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Problemas durante el trayecto

Por Christopher Sanford, MD, MPH, DTM&H, Associate Professor, Family Medicine, Global Health, University of Washington

Incluso entre personas sanas, es frecuente que se produzcan algunos trastornos durante el trayecto. Para el mareo, ver Cinetosis.

Coágulos de sangre

Los coágulos pueden producirse cuando se permanece sentado durante periodos de tiempo largos en viajes en avión, tren, autobús o automóvil. Los coágulos (trombosis venosa profunda, ver Trombosis venosa profunda (TVP)) se presentan con mayor frecuencia en personas que:

  • Son mayores

  • Tienen sobrepeso

  • Fuman

  • Tienen varices

  • Están tomando estrógenos (como suplementos de estrógeno o de medicamentos anticonceptivos)

  • Están embarazas

  • Han sido sometidas recientemente a una intervención quirúrgica

  • Que han tenido coágulos

  • Que han permanecido inactivas o inmóviles

Los coágulos de sangre se forman en las venas de la pierna o en la pelvis y, en ocasiones, se desprenden y se dirigen hacia los pulmones (embolia pulmonar, ver Introducción a la embolia pulmonar). Algunos de los coágulos de sangre de las piernas no producen síntomas, otros originan calambres, hinchazón y cambios de color en las pantorrillas y los pies. Las embolias pulmonares son mucho más graves que los coágulos en las piernas. Primero se presenta una sensación de malestar, seguida de ahogo, dolor torácico o desmayo. Las embolias pulmonares pueden ser mortales.

El riesgo de desarrollar un coágulo se reduce cambiando de posición con frecuencia, estirando y moviendo las piernas a menudo cuando se está mucho tiempo sentado, bebiendo mucho líquido y levantándose para caminar y estirándose cada 1 o 2 horas. Debe evitarse cruzar las piernas durante mucho tiempo porque esto disminuye la circulación. Evitar la cafeína y el alcohol y llevar medias elásticas para mejorar la circulación en las piernas son medidas que reducen el riesgo.

Presión en el oído y en los senos paranasales

La presión en el oído y en los senos paranasales durante el vuelo se debe a los cambios en la presión del aire en el avión (presión de cabina). Normalmente, durante el despegue y el ascenso, la presión en la cabina disminuye y las bolsas pequeñas de aire atrapado en los senos paranasales y en el oído medio se expanden, dando lugar a una sensación de presión en el oído, chasquidos o ambos, y a una presión o malestar leve en los senos paranasales. Durante el descenso, la presión de la cabina aumenta y se producen síntomas similares. Estas sensaciones leves desaparecen, por lo general, cuando se equilibra la presión de los senos y de los oídos con la presión de la cabina.

Los problemas dentales sin tratamiento, o los dientes que han sido sometidos recientemente a un tratamiento odontológico, pueden doler cuando se producen cambios de presión en la cabina. En personas con alergias, problemas sinusales y resfriados, los conductos que conectan los oídos y los senos con la nariz y la boca están inflamados y obstruidos con mucosidad, lo que impide que la presión se equilibre con normalidad. Las personas con estos problemas pueden experimentar malestar significativo. Tragar repetidamente (sobre todo mientras se mantiene la nariz cerrada) o bostezar durante el descenso, tomar descongestionantes antes de descender o soplar con fuerza con la boca cerrada y las fosas nasales pinzadas con los dedos ayuda a igualar la presión del aire. Algunas personas chupan caramelos duros durante el descenso. Por lo general, esto basta para aliviar el malestar leve de oídos o de los senos paranasales.

Niños

Los niños son particularmente propensos al dolor por diferencias de presión. Deben mascar chicle, chupar caramelos duros o beber algo durante el ascenso y el descenso para incitarlos a tragar. A los bebés se les puede amamantar o darles el biberón o el chupete.

Alteraciones del sueño

La alteración del sueño tras un viaje en avión (desfase horario o jet lag) es frecuente cuando se cruzan rápidamente más de tres husos horarios; no suele aparecer en viajes por mar, en tren o en coche debido a que los viajeros tienen tiempo para acomodarse a los cambios de horario. El síntoma más obvio es el cansancio a la llegada. Otros síntomas incluyen:

  • Irritabilidad

  • Dificultad para dormir (insomnio)

  • Cefaleas

  • Dificultad para concentrarse

El desfase horario o jet lag puede reducirse si se empiezan a ajustar los periodos de sueño y de vigilia con los horarios de destino 1 o 2 días antes de la salida. Durante el vuelo, se debe evitar fumar, tomar cafeína o alcohol en exceso. Controlar la exposición a la luz también puede ayudar a los viajeros a adaptarse a la nueva zona horaria.

