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Examen de la médula ósea

Por David J. Kuter, MD, DPhil, Harvard Medical School;Massachusetts General Hospital Cancer Center

En algunas ocasiones es necesario examinar una muestra de médula ósea para determinar por qué los glóbulos sanguíneos son anómalos o por qué motivo existen alteraciones en la cantidad (disminución o aumento) de un tipo específico de glóbulo sanguíneo. El médico puede tomar dos tipos diferentes de muestras de médula ósea:

  • Aspirado de médula ósea: extracción de líquido y células mediante la inserción de una aguja en la médula ósea y la aspiración de líquido y células

  • Biopsia por punción con aguja gruesa de la médula ósea: extracción de un fragmento intacto de médula ósea utilizando un instrumento de extracción (similar a una aguja de mayor diámetro)

El aspirado de médula ósea muestra qué tipo de células, normales y anormales, están presentes en la médula ósea. La biopsia por punción con aguja gruesa muestra lo llena que está de células la médula ósea y dónde se encuentran ubicadas las células en su interior. Habitualmente, ambos tipos de muestras suelen tomarse del hueso de la cadera (cresta ilíaca), aunque en raras ocasiones los aspirados se toman del esternón. En los niños muy pequeños, las muestras de médula ósea se toman de uno de los huesos de la pierna (tibia).

Obtención de una muestra de médula ósea

Las muestras de médula ósea se extraen habitualmente de la cadera (cresta ilíaca). La persona permanece tumbada sobre un lado, de espaldas al médico, con la rodilla de la pierna que queda encima flexionada. Una vez desinfectada la piel y anestesiado el tejido sobre el hueso mediante un anestésico local, el médico introduce la aguja en el hueso y extrae la muestra de médula ósea.

Cuando son necesarios los dos tipos de muestras, se obtienen ambas al mismo tiempo, por lo general utilizando dos agujas diferentes. Después de haber limpiado, esterilizado e insensibilizado con un anestésico local la piel y el tejido que recubre el hueso, se introduce en este la aguja penetrante de una jeringa. Para el aspirado de médula ósea, el médico aspira con la jeringa y obtiene una pequeña cantidad de tejido, que se extiende en un portaobjetos para ser examinada al microscopio. Con la muestra así obtenida pueden llevarse a cabo pruebas especiales, como cultivos de bacterias, hongos o virus, análisis cromosómicos y análisis de las proteínas ubicadas en la superficie de las células (citometría de flujo).

A menudo, aunque el aspirado proporciona suficiente información para realizar un diagnóstico, el proceso de aspirar la médula con la jeringa deshace la frágil médula ósea. En consecuencia, es bastante difícil determinar la disposición original de las células.

Cuando hay que determinar la relación anatómica exacta entre los distintos tipos de células, así como la estructura de los tejidos evaluados, se realiza también una biopsia por punción con aguja gruesa. Se extrae un pequeño fragmento de médula ósea que se obtiene intacta gracias a un instrumento de extracción del núcleo interno. Este fragmento se corta en varias secciones delgadas que se colocan en un portaobjetos con el fin de poder examinarlas al microscopio.

La extracción de una muestra de médula ósea generalmente ocasiona un ligero dolor, seguido de un malestar mínimo. El procedimiento se realiza en pocos minutos.

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