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Introducción a los trastornos de las plaquetas

Por David J. Kuter, MD, DPhil, Professor of Medicine;Chief of Hematology, Harvard Medical School;Massachusetts General Hospital

Las plaquetas (en ocasiones denominadas trombocitos) son fragmentos de células que circulan en el torrente sanguíneo y ayudan a la coagulación de la sangre (ver Cómo coagula la sangre). La trombopoyetina, que se produce principalmente en el hígado, estimula la producción de células grandes (megacariocitos) en la médula ósea, a partir del citoplasma de las cuales se forman las plaquetas. Las plaquetas que no intervienen en la formación de coágulos circulan durante 7 a 10 días y luego se destruyen. Alrededor de un tercio están siempre almacenadas en el bazo. El recuento de plaquetas (número de plaquetas circulantes en el torrente sanguíneo) puede disminuir cerca del final del embarazo (trombocitopenia gestacional) y aumentar en respuesta a la inflamación (trombocitosis secundaria o reactiva). Ninguno de estos trastornos es grave, y la mayor parte de las personas afectadas no presentan problemas como consecuencia de ninguno de ellos.

Los trastornos plaquetarios incluyen:

  • Un aumento anormal del número de plaquetas (trombocitemia esencial y trombocitosis reactiva).

  • Una disminución del número de plaquetas (trombocitopenia).

  • Disfunción plaquetaria.

Cualquiera de estos trastornos puede causar problemas con la coagulación de la sangre.

En la trombocitemia esencial, las células de la médula ósea que dan lugar a las plaquetas crecen demasiado y se forman demasiadas plaquetas. El aumento del número de plaquetas suele provocar una coagulación excesiva, pero en determinados casos provoca hemorragias. Los médicos a veces prescriben ácido acetilsalicílico (aspirina) a las personas afectadas, a fin de reducir el riesgo de coagulación anormal; