Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Precauciones y reacciones adversas durante una transfusión de sangre

Por Ravindra Sarode, MD, Professor of Pathology and Director, Transfusion Medicine and Hemostasis Laboratory, The University of Texas Southwestern Medical Center at Dallas

Para minimizar el riesgo de una reacción adversa durante la transfusión, el personal médico toma muchas precauciones. Generalmente, unos pocos días u horas antes de iniciarse la transfusión, un técnico mezcla una gota de la sangre del donante con la sangre del receptor para asegurarse de su compatibilidad. Este procedimiento se denomina prueba cruzada.

Después de hacer una doble verificación de las etiquetas pegadas en las bolsas de sangre que se va a administrar, para asegurarse de que la transfusión es correcta, se suministra lentamente la sangre al receptor; la transfusión de cada unidad de sangre suele tardar de 1 a 2 horas. Dado que la mayoría de las reacciones adversas se producen durante los primeros 15 minutos de la transfusión, el receptor es sometido a una cuidadosa observación al principio del procedimiento. Después de este periodo, el personal de enfermería observa al receptor periódicamente, y deberá suspenderse la transfusión en caso de que ocurra una reacción adversa.

La mayoría de las transfusiones son seguras y exitosas. Sin embargo, en ocasiones pueden producirse reacciones leves, y muy rara vez reacciones graves e incluso mortales.

Las reacciones más habituales, que ocurren en un 1 a 2% de las transfusiones, son:

  • Fiebre

  • Reacciones alérgicas

Las reacciones más graves son:

  • Sobrecarga de líquidos

  • Lesión pulmonar

  • Degradación de los glóbulos rojos (eritrocitos) debido a una falta de coincidencia del grupo sanguíneo entre donante y receptor

Fiebre

La fiebre puede estar causada por una reacción a los glóbulos blancos (leucocitos) de la transfusión o a los productos químicos (citocinas) liberados por estos. Por ello, en la mayoría de los hospitales de Estados Unidos se eliminan los glóbulos blancos que va a transfundirse.

Además de un aumento de la temperatura corporal, la persona tiene escalofríos y a veces dolor de cabeza o dolor de espalda. En ocasiones también aparecen síntomas de una reacción alérgica, como prurito o un exantema (erupción cutánea).

Por lo general, paracetamol (acetaminofeno) para reducir la fiebre es el único tratamiento necesario. Puede administrarse paracetamol (acetaminofeno) antes de la próxima transfusión si se ha tenido fiebre durante la anterior.

Reacciones alérgicas

Los síntomas de una reacción alérgica incluyen prurito, erupción generalizada, hinchazón, mareo y dolor de cabeza. Otros síntomas menos frecuentes son dificultad respiratoria, sibilancias e incontinencia urinaria. En raras ocasiones, una reacción alérgica es lo bastante grave para causar una presión arterial baja y choque (shock).

Si se produce una reacción alérgica, se detiene la transfusión y se administra un antihistamínico. Las reacciones alérgicas más graves pueden tratarse con hidrocortisona o incluso con epinefrina (preparación farmacéutica de adrenalina).

Hay tratamientos que permiten realizar transfusiones a personas que previamente han tenido estas reacciones alérgicas. Las personas que presentan reacciones alérgicas graves y repetidas a la sangre donada podrían tener que recibir glóbulos rojos lavados. El lavado de glóbulos rojos (eritrocitos) elimina componentes de la sangre del donante que pueden causar reacciones alérgicas. Debido a que los glóbulos blancos (leucocitos) y las plaquetas (trombocitos) se filtran de la sangre donada antes de almacenarla (un proceso llamado reducción de leucocitos), las reacciones alérgicas son menos habituales.

Sobrecarga de líquidos

Los receptores de transfusiones pueden recibir más líquidos de los que su cuerpo puede manejar con facilidad. El exceso de líquido puede causar inflamación en todo el cuerpo o dificultad para respirar. Los receptores afectados por enfermedades cardíacas son los más vulnerables, por lo que en su caso la transfusión se lleva a cabo más lentamente y se supervisan muy de cerca. Se suministra un diurético a las personas que reciben demasiado líquido.

