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Anfetaminas

Por Patrick G. O’Connor, MD, MPH, Yale University School of Medicine

  • Las anfetaminas aumentan el estado de alerta, mejoran el rendimiento físico y producen euforia y sensación de bienestar.

  • Una sobredosis puede causar agitación extrema, delirio y ataque cardíaco o accidente cerebrovascular que amenacen la vida de la persona.

  • Los análisis de orina pueden detectar la mayor parte de las anfetaminas.

  • Para la mayoría de las personas, el tratamiento consiste en ofrecer apoyo en un ambiente tranquilo, pero también puede ser necesario el uso de sedantes como las benzodiazepinas.

Entre las anfetaminas están la anfetamina y sus múltiples variantes, como la metanfetamina (speed o cristal) y la metilendioximetanfetamina (MDMA, éxtasis o Adán). La metanfetamina es la anfetamina que más se consume en Estados Unidos, y el uso de MDMA está aumentando. Las anfetaminas se toman habitualmente por vía oral, pero se pueden esnifar, fumar o inyectar.

Dado que las anfetaminas se emplean también en el tratamiento del trastorno por déficit de atención con hiperactividad, de la obesidad y de la narcolepsia, la elevada disponibilidad de esta sustancia puede facilitar que se desvíe hacia un uso ilegal. Algunas anfetaminas no están aprobadas para uso médico y se elaboran y utilizan de manera ilegal.

Algunos consumidores de anfetaminas padecen depresión y buscan los efectos de mejora del estado de ánimo que producen estos estimulantes para aliviar de manera temporal sus síntomas. Otros las utilizan al realizar actividades que requieren una energía intensa. Las anfetaminas hacen que se libere más dopamina en el cerebro (la dopamina es un neurotransmisor, una sustancia que ayuda a la comunicación entre neuronas). Es probable que sea este efecto el que provoque la mejora del estado anímico. La MDMA se diferencia de otras anfetaminas en que también interfiere en la recaptación de la serotonina (otro neurotransmisor) del cerebro. Los consumidores de anfetaminas suelen desarrollar dependencia.

¿Sabías que...?

  • Las dosis altas de anfetaminas pueden elevar la temperatura corporal a niveles peligrosos.

Síntomas

Efectos inmediatos

Las anfetaminas aumentan el estado de alerta y la concentración, disminuyen la sensación de fatiga y el apetito y mejoran el rendimiento físico. Pueden producir una sensación de bienestar, euforia y la pérdida de las inhibiciones. Las personas tienen sudoración profusa y dilatación de las pupilas. Las dosis elevadas (sobredosis) aumentan la tensión arterial y la frecuencia cardíaca a unos niveles que pueden poner en peligro la vida. Los consumidores pueden volverse extremadamente paranoicos, violentos y encontrarse fuera de control.

Los «atracones» de anfetaminas (quizás durante varios días) pueden causar agotamiento extremo y necesidad de dormir.

Complicaciones

Pueden aparecer delirios. Se han producido ataques cardíacos, hasta en jóvenes deportistas y sanos. La presión arterial puede llegar a ser tan alta que produzca la ruptura de un vaso sanguíneo en el cerebro, lo que provoca un accidente cerebrovascular. También pueden aparecer mareos, náuseas, vómitos, diarrea, convulsiones y una elevación de la temperatura corporal (hipertermia) potencialmente mortal.

Las complicaciones son más probables en las siguientes situaciones:

  • Cuando se consumen drogas como la MDMA en locales con temperaturas altas y mal ventilados

  • Cuando la persona está muy activa físicamente (por ejemplo, cuando baila rápidamente)

  • Cuando se transpira intensamente y no se toma suficiente agua para recuperar el líquido perdido, lo que ocasiona deshidratación

Efectos a largo plazo

Quienes consumen anfetaminas de manera habitual adquieren tolerancia con rapidez como parte de su dependencia. Cada vez necesitan dosis mayores para conseguir el mismo efecto, hasta el extremo que la cantidad consumida al final puede llegar a ser varias veces la dosis inicial. La mayoría de las personas que consumen dosis muy altas se vuelven psicóticas y sufren confusión, porque las anfetaminas pueden causar ansiedad intensa, paranoia y una distorsión del sentido de la realidad. Las reacciones psicóticas incluyen oír y ver cosas que no existen (alucinaciones auditivas y visuales) y falsas percepciones (delirios), como una sensación de poder ilimitado (omnipotencia) o de ser perseguido (paranoia). La memoria puede verse afectada. La confusión, la pérdida de memoria y los delirios pueden durar meses. Aunque estos efectos pueden producirse en cualquier consumidor, los que padecen un trastorno de salud mental, como esquizofrenia, son más vulnerables a ellos.

Los consumidores suelen presentar una tasa elevada de caries, que afecta a numerosos dientes. Las causas pueden ser la disminución de la salivación, la existencia de sustancias corrosivas en el humo y una mala higiene bucal; esto provoca la llamada «boca de éxtasis».

Síntomas de abstinencia

Cuando se interrumpe bruscamente el consumo de anfetaminas, los síntomas son variables. La persona dependiente de las anfetaminas puede sentirse cansada o somnolienta, un efecto que puede durar de 2 a 3 días tras suspender el consumo de la droga. En consecuencia, hay mayor probabilidad de que se lesionen. Otras personas pueden sentirse muy ansiosas e inquietas y otras, especialmente las que tienen una predisposición a la depresión, caen en esta cuando lo dejan. Pueden tener ideas de suicidio, pero durante varios días les pueden faltar las fuerzas para intentar hacerlo.

Diagnóstico

El diagnóstico se establece en función de los síntomas, en personas de las que se conoce que consumen anfetaminas. Si el diagnóstico no está claro, se puede realizar un análisis de orina, aunque por lo general este análisis no permite detectar la MDMA. Para comprobar si existen complicaciones se pueden realizar otras pruebas, como una electrocardiografía, una tomografía computarizada y análisis de sangre.

Tratamiento

En la mayoría de las personas, el tratamiento incluye apoyo emocional y permanecer en un ambiente tranquilo.

A las personas que presentan síntomas como hipertensión arterial, agitación extrema o convulsiones se les administran habitualmente benzodiazepinas (medicamentos sedantes), como el lorazepam, por vía intravenosa. Si la tensión arterial permanece elevada, se administran nitratos u otros medicamentos antihipertensivos por vía intravenosa.

El tratamiento puede contribuir a corregir la deshidratación, la hipertermia y otras complicaciones.

Durante la abstinencia de estas drogas, los consumidores crónicos pueden necesitar ser hospitalizados para controlar el riesgo de suicidio. Se pueden administrar antidepresivos si la depresión persiste. Por lo demás, la mayoría de personas que experimentan abstinencia no necesitan tratamiento.

La terapia cognitivo-conductual (una modalidad de psicoterapia) ayuda a algunas personas a permanecer libres del consumo de anfetaminas.

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