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Introducción a los trastornos de las células plasmáticas

(Disproteinemias; gammapatías monoclonales; paraproteinemias; discrasias de células plasmáticas)

Por James R. Berenson, MD, President and Chief Medical Officer, Institute for Myeloma and Bone Cancer Research

Los trastornos de las células plasmáticas son poco frecuentes. Comienzan cuando una sola célula plasmática se multiplica en exceso. El grupo resultante de células genéticamente idénticas (clon) produce una gran cantidad de un solo tipo de anticuerpo (inmunoglobulina). Las células plasmáticas se desarrollan a partir de las células B (linfocitos B), un tipo de glóbulo blanco (leucocito) que normalmente produce anticuerpos. Los anticuerpos ayudan al organismo a combatir infecciones. Las células plasmáticas están presentes, principalmente, en la médula ósea y los ganglios linfáticos. Cada una se divide repetidamente para formar un clon. Las células de un clon solo producen un tipo específico de anticuerpo. Debido a que existen miles de clones distintos, el cuerpo puede producir un gran número de anticuerpos diferentes (ver Inmunidad adquirida : Anticuerpos) para luchar contra la gran cantidad de microorganismos infecciosos a los que el cuerpo está expuesto.

En los trastornos de las células plasmáticas, un clon se multiplica sin control; como consecuencia, produce una importante cantidad de un único anticuerpo (anticuerpo monoclonal), conocido como proteína M. En algunos casos (como en las gammapatías monoclonales), el anticuerpo producido es incompleto, compuesto solo por cadenas ligeras o por cadenas pesadas (los anticuerpos funcionales normalmente se componen de dos pares de cadenas diferentes, llamadas cadenas ligeras y cadenas pesadas). Estas células plasmáticas anormales y los anticuerpos que producen están limitados a un solo tipo de anticuerpos, de tal manera que hay una disminución de los niveles de otros tipos de anticuerpos que ayudan a combatir las infecciones. Por lo tanto, las personas que padecen trastornos de las células plasmáticas presentan mayor riesgo de contraer infecciones. Cuando existe un aumento permanente en el número de células plasmáticas anormales, estas pueden invadir y dañar varios tejidos y órganos, y el anticuerpo producido por el clon respectivo puede lesionar órganos vitales, en especial los riñones y los huesos.

Las gammapatías monoclonales de significado incierto, el mieloma múltiple, la macroglobulinemia y las enfermedades de las cadena pesada son ejemplos de trastornos de las células plasmáticas. Estos trastornos son más frecuentes en las personas de edad avanzada.