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Identidad sexual

Por George R. Brown, MD, Professor and Associate Chairman of Psychiatry;Adjunct Professor of Psychiatry, East Tennessee State University;University of North Texas

Para hablar de sexo y género se utilizan varios términos:

  • El sexo suele referirse a la anatomía de la persona: masculina, femenina o no claramente masculina ni femenina (genitales ambiguos o intersexual).

  • La inclinación sexual se refiere al sexo por el que una persona se siente atraída sexualmente.

  • La identidad sexual refleja cómo se ve la persona a sí misma, ya sea masculina, femenina o alguna otra cosa (a veces llamada sexualidad periférica o genderqueer, en inglés), que puede estar en algún lugar intermedio, ser una combinación de masculino y femenino o ninguno de estos, o bien puede cambiar con frecuencia.

  • El rol sexual es la manera en que las personas se presentan ante los demás en términos sexuales. Incluye la manera de vestir, hablar, peinarse; de hecho, todo lo que se dice y se hace y que es indicador de masculinidad o feminidad.

En la mayoría de las personas, la identidad sexual concuerda con el sexo anatómico (de nacimiento) y con el rol sexual (por ejemplo, en el caso de un hombre que se percibe a sí mismo como varón y que actúa en público como tal).

¿Sabías que...?

  • Muchos niños varones pasan por una fase en la que juegan con los juguetes de las niñas.

La identidad sexual se establece en los primeros años de vida (18 a 24 meses de edad). Durante la infancia, los niños varones se dan cuenta de que son niños y las niñas se dan cuenta de que son niñas. En ocasiones, durante la edad infantil se prefieren actividades que se consideran más apropiadas para el otro sexo (lo que se denomina comportamiento no conforme con el género). Sin embargo esta preferencia no significa que una niña a la que por ejemplo le guste jugar al fútbol o luchar, tenga un problema de identidad sexual, si se ve a sí misma como mujer y se acepta de ese modo. De igual manera, un niño que juegue con muñecas y que prefiera la cocina a los deportes o a los juegos violentos no tiene un problema de identidad sexual si se reconoce y se acepta como varón. Los niños varones a menudo pasan fases en las que juegan con juguetes o vestidos de niñas, pero solo muy pocos tendrán problemas con su identidad sexual en la edad adulta. La mayor parte de los niños que prefieren actividades consideradas más apropiadas para niñas no tienen un problema de identidad sexual al llegar a la edad adulta, aunque muchos de ellos tendrán una orientación homosexual o bisexual.

Los niños que nacen con genitales ambiguos por lo general no presentan problemas de identidad sexual si crecen en un entorno en que se les asigna de manera clara un sexo u otro, incluso aunque se les eduque en un rol sexual opuesto a su sexo genético. Sin embargo existen algunos casos, ampliamente difundidos, en los que este enfoque ha fracasado.

A veces la persona siente que su identidad sexual y su sexo anatómico no coinciden. A veces este sentimiento provoca una angustia considerable o menoscaba su capacidad para desenvolverse. Esta situación se denomina disforia de género. Las personas con disforia de género deben ser valoradas por un profesional de la salud.

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