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Anemia aplásica

Por Alan E. Lichtin, MD, Associate Professor;Staff Hematologist-Oncologist, Cleveland Clinic Lerner College of Medicine;Cleveland Clinic

Cuando las células de la médula ósea (células madre o células progenitoras) que se convierten en células sanguíneas maduras y plaquetas sufren algún daño o se pierden, la médula ósea deja de funcionar. Esta insuficiencia de la médula ósea recibe el nombre de anemia aplásica. Una causa frecuente de anemia aplásica es un trastorno autoinmunitario en el que el sistema inmunitario elimina las células madre de la médula ósea. Entre otras causas se encuentran la infección por parvovirus, la exposición a la radiación, algunas toxinas (como el benceno), los fármacos antineoplásicos y otros medicamentos (como el cloranfenicol).

La insuficiencia de la médula ósea deriva en una excesiva reducción en la cantidad de glóbulos rojos o eritrocitos (anemia), glóbulos blancos o leucocitos (leucopenia) y plaquetas o trombocitos (trombocitopenia). La anemia causa cansancio, debilidad y palidez. La leucopenia aumenta el riesgo de contraer infecciones. La trombocitopenia aumenta las posibilidades de formación de hematomas y la aparición de hemorragias. En algunas personas, solo la producción de glóbulos rojos se ve afectada (lo que resulta en una enfermedad llamada aplasia pura de glóbulos rojos). Cuando la causa es una infección por parvovirus, es probable que solo se afecte la producción de glóbulos rojos.

La anemia aplásica se diagnostica cuando en el examen microscópico de una muestra de médula ósea (biopsia de médula ósea) se detecta una fuerte disminución del número de células madre y de la maduración de glóbulos sanguíneos.

Las personas que padecen anemia aplásica grave mueren rápidamente a menos que reciban un tratamiento inmediato. Las transfusiones de glóbulos rojos y plaquetas y la administración de unas sustancias llamadas factores de crecimiento aumentan temporalmente el número de glóbulos rojos (eritrocitos), de glóbulos blancos (leucocitos) y de plaquetas (trombocitos). El tratamiento inicial de la anemia aplásica es con concentrado de inmunoglobulina antitimocítica, un fármaco que inhibe determinadas células en el sistema inmunitario. En caso de falta de respuesta a la inmunoglobulina antitimocítica, se puede administrar ciclosporina, un inmunosupresor. Las células progenitoras o células madre o de médula ósea a veces puede curar la anemia aplásica. Las personas que carecen de un donante compatible de células madre suelen responder al tratamiento con corticoesteroides y fármacos que inhiben el sistema inmunitario.