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Introducción a la trombocitopenia

Por David J. Kuter, MD, DPhil, Professor of Medicine;Chief of Hematology, Harvard Medical School;Massachusetts General Hospital

La trombocitopenia es una disminución del número de plaquetas (trombocitos), y tiene como consecuencia un aumento del riesgo de sangrado.

  • Aparece cuando la médula ósea produce una escasa cantidad de plaquetas, o bien cuando muchas plaquetas se destruyen o se acumulan en el interior del bazo aumentado de tamaño.

  • Se manifiesta como hemorragias cutáneas y hematomas.

  • Se realizan análisis de sangre con el objeto de establecer un diagnóstico y determinar la causa.

  • A veces es preciso el tratamiento (por ejemplo, mediante transfusión de plaquetas, prednisona o extirpación del bazo).

Las plaquetas (trombocitos) son fragmentos de células que circulan en el torrente sanguíneo y ayudan a la coagulación de la sangre. La sangre contiene habitualmente entre 140 000 y 440 000 plaquetas por microlitro. Cuando este recuento cae por debajo de aproximadamente 50 000 plaquetas por microlitro de sangre, puede producirse una hemorragia incluso después de una lesión relativamente menor. Sin embargo, en general, el riesgo más grave de hemorragia se presenta cuando este número cae por debajo de 10 000 a 20 000 plaquetas por microlitro de sangre. Ante tan escaso número de plaquetas puede producirse un sangrado incluso sin contusiones o lesiones aparentes. Véase también Introducción a los trastornos de las plaquetas.

Causas

Muchos trastornos pueden provocar trombocitopenia.

Puede ocurrir si la médula ósea no produce suficientes plaquetas, como sucede en la leucemia y en algunas anemias.

La infección por el virus de la hepatitis C, por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH, el virus que causa el sida), por el virus de Epstein-Barr (la causa más habitual de mononucleosis) y muchos otros virus puede dar lugar a trombocitopenia.

Las plaquetas pueden quedar atrapadas en el bazo si este está aumentado de tamaño, como ocurre en la mielofibrosis, la cirrosis hepática y la enfermedad de Gaucher, con lo cual se reduce el número de plaquetas en el torrente sanguíneo.

Las transfusiones masivas de sangre diluyen la concentración de plaquetas en la sangre.

Algunos fármacos pueden provocar también trombocitopenia.

Finalmente, el organismo puede utilizar o destruir muchas plaquetas, como ocurre en algunas enfermedades, de las cuales las tres más notables son la trombocitopenia inmunitaria, la púrpura trombocitopénica trombótica y el síndrome urémico-hemolítico.

Síntomas y complicaciones

La hemorragia en la piel puede ser la primera señal de que existe un número bajo de plaquetas. Con frecuencia aparecen pequeñas manchas rojas (petequias) en la piel de la parte inferior de las piernas, y cualquier golpe causa hematomas (equimosis). Las encías sangran y es posible que se detecte sangre en las heces y en la orina. Las pérdidas en los periodos menstruales son excepcionalmente abundantes. Es probable que la hemorragia sea difícil de contener.

El sangrado empeora a medida que disminuye el número de plaquetas. Las personas que tienen muy pocas plaquetas pueden perder mucha sangre en el tracto digestivo, o sufrir una hemorragia cerebral, potencialmente mortal, sin haber sufrido lesión alguna.

La velocidad de aparición de los síntomas puede variar dependiendo de la causa de la trombocitopenia.

Diagnóstico

  • Análisis de sangre para llevar a cabo un recuento de plaquetas

Los médicos sospechan trombocitopenia en las personas que presentan hematomas y sangrados anormales. Se realiza periódicamente un recuento de plaquetas en las personas que padecen trastornos que causan trombocitopenia. En algunos casos los médicos descubren la trombocitopenia por casualidad en personas que no han presentado hematomas ni hemorragias, al valorar los resultados de análisis de sangre solicitados por otras razones.

Es de crucial importancia determinar su causa para poder tratarla. Ciertos síntomas ayudan a establecer la causa. Por ejemplo, si la trombocitopenia está producida por una infección, el paciente tiene fiebre. Por el contrario, la PTI, la PTT y el SUH cursan sin fiebre. El bazo aumentado de tamaño, que el médico puede detectar durante la exploración física, indica que el bazo está atrapando plaquetas y que, por tanto, la trombocitopenia es resultado del trastorno que causa su tamaño aumentado.

El recuento de plaquetas puede hacerse con un contador automatizado para determinar la gravedad de la trombocitopenia, y una muestra de sangre puede examinarse al microscopio para obtener información sobre su posible causa. Para tener información acerca de la producción de plaquetas por parte del organismo, en ocasiones puede ser necesario analizar al microscopio una muestra de médula ósea (aspirado y biopsia de médula ósea).

Tratamiento

  • Evitar lesiones y medicamentos que afectan a las plaquetas

  • En ocasiones, transfusión de concentrados de plaquetas

Las personas con un bajo número de plaquetas y sangrado anormal por lo general no deben tomar medicamentos que alteran la función plaquetaria (como la aspirina). Los pacientes con un número de plaquetas muy bajo suelen recibir tratamiento en el hospital. Cuando se producen hemorragias graves, puede realizarse una transfusión de plaquetas, aunque a veces las plaquetas transfundidas también son destruidas por la enfermedad subyacente.

La trombocitopenia también puede tratarse resolviendo su causa. La trombocitopenia causada por un medicamento suele corregirse al suspender su administración.

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