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Gingivitis

Por James T. Ubertalli, DMD, Assistant Clinical Professor;Private Practice, Tufts University School of Dental Medicine;Hingham, MA

La gingivitis es la inflamación de las encías.

  • La gingivitis es, a menudo, resultado de no atender adecuadamente al cepillado de los dientes ni al uso del hilo dental, pero puede también ser resultado de alguna enfermedad o del uso de ciertos fármacos.

  • Las encías están enrojecidas e hinchadas, y sangran fácilmente.

  • Mantener una buena higiene bucal, programar limpiezas profesionales frecuentes y una nutrición adecuada suelen eliminar la gingivitis; algunos enjuagues bucales también pueden ser de utilidad.

La gingivitis es una enfermedad muy frecuente que produce enrojecimiento e inflamación de las encías, que sangran con facilidad. Causa poco dolor en su fase inicial y por ello puede pasar inadvertida. Sin embargo, una gingivitis sin tratamiento puede convertirse en periodontitis (ver Periodontitis), una enfermedad más grave de las encías que puede ocasionar la pérdida de piezas dentales.

Gingivitis provocada por la placa bacteriana

Sin lugar a dudas, entre las causas más frecuentes de la gingivitis figuran el cepillado incorrecto y el uso inadecuado de la seda dental. Sin un correcto cepillado, la placa (una sustancia en forma de película, compuesta, sobre todo, de bacterias) se deposita en la dentadura siguiendo el surco gingival. Así mismo, la placa bacteriana se acumula dentro de los empastes defectuosos y alrededor de las piezas dentales cercanas a dentaduras postizas parciales no muy limpias, puentes y aparatos de ortodoncia. Si la placa bacteriana permanece en los dientes más de 72 horas, se solidifica en forma de sarro (cálculo), que no puede eliminarse del todo ni con cepillo ni con seda dental.

Las encías aparecen de color rojo en vez del color rosado indicativo de una encía sana, y se inflaman y se despegan en vez de estar ajustadas firmemente a la pieza dental. Además, pueden sangrar con facilidad, en especial durante el cepillado o las comidas.

Es posible evitar la gingivitis inducida por la placa mediante una buena higiene bucodental: cepillarse los dientes y usar seda dental a diario. Algunos enjuagues bucales también sirven para controlar la placa bacteriana. Una vez formado, el sarro solo puede ser eliminado por un odontólogo o por un higienista dental; suele ser necesario realizar una limpieza dental profesional entre cada 6 y 12 meses. No obstante, las personas con una mala higiene bucal, con enfermedades que puedan causar gingivitis o con tendencia a desarrollar placa bacteriana más rápidamente de lo habitual pueden necesitar limpiezas profesionales más a menudo (entre cada 2 semanas y cada 3 meses). Dada su excelente irrigación, las encías sanarán rápidamente después de eliminar el sarro y la placa bacteriana, siempre que se realice un uso adecuado del cepillado y de la seda dental.

¿Sabías que...?

  • Durante el embarazo, la gingivitis puede desarrollarse o empeorar porque las mujeres embarazadas pueden descuidar involuntariamente su higiene oral, a causa de la fatiga o de las náuseas matutinas.

Gingivitis provocada por medicamentos

Algunos fármacos pueden causar un crecimiento excesivo (hiperplasia) del tejido de las encías, lo cual dificulta la eliminación de la placa bacteriana y, a menudo, produce gingivitis. Por ejemplo, pueden ocasionar tal crecimiento la fenitoína (utilizada para controlar las convulsiones), la ciclosporina (que toman personas que se hayan sometido a un trasplante de órganos) y los bloqueantes de los canales de calcio como la nifedipina (que se administran para controlar las alteraciones de la presión arterial y del ritmo cardíaco). También los anticonceptivos orales o inyectables pueden contribuir al agravamiento de la gingivitis, al igual que la exposición a plomo o a bismuto (utilizado ampliamente en los cosméticos) o a otros metales pesados como el níquel (usado en joyería).

Se deben tratar o controlar las enfermedades que puedan causar o empeorar la gingivitis. Si es necesario tomar un medicamento que cause un crecimiento excesivo del tejido gingival, es probable que el exceso de tejido deba extirparse quirúrgicamente. Sin embargo, se puede reducir la velocidad de crecimiento del tejido, y así evitar la cirugía, con una higiene bucal meticulosa en casa y con una profilaxis profesional frecuente.

Gingivitis debida a carencias vitamínicas

Las carencias vitamínicas pueden causar gingivitis, aunque raras veces. La deficiencia de vitamina C (escorbuto) puede dar lugar a la inflamación y a la hemorragia de las encías. La deficiencia de niacina (pelagra) también provoca inflamación y hemorragia en las encías, y aumenta la predisposición a sufrir ciertas infecciones bucales, como candidiasis oral, o bien inflamación de la lengua (glositis). Tales deficiencias son poco frecuentes en Estados Unidos.

Las carencias de vitamina C y de niacina pueden tratarse con suplementos de vitamina C y niacina, además de una dieta abundante en fruta y verdura frescas.

Gingivitis debida a infecciones

Las infecciones víricas pueden causar gingivitis. La gingivoestomatitis herpética aguda es una infección vírica dolorosa de las encías y de otras partes de la boca, causada por el virus del herpes (ver Infecciones por el virus herpes simple). Las encías infectadas presentan un color rojo brillante y la infección provoca la aparición de numerosas llagas en la boca, de pequeño tamaño, blancas o amarillas.

La gingivoestomatitis herpética aguda suele mejorar sin tratamiento en 2 semanas. La limpieza intensiva no ayuda, de modo que el cepillado de las piezas dentales debe realizarse con suavidad mientras la infección sea dolorosa. El dentista puede recomendar un enjuague bucal anestésico para aliviar las molestias experimentadas al comer o beber.

Las infecciones fúngicas también pueden causar gingivitis. Habitualmente los hongos crecen en la boca en cantidades muy reducidas. El número de hongos en la boca puede verse incrementado por el uso frecuente de antibióticos o a causa de un cambio en el estado de salud general. La candidiasis oral (muguet) es una infección micótica en la que la proliferación anómala de hongos, en especial de Candida albicans, forma una película blanca que irrita las encías. Esta película puede también recubrir la lengua y las comisuras de la boca y, cuando se limpia, la superficie en la que estaba sangra (ver Candidiasis).

La candidiasis oral puede tratarse con un fármaco antimicótico, como nistatina, en forma de enjuague bucal o de comprimidos diseñados para disolverse lentamente en la boca. Así mismo, pueden ser de gran ayuda una buena higiene bucodental (uso correcto del cepillo y de la seda dental) y un tratamiento de los problemas dentales subyacentes, como dentaduras postizas mal ajustadas. Es recomendable que las dentaduras postizas se dejen por la noche en una solución de nistatina.

Gingivitis debida al embarazo

El embarazo puede empeorar una gingivitis leve, principalmente debido a los cambios hormonales. Algunas mujeres embarazadas pueden contribuir al problema sin advertirlo, al descuidar su higiene bucal por causa de las náuseas matutinas y la fatiga. También durante el embarazo, una irritación menor, a menudo la concentración de sarro o un diente restaurado con un borde rugoso, pueden producir una excrecencia de tejido gingival, blanda, rojiza y parecida a un nódulo, conocida como tumor del embarazo (épulis). El tejido hinchado sangra fácilmente al herirse, y puede dificultar el acto de comer.

Si una mujer embarazada descuida la higiene bucal a causa de las náuseas matinales o de la fatiga, el dentista puede sugerirle otras formas de mantener los dientes y las encías limpios sin exacerbar las náuseas. Suele ser eficaz un cepillado suave sin dentífrico o incluso los enjuagues con agua salada después del cepillado. El molesto tumor del embarazo se puede extirpar quirúrgicamente. No obstante, dichos tumores tienden a reproducirse durante el embarazo e incluso una vez finalizado este.

Gingivitis debida a la menopausia

La menopausia puede causar gingivitis descamativa, un proceso mal comprendido y doloroso que afecta mayoritariamente a mujeres posmenopáusicas. En esta enfermedad, las capas externas de las encías sangran con facilidad y se separan del tejido subyacente, dejando al descubierto las terminaciones nerviosas. De este modo, las encías se vuelven tan flácidas que las capas más externas se pueden desprender al frotarlas con un algodón o simplemente con el estímulo de aire de una jeringa odontológica.

Si la gingivitis descamativa aparece durante la menopausia, puede ser útil una terapia de sustitución hormonal (terapia de reemplazo hormonal o terapia sustitutiva hormonal). Si no es este el caso, los dentistas pueden prescribir corticoesteroides en forma de enjuague o en forma de pomada o pasta que se aplica directamente sobre las encías.

La gingivitis debida al cáncer

El cáncer, como por ejemplo la leucemia (ver Leucemias), puede causar gingivitis. De hecho, la gingivitis es la primera manifestación de la enfermedad en aproximadamente el 25% de los niños afectados de leucemia. Una infiltración de células de la leucemia dentro de las encías causa la gingivitis, que empeora a causa de la incapacidad de combatir las infecciones. Las encías enrojecen y sangran con facilidad. A menudo, la hemorragia persiste durante varios minutos, dado que la sangre no coagula con normalidad en personas con leucemia. Con menor frecuencia, el cáncer puede formarse en el tejido gingival y propagarse a los ganglios linfáticos cercanos.

Para evitar hemorragias en el caso de una gingivitis producida por leucemia, en vez del cepillo y la seda dental se deben limpiar suavemente los dientes y las encías con una gasa o una esponja. Los dentistas pueden prescribir un enjuague bucal de clorhexidina para controlar la placa bacteriana y evitar las infecciones bucales. Un buen cuidado dental restablecerá la salud de las encías cuando la leucemia se halle en fase de remisión (al desaparecer el cáncer).

Gingivitis debida a una pieza dental retenida (pericoronitis)

La gingivitis puede aparecer en las encías alrededor de la corona de una pieza dental retenida, es decir, que no ha salido del todo (inclusión dentaria). En esta enfermedad, denominada pericoronitis, la encía se inflama encima de la pieza dental que no ha salido por completo. El colgajo de encía sobre la muela que ha surgido parcialmente puede retener líquidos, restos de comida y bacterias.

La pericoronitis es más frecuente en las muelas del juicio, especialmente en las inferiores. Si una muela del juicio superior sale antes que la inferior, puede morder este colgajo, aumentando la irritación. De esta manera, es posible que aparezcan infecciones y que se propaguen a la garganta o a la mejilla.

En el caso de pacientes con pericoronitis, los dentistas irrigan con agua salada la zona situada en la parte inferior del colgajo para limpiar los residuos y las bacterias. A veces, se prescriben enjuagues en casa, con agua salada, peróxido de hidrógeno o el antiséptico clorhexidina. Si las radiografías detectan que la muela inferior probablemente no acabará de salir, los dentistas extraen la superior y prescriben antibióticos durante unos días antes de extraer la inferior. En algunos casos se procede de inmediato a extraer la muela inferior.

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