Lesión pulmonar

Los anticuerpos del plasma del donante causan otra reacción muy poco frecuente, denominada lesión pulmonar aguda relacionada con la transfusión. Esta reacción puede causar problemas respiratorios graves, y es la causa más habitual de muerte relacionada con la transfusión. Ocurre en 1 de cada 5000 a 1 de cada 10 000 casos, pero muchos son leves y por lo tanto no se diagnostican. A la mayoría de las personas con lesiones pulmonares de leves a moderadas se les suministra oxígeno y otros tratamientos que tienen como objetivo mantener la respiración hasta que los pulmones sanen. El uso de sangre donada por varones reduce el riesgo de presentar esta reacción.

Destrucción de los glóbulos rojos (eritrocitos)

A pesar de unas cuidadosas tipificación y pruebas cruzadas, todavía pueden producirse desajustes debido a diferencias sutiles entre donante y receptor (y, en muy raras ocasiones, a errores). Cuando se produce una falta de coincidencia, el cuerpo del receptor destruye los glóbulos rojos transfundidos (una reacción hemolítica) poco después de la transfusión.

Por lo general, esta reacción comienza con una sensación de malestar general o ansiedad durante la transfusión o inmediatamente después. Algunas veces se presenta dificultad respiratoria, opresión torácica, rubor y dolor agudo en la espalda, o la persona tiene la piel fría y húmeda, y la presión arterial baja (choque). En muy raras ocasiones, la persona puede morir.

Tan pronto como los médicos sospechan una reacción hemolítica, detienen la transfusión y administran el tratamiento de soporte para mantener la respiración y la presión arterial. Los médicos hacen pruebas de sangre y orina para confirmar que los glóbulos rojos (eritrocitos) se destruyen.

A veces, una reacción hemolítica se retrasa y ocurre en el transcurso de 1 mes después de una transfusión. Por lo general, esta reacción es leve y solo se detecta cuando se hacen análisis de sangre para monitorizar la recuperación de la enfermedad que requirió la transfusión.

Enfermedad del injerto contra el huésped

La enfermedad del injerto contra el huésped es una complicación rara que afecta principalmente a las personas cuyo sistema inmunitario se encuentra debilitado por fármacos o enfermedades. En esta enfermedad, los glóbulos blancos donados (el injerto) atacan los tejidos del receptor (huésped). Los síntomas incluyen fiebre, erupción, hipotensión, anemia, destrucción de tejido y choque. Las reacciones pueden ser mortales. Sin embargo, la enfermedad del injerto contra el huésped puede eliminarse si a la persona con el sistema inmunitario debilitado se le transfunden glóbulos rojos y plaquetas que han sido tratados con radiación.

Infecciones

A pesar de las pruebas y del almacenamiento cuidadosos de los productos sanguíneos, a veces se transmiten microorganismos infecciosos durante una transfusión. Los análisis de sangre y una evaluación cuidadosa de los donantes de sangre mantienen baja la tasa de transmisión de microorganismos infecciosos. Sin embargo, a veces los análisis no detectan microorganismos en la sangre de un donante que ha sido infectado muy recientemente.

Complicaciones de la transfusión masiva

La transfusión masiva es una transfusión de un volumen de sangre igual al volumen total de sangre de una persona (alrededor de 10 unidades en un adulto promedio) en un periodo de 24 horas o menos. A veces tal transfusión es necesaria después de una lesión grave o durante ciertos procedimientos quirúrgicos. Las principales complicaciones de la transfusión masiva son una mala coagulación de la sangre (coagulopatía) y una temperatura corporal baja (hipotermia).

La coagulación sanguínea se ve afectada porque la sangre transfundida no contiene suficientes sustancias (factores de coagulación y plaquetas) que ayuden a coagular la sangre. Por lo tanto, si los médicos creen que se va a requerir un gran volumen de sangre transfundida, también se transfunde plasma fresco congelado, que contiene los factores de coagulación. A veces también se llevan a cabo transfusiones de plaquetas.

Puesto que la sangre está refrigerada durante su almacenamiento, la transfusión de muchas unidades de sangre puede dar lugar a una temperatura corporal baja. Para evitar una baja temperatura corporal debida a la transfusión masiva, los médicos utilizan un aparato especial que calienta ligeramente la sangre a medida que pasa a través del catéter intravenoso.