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Bulimia nerviosa

Por Evelyn Attia, MD, Professor of Clinical Psychiatry;Professor of Psychiatry, New York Presbyterian Hospital, Weill Cornell Medical College;New York State Psychiatric Institute, Columbia University Medical Center ; B. Timothy Walsh, MD, Ruane Professor of Psychiatry;Director, Division of Clinical Therapeutics, College of Physicians and Surgeons, Columbia University;New York State Psychiatric Institute

La bulimia nerviosa se caracteriza por la existencia de episodios repetidos de ingestión de grandes cantidades de comida en periodos cortos de tiempo (atracones), seguidos de intentos de compensar el exceso de comida ingerido (por ejemplo, mediante purgas, ayuno o ejercicio físico).

  • Las personas afectadas ingieren grandes cantidades de comida y a continuación se provocan el vómito, emplean laxantes, hacen dieta o ayuno o realizan sesiones de ejercicio físico muy intenso con el fin de compensar los atracones.

  • Los médicos sospechan el diagnóstico cuando observan en los pacientes un exceso de preocupación por el peso, el cual fluctúa de manera notable.

  • El tratamiento suele consistir en terapia cognitivo-conductual, un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (un tipo de medicamento antidepresivo), o la combinación de ambos.

Al igual que en la anorexia nerviosa, existen factores hereditarios y sociales que influyen en la aparición de la bulimia nerviosa. También de igual modo que en la anorexia nerviosa, las personas que tienen bulimia nerviosa suelen ser mujeres jóvenes, profundamente preocupadas por el peso y la silueta corporales y pertenecientes a un nivel socioeconómico medio o alto. La bulimia nerviosa afecta principalmente a adolescentes y adultos jóvenes. Anualmente, cerca de 1 de cada 100 mujeres jóvenes sufren bulimia nerviosa. El trastorno es mucho menos frecuente en hombres.

Síntomas

Las personas con bulimia nerviosa sufren episodios repetidos de atracones. Es decir, ingieren cantidades de comida mucho mayores de las que la mayoría de las personas podrían comer en un periodo de tiempo parecido en circunstancias similares. La cantidad considerada excesiva para una comida normal puede diferir de la de una comida festiva.

Es frecuente que sea un estado de estrés emocional el que desencadene los atracones, que generalmente se realizan a escondidas. El atracón, que generalmente va acompañado de sensación de pérdida de control, incluye comer sin tener hambre y en ocasiones hasta el punto de producir dolor.

Es frecuente la ingestión de alimentos dulces y de alto valor calórico, como helados y pasteles. La cantidad de comida consumida es variable y en ocasiones suma miles de calorías. Los atracones pueden producirse varias veces al día.

¿Sabías que...?

  • Las personas con bulimia nerviosa tienden a sentirse culpables o arrepentidas de sus conductas.

  • Las personas con bulimia nerviosa pueden presentar cicatrices en los nudillos por el uso de los dedos para inducir el vómito.

En su esfuerzo por contrarrestar los efectos del exceso de ingestión, las personas afectadas recurren a diversos métodos de purga:

  • Vómitos

  • Laxantes

  • Dieta o ayuno riguroso

  • Ejercicio físico intenso

  • Cualquier combinación de los anteriores

En numerosos casos se toman diuréticos para tratar lo que se percibe como hinchazón o retención de líquidos.

A diferencia de lo que ocurre en la anorexia nerviosa, el peso corporal de las personas con bulimia nerviosa tiende a fluctuar alrededor de los límites normales. Sólo unos pocos tienen sobrepeso o son obesos.

Los vómitos autoinducidos pueden erosionar el esmalte dental, originar el aumento de tamaño de las glándulas salivales situadas en las mejillas (glándulas parótidas), y provocar inflamación del esófago. Los vómitos y otros métodos de purga disminuyen los niveles de potasio en sangre, provocando alteraciones del ritmo cardíaco. La ingestión reiterada de grandes cantidades de jarabe de ipecacuana para inducir el vómito puede dar lugar a la aparición de alteraciones del ritmo cardíaco, con la posibilidad de que acontezca muerte súbita. En raras ocasiones, durante un atracón o una purga puede producirse una rotura gástrica o el desgarro de la pared del esófago, ocasionando complicaciones potencialmente mortales.

La persona puede estar preocupada y juzgarse a sí misma en función de su peso y de su silueta. Su autoestima se basa en gran medida en su peso corporal y su silueta.

En comparación con las personas que tienen anorexia nerviosa, las que padecen bulimia nerviosa tienden a ser más conscientes de su comportamiento y sienten remordimientos o culpabilidad al respecto. Suelen admitir sus preocupaciones ante el médico o ante otra persona de confianza. Generalmente, las personas con bulimia nerviosa son más extravertidas. También presentan con más frecuencia conductas impulsivas, problemas de abuso de alcohol o de otras drogas y trastornos depresivos. Están angustiadas por su peso y por su participación en las actividades sociales.

Diagnóstico

  • Evaluación por un médico

El médico sospecha la existencia de bulimia nerviosa en personas, especialmente de sexo femenino, que muestran una notable preocupación por el aumento de peso y presentan grandes fluctuaciones de peso, sobre todo si hay indicios de un uso excesivo de laxantes (presencia de diarrea y retortijones).

Sin embargo, los médicos valoran también otros indicios:

  • Inflamación de las glándulas salivales situadas en las mejillas

  • Cicatrices en los nudillos por el uso reiterado de los dedos para provocarse el vómito

  • Erosiones del esmalte dental debido a los ácidos gástricos

  • Detección de baja concentración de potasio en el análisis de sangre

El médico diagnostica bulimia nerviosa cuando la persona refiere atracones seguidos de purgas una vez a la semana durante 3 meses como mínimo y basa la imagen que tiene de sí misma en gran parte en su peso y en su silueta.

Tratamiento

  • Terapia psicológica

  • Algunos antidepresivos

El tratamiento puede consistir en terapia cognitivo-conductual, psicoterapia interpersonal y terapia con medicamentos.

En general se proporciona terapia cognitivo-conductual. Los objetivos son:

  • Motivar a la persona para que cambie

  • Establecer un patrón de alimentación regular y flexible

  • Reducir su preocupación por el peso y la silueta

El encuentro con el terapeuta (de forma individual o en grupo) suele planificarse con una frecuencia de 1 o 2 veces por semana durante un periodo de 4 a 5 meses, en total unas 16 a 20 sesiones. La terapia cognitivo-conductual elimina los atracones y las purgas en, aproximadamente, entre el 30% y el 50% de las personas con bulimia. Otras muchas también mejoran, pero algunas abandonan la terapia o no responden a esta. Las que mejoran por lo general continuan estando bien.

La psicoterapia interpersonal es una alternativa cuando la terapia cognitivo-conductual no está disponible. Ayuda a las personas a identificar y cambiar los problemas interpersonales que pueden contribuir al trastorno alimentario. Esta terapia no consiste en decirle a la persona cómo cambiar, no interpreta su comportamiento y no trata directamente con el trastorno de la conducta alimentaria.

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, una variedad de antidepresivos, pueden reducir la frecuencia de los atracones y de la provocación de vómitos, pero no se sabe con seguridad cuál es la eficacia de dichos fármacos a largo plazo. Estos medicamentos también tratan de forma eficaz la ansiedad y la depresión, que son frecuentes entre las personas con bulimia nerviosa.

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