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Trastorno dismórfico corporal

Por Katharine A. Phillips, MD, Professor of Psychiatry and Human Behavior;, Warren Alpert Medical School of Brown University;Private Practice of Psychiatry

En el trastorno dismórfico corporal, la preocupación por uno o más defectos físicos imaginarios o, si existen, de carácter leve, genera un malestar importante o impide a la persona realizar sus actividades habituales.

  • A diario, la persona pasa horas preocupándose por los defectos que cree tener, y que pueden afectar a cualquier parte de su cuerpo.

  • Los médicos diagnostican este trastorno al observar que la preocupación que la persona tiene sobre su apariencia le provoca un malestar significativo o impide el desarrollo de su vida habitual.

  • El tratamiento con determinados antidepresivos (los inhibidores de recaptación de la serotonina y la clomipramina) y la terapia cognitivo-conductual suelen ser beneficiosos.

Las personas con trastorno dismórfico corporal creen tener en su aspecto físico un defecto que en realidad es inexistente o leve. Hacen ciertas cosas una y otra vez (como mirarse al espejo, arreglarse en exceso o compararse con los demás) porque están muy preocupadas por su aspecto.

El trastorno se inicia generalmente en la adolescencia y es algo más frecuente en mujeres. Alrededor del 2% de las personas sufren el trastorno.

Síntomas

Los síntomas pueden aparecer de forma gradual o repentina, varían en intensidad a lo largo del tiempo y tienden a persistir si no se tratan adecuadamente. Las preocupaciones se refieren generalmente a aspectos de la cara o de la cabeza, pero también pueden referirse a cualquier parte del cuerpo o a varias a la vez, o incluso cambiar de localización a lo largo del tiempo. Por ejemplo, la persona puede preocuparse por la pobreza de su cabello, el acné, arrugas, cicatrices, color del cutis o exceso de vello facial o corporal. Esta preocupación también puede centrarse en la forma o el tamaño de una parte del cuerpo, como la nariz, los ojos, las orejas, la boca, los pechos, las piernas o las nalgas. Algunos hombres de constitución normal e incluso atlética piensan que están «flacos» o «débiles» e intentan de manera obsesiva aumentar su peso y musculatura; se trata de la denominada dismorfia muscular (vigorexia). La persona puede describir las partes del cuerpo que le disgustan como feas, poco atractivas, deformes, repugnantes o monstruosas. La mayoría de las personas con trastorno dismórfico corporal no son conscientes de que su aspecto real es normal.

La mayoría de las personas con trastorno dismórfico corporal tienen dificultades para controlar sus preocupaciones y pueden pasar muchas horas al día pensando en sus «defectos». Pueden pensar que otras personas les miran o se burlan a causa de los defectos percibidos en su apariencia. La mayoría de las personas afectadas comprueban con frecuencia su aspecto en el espejo, otras evitan mirarse en él y algunas incluso alternan ambas conductas.

Otras realizan acciones de manera compulsiva y en exceso, como arreglar su aspecto físico, tocarse la piel (para eliminar o arreglar defectos percibidos), y solicitar de los demás opiniones tranquilizadoras acerca de los defectos percibidos. Con frecuencia pueden cambiarse de ropa para tratar de ocultar o camuflar su defecto inexistente o ligero o tratar de mejorar su apariencia de otras maneras. Por ejemplo, algunos hombres se dejan crecer la barba para ocultar supuestas cicatrices o llevan sombrero para disimular una pérdida leve de cabello. Muchos siguen tratamientos médicos cosméticos (con frecuencia dermatológicos), odontológicos o quirúrgicos, a veces de manera repetida, para corregir su «defecto». Estos tratamientos suelen ser ineficaces y a menudo aumentan la preocupación ya existente. Los hombres con dismorfia muscular (vigorexia) toman a veces esteroides anabolizantes (como la testosterona), que pueden ser peligrosos.

¿Sabías que...?

  • Una persona puede llegar a estar tan preocupada por un defecto inexistente o leve en su apariencia física que evite incluso salir de casa.

Al estar pendiente de su apariencia de manera constante, la persona con trastorno dismórfico corporal llega incluso a evitar mostrarse en público, dejando de asistir al trabajo, a la escuela o renunciando a otras actividades sociales. Cuando los síntomas son graves, la persona sale de casa solo por las noches, o incluso no sale en absoluto. Este comportamiento suele derivar en aislamiento social. El malestar y la disfunción social asociados a este trastorno derivan a veces en depresión, hospitalizaciones repetidas y en comportamientos suicidas.

Diagnóstico

Puede que el trastorno dismórfico corporal no se haya diagnosticado durante años porque la persona se siente demasiado incómoda y avergonzada para revelar sus síntomas o porque realmente cree en su fealdad. A diferencia de las preocupaciones normales sobre el aspecto físico o la vanidad, en el trastorno dismórfico corporal estas hacen perder una excesiva cantidad de tiempo y se asocian a un malestar personal significativo y a una alteración de las actividades habituales.

Tratamiento

El tratamiento con ciertos antidepresivos (específicamente con inhibidores de la recaptación de serotonina, ver Fármacos utilizados para tratar la depresión) o clomipramina (un antidepresivo tricíclico) suele ser eficaz.

La terapia cognitivo-conductual enfocada específicamente a este trastorno también puede reducir los síntomas. En esta terapia, los profesionales ayudan a la persona a desarrollar creencias más precisas y útiles acerca de su apariencia. Los profesionales también ayudan a la persona a dejar de participar en sus comportamientos repetitivas característicos, como mirarse en el espejo y pellizcarse la piel.

Debido a que muchas personas con este trastorno no reconocen que tienen un problema, los médicos pueden tener que utilizar técnicas de motivación para ayudarles a participar en el tratamiento.

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