Viaje hacia el oeste

Quienes viajan hacia el oeste tienden a despertarse más temprano, y se sienten cansados antes de lo debido, según la hora local. Por ejemplo, si alguien que se despierta normalmente a las 7 de la mañana y se acuesta a las 11 de la noche viaja 3 zonas horarias hacia el oeste, tenderá a despertarse a las 4 de la madrugada hora local, y sentirá la necesidad de dormir a las 8 de la tarde. Para adaptarse, debe tratar de que le dé la luz solar por la tarde e intentar no acostarse hasta una hora adecuada.

Viaje hacia el este

Los que viajan hacia el este tienden a despertarse más tarde y a permanecer despiertos más tiempo de lo normal según la hora local. Por ejemplo, si quien se despierta a las 7 de la mañana y se acuesta a las 11 de la noche y viaja 3 zonas horarias hacia el este, tenderá a despertarse a las 10 de la mañana hora local, y no sentirá la necesidad de dormir hasta las 2 de la madrugada. Para acostumbrarse, debe recibir la luz solar temprano por la mañana. Los que han hecho un vuelo nocturno deben tratar de estar físicamente activos hasta la noche y evitar echarse la siesta.

Los sedantes de acción corta ayudan a dormir a una hora local apropiada tras un viaje hacia el este. Sin embargo, pueden provocar efectos secundarios como somnolencia diurna, amnesia e insomnio nocturno. Los sedantes de acción prolongada, como el diazepam, también pueden producir confusión y caídas en personas de edad avanzada y debe evitarse su uso.

La hormona melatonina (ver Melatonina) regula el ciclo sueño-vigilia. Algunos médicos recomiendan utilizar suplementos de melatonina después de un viaje hacia el este para poner a punto el reloj interno del sueño. Aunque algunos viajeros cuentan que la melatonina es beneficiosa, su efectividad y seguridad aún no han sido rigurosamente demostradas.

Deshidratación

La deshidratación (ver Deshidratación) durante el vuelo es frecuente, a causa de la baja humedad de los aviones. Suele afectar a las personas de edad avanzada y a las que sufren ciertas enfermedades, como diabetes, o a las que toman fármacos para aumentar la excreción de sodio y agua por la orina (diuréticos). Los síntomas principales son mareo, somnolencia, confusión, habitualmente tener sed o la boca seca y, ocasionalmente, desmayos.

La deshidratación se puede prevenir bebiendo líquidos y evitando el alcohol y la cafeína. La sequedad de la piel puede tratarse con cremas hidratantes.

Propagación de la infección

La propagación de infecciones en aviones y cruceros recibe, a menudo, la atención de los medios de comunicación, pero es relativamente infrecuente. Es especialmente preocupante:

Los viajeros pueden minimizar el riesgo de contraer la gripe asegurándose de que han recibido la vacuna antigripal más reciente. Se puede minimizar el riesgo de padecer diarrea y otras infecciones lavándose las manos con frecuencia y usando desinfectantes de manos que contengan alcohol. Algunos cruceros ofrecen antibióticos a los pasajeros que han estado en contacto cercano con otros que padecen estas infecciones.

Lesiones menores

Las lesiones de poca importancia son frecuentes. Levantar maletas pesadas suele producir lesiones de hombro, y el equipaje que se cae de los estantes situados por encima de la cabeza puede causar otras lesiones importantes. Las turbulencia del avión pueden causar mareo o lesiones. Mientras están sentados, los pasajeros deben mantener los cinturones de seguridad abrochados en todo momento. Durante los viajes en barco, las heridas se previenen utilizando un calzado que proporcione una adhesión adecuada en superficies húmedas, haciendo uso de las barandillas, quitándose las gafas de sol antes de entrar en las escalerillas del barco y estando atento en ambientes desconocidos. También es útil llevar una linterna para evitar las caídas por la noche.

Ansiedad

A muchas personas los viajes les producen ansiedad (ver Introducción a los trastornos de ansiedad). El miedo a volar, el miedo a los espacios cerrados y la preocupación de que sus alteraciones de salud puedan empeorar durante el vuelo son fuentes frecuentes de ansiedad. La ansiedad puede causar insomnio, por lo que el jet lag es peor. Estas personas pueden hiperventilar, a menudo con síntomas como dolor torácico, problemas para respirar, espasmos musculares y sensación de hormigueo en los brazos, las manos y alrededor de la boca. La compañía de un auxiliar de vuelo o de un cuidador puede ayudar a aliviar la ansiedad. La terapia cognitivo-conductual y los programas de desensibilización o de hipnosis también suelen ser útiles. Los sedantes o ansiolíticos, tales como zolpidem o alprazolam, tomados antes y a veces durante el viaje, pueden ser beneficiosos (ver Fármacos utilizados para el tratamiento de los trastornos de ansiedad).

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