, las radiografías de partes del cuerpo más pequeñas, como los dedos de las manos y los pies, requieren menos energía de rayos X que las de partes del cuerpo más grandes, como la espalda y la pelvis. A causa de estos factores, las radiografías simples que no involucren el abdomen tienen poco riesgo, con independencia de cuándo se hacen, en especial si se coloca una pantalla protectora de plomo sobre el útero. Por lo tanto, si es necesaria una radiografía (por ejemplo, para valorar un hueso roto), el beneficio, en general, supera al riesgo.
Medios de contraste
Durante las pruebas de diagnóstico por la imagen pueden utilizarse medios de contraste para resaltar un tejido o una estructura de su entorno o para proporcionar datos más detallados.
Los medios o agentes de contraste incluyen:
Medios de contraste radiopacos
Un medio de contraste radiopaco absorbe los rayos X y, por lo tanto, aparece de color blanco en las radiografías. Suele utilizarse para mostrar lo siguiente:
Por lo general, el medio de contraste se inyecta en una vena (contraste intravenoso), se toma por vía oral (contraste oral) o se introduce a través del ano (contraste rectal). En algunas pruebas, el medio de contraste se inyecta en una arteria a través de un catéter o en una articulación por medio de una aguja.
El medio de contraste utilizado depende del tipo de examen que se realice y de la parte del organismo que se esté valorando:
Antes de realizar un examen que utiliza un medio de contraste se puede pedir a la persona que se abstenga de comer durante varias horas y de beber durante 1 hora. Después de la prueba, se recomienda beber muchos líquidos durante el resto del día.
Cuando se inyectan algunos medios de contraste, la persona puede sentir una sensación de calor en todo el cuerpo. Otros agentes de contraste pueden provocar una sensación de frío en el lugar de la inyección. Los medios de contraste que se toman por vía oral pueden tener un sabor desagradable.
En general, los medios de contrastes radiopacos son muy seguros.
En algunas personas los medios de contraste yodados pueden ocasionar efectos secundarios. Entre estos factores se incluyen los siguientes:
Las reacciones de tipo alérgico a los agentes de contraste varían en cuanto a su gravedad:
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Leves, como náuseas, enrojecimiento o prurito
-
Moderadas, como erupción cutánea, vómitos o escalofríos
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Graves y potencialmente mortales (anafilácticas, ver Anafilactoide frente a anafiláctico), como una inflamación de la garganta que dificulta la respiración, sibilancias, presión arterial muy baja o ritmo cardíaco anómalo
Ante el primer signo de una reacción se detiene el medio de contraste. Las reacciones leves o moderadas se tratan con el antihistamínico difenhidramina, que se administra por vía intravenosa. Las reacciones graves pueden tratarse con oxígeno, administración de líquidos por vía intravenosa, epinefrina (preparación farmacéutica de adrenalina) u otros fármacos, dependiendo del tipo de reacción.
Las reacciones alérgicas al contraste tienen más probabilidad de ocurrir en las personas que presentan alguna de las siguientes características:
Si la persona ha sufrido reacciones graves a medios de contraste yodados, se debe realizar en su lugar una prueba de diagnóstico por la imagen que no requiera dicho agente de contraste. En el caso de que se deba utilizar un medio de contraste yodado, se pueden administrar fármacos (difenhidramina y un corticoesteroide) antes de la realización de la prueba para prevenir una reacción. Quienes han sufrido previamente una reacción a un medio de contraste deben informar a su médico antes de realizarse la prueba de imagen.
La lesión renal (llamada nefropatía por contraste) debida a un agente de contraste yodado puede ocurrir en las personas con las enfermedades o circunstancias siguientes:
En más del 99% de las personas, la lesión renal no causa síntomas y desaparece en un plazo de alrededor de una semana. Menos del 1% sufren lesiones permanentes y solo unas pocas de estas necesitan diálisis renal.
Si deben utilizarse pruebas que requieren agentes de contraste radiopacos en personas con riesgo de sufrir daño renal, se administran a la persona fluidos intravenosos antes y después de la administración del contraste. Si es posible, se utiliza una dosis baja de medio de contraste. En las personas que han sufrido insuficiencia renal durante mucho tiempo, se puede administrar acetilcisteína el día anterior y el mismo día en el que se administre el agente de contraste.
Medios de contraste paramagnéticos
Los medios de contraste paramagnéticos cambian las propiedades magnéticas de las partículas de manera que aumenta el contraste entre los diferentes tejidos, lo que hace que las imágenes sean más nítidas. Estos agentes, por lo general, contienen gadolinio y se utilizan en la RMN.
Por lo general, no se producen efectos secundarios. Sin embargo, en algunas personas que sufren una enfermedad renal grave o que están sometidas a diálisis, estas sustancias pueden causar una enfermedad potencialmente mortal denominada:
En este trastorno, la piel, el tejido conjuntivo y los órganos aumentan de grosor. Pueden desarrollar manchas rojas u oscuras en la piel. La piel puede notarse tirante, haciendo que los movimientos sean más difíciles y limitados, y es posible que los órganos funcionen de forma inadecuada. Este trastorno en la actualidad es muy raro porque los médicos utilizan gadolinio como medio de contraste paramagnético en personas con problemas renales sólo cuando es necesario, y emplean la dosis más baja posible y el agente más seguro. Los médicos también consideran el uso de otras pruebas de diagnóstico por la imagen en personas con problemas renales graves.
Recursos en este artículo
- Pruebas de diagnóstico por la imagen habituales
- Introducción a las pruebas de diagnóstico por la imagen
- Angiografía
- Tomografía computarizada (TC)
- Resonancia magnética nuclear (RMN)
- Radiografías simples
- Gammagrafía
- Tomografia por emision de positrones (PET)
- Ecografía
* Esta es la versión para el público general. *