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Lesiones en uñas de manos y pies

Por Wingfield E. Rehmus, MD, MPH, University of British Columbia

Incluso una pequeña lesión en un dedo puede causar alteraciones en la uña. Se puede desarrollar una pequeña mancha o coloración blanca que se origina en la zona lesionada y crece junto con la uña.

Una lesión grave en el lecho ungueal (el tejido blando situado debajo de la placa ungueal, que une a la uña con el dedo), especialmente debida a un aplastamiento, a menudo ocasiona la deformación permanente de la uña. Para reducir el riesgo de deformidad ungueal permanente, la lesión debe ser reparada de inmediato, lo que requiere la eliminación de la uña.

Hematoma subungueal

La sangre a menudo se acumula bajo la uña (hematoma subungueal) inmediatamente después de una lesión (por lo general un golpe directo, como puede ser con un martillo). La sangre aparece como una mancha púrpura-negruzca por debajo de parte o de la totalidad de la uña y causa un gran dolor pulsátil. Se puede liberar la sangre y aliviar el dolor haciendo un pequeño agujero en la placa ungueal (la parte dura de la uña). Habitualmente se usa una aguja o un alambre caliente (un dispositivo de electrocauterización) para realizar el agujero. Este procedimiento es indoloro y lleva solo unos pocos segundos.

Como la sangre ha separado la uña de su lecho, la uña habitualmente se desprende después de varias semanas, a menos que el hematoma sea pequeño. Una uña nueva crece por debajo de la uña existente y la reemplaza cuando crece por completo.

Un tumor debajo de la uña (ver Tumores de uñas) puede causar una mancha de color púrpura oscuro similar. Sin embargo, una mancha debida a un tumor aparece lentamente y no a los pocos minutos después de la lesión, y no crece hacia el exterior con la propia uña (los tumores permanecen en el mismo lugar debajo de la uña). Sin embargo, cualquier hematoma pequeño debe ser vigilado para asegurarse de que se mueve a medida que crece la uña.