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Fobias específicas

Por John H. Greist, MD, Clinical Professor of Psychiatry;Distinguished Senior Scientist, University of Wisconsin School of Medicine and Public Health;Madison Institute of Medicine

Las fobias específicas comportan una ansiedad persistente, irreal e intensa en relación con el miedo que provocan determinadas situaciones, circunstancias u objetos concretos.

  • La ansiedad causada por una fobia altera la vida cotidiana de las personas afectadas, porque les lleva a evitar determinadas actividades y situaciones.

  • El diagnóstico suele ser evidente al basarse en los síntomas.

  • Por lo general, el tratamiento consiste en una terapia de exposición.

Las fobias específicas constituyen los trastornos de ansiedad más frecuentes. Las personas que padecen una fobia específica evitan las situaciones u objetos concretos que les provocan miedo y ansiedad, o bien los soportan con gran angustia, llegando incluso a veces a sufrir una crisis de angustia a consecuencia de ello. Sin embargo, reconocen que su ansiedad es excesiva y por ello son conscientes de que tienen un problema.

Las fobias específicas más comunes son el miedo a los animales (zoofobia), el miedo a las alturas (acrofobia) y el miedo a las tormentas (astrafobia o brontofobia).

La prevalencia anual se sitúa alrededor del 13% de las mujeres y del 4% de los varones.

Algunas fobias específicas causan pocos inconvenientes a la persona que las padece; por ejemplo, un habitante de una zona urbana que padezca miedo a las serpientes no tendrá probablemente ningún problema para evitarlas. No obstante, otras fobias específicas pueden interferir en gran manera con las actividades normales de la persona afectada; así, por ejemplo, un habitante de una zona urbana que sienta temor ante los espacios pequeños y cerrados, como los ascensores, tendrá que afrontar esta situación con mayor frecuencia y puede intentar evitarla.

Al menos el 5% de la población presenta como mínimo un cierto grado de aprensión ante la visión de sangre o heridas o ante el hecho de recibir inyecciones. Estas personas pueden llegar a desmayarse debido a una disminución de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, fenómeno que no acontece en otros trastornos fóbicos o de ansiedad. Muchas personas con otras fobias y trastornos de ansiedad hiperventilan; en estos casos, la hiperventilación puede producir la sensación inminente de desmayo, pero rara vez se produce realmente.

Algunas fobias frecuentes

Fobia

Definición

Acrofobia

Miedo a las alturas

Amatofobia

Miedo al polvo

Astrafobia

Miedo al trueno y al relámpago

Aviofobia (aerofobia)

Miedo a volar

Belonefobia

Miedo a las agujas, los pinchazos u otros objetos cortantes

Brontofobia

Miedo al trueno

Claustrofobia

Miedo a los espacios cerrados

Eurotofobia

Miedo a los genitales femeninos

Gefirofobia

Miedo a cruzar puentes

Hidrofobia

Miedo al agua

Odontofobia

Miedo a los dentistas

Fartofobia

Miedo a eliminar gases en un espacio público

Fasmofobia

Miedo a los fantasmas

Fobofobia

Miedo a tener miedos o a desarrollar una fobia

Espargarofobia

Miedo a los espárragos

Triscaidecafobia

Temor a todo lo asociado con el número trece

Tripanofobia

Miedo a las inyecciones

Zoofobia

Miedo a los animales (habitualmente arañas, serpientes o ratones)

Hay más de 500 fobias nombradas, que figuran en la Phobia List web site. La mayoría son muy poco frecuentes.

Diagnóstico

  • Evaluación de un médico, en base a criterios específicos.

Los médicos diagnostican una fobia específica cuando la persona presenta miedo o ansiedad con todas las características siguientes:

  • Se trata de miedo o ansiedad de un grado intenso y ha estado presente durante 6 meses o más

  • Se refiere a una situación u objeto específicos

  • Se produce inmediatamente cuando la persona se enfrenta a la situación u objeto

  • Determina que la persona altere su comportamiento para evitar la situación o el objeto

  • Se trata de miedo o ansiedad desproporcionados respecto al peligro real

  • Provocan un malestar significativo a la persona afectada o perjudican notablemente su funcionamiento

Además, los médicos deben descartar otros trastornos mentales que pueden causar síntomas similares, tales como la agorafobia, la ansiedad social, o un trastorno de estrés.

Tratamiento

  • Terapia de exposición

Algunas personas no necesitan un tratamiento porque la situación o el objeto que temen les resulta fácil de evitar. Un ejemplo de ello pueden ser los murciélagos y las cuevas. No obstante, si las situaciones u objetos resultan habituales (por ejemplo las tormentas eléctricas) suele ser necesario el tratamiento.

La terapia de exposición, un tipo de psicoterapia, es el tratamiento de elección (ver ¿Qué es la terapia de exposición?). La terapia de exposición consiste en exponer a la persona afectada poco a poco y en varias ocasiones (en su imaginación o a veces en la realidad) a la situación que desencadena el miedo. La terapia de exposición se repite hasta que la persona logra sentirse cómoda en la situación que antes le provocaba ansiedad. La intervención del terapeuta puede asegurar que la terapia se realice del modo adecuado, aunque la persona afectada también puede llevarla a cabo sin su ayuda.

La terapia de exposición ayuda a más del 90% de las personas que la siguen de forma correcta, y suele ser el único tratamiento necesario para las fobias específicas. Incluso las personas que tienen fobia a la sangre o a las agujas responden bien a la terapia de exposición. Por ejemplo, a una persona que se desmaya durante las extracciones de sangre se le puede acercar gradualmente la aguja a la vena y alejarla de nuevo cuando la frecuencia cardíaca comienza a disminuir. La repetición de este proceso hace que la frecuencia cardíaca se vaya normalizando de manera progresiva. Finalmente, la persona es capaz de someterse a una extracción de sangre sin sufrir episodios de desmayo.

La terapia farmacológica no resulta muy eficaz para la superación de las fobias específicas. Sin embargo, las benzodiazepinas (ansiolíticos) pueden ayudar a controlar una fobia durante un corto período de tiempo; esto sería útil por ejemplo para las personas que tienen fobia a volar cuando se les dice con mucha antelación que deben viajar en avión.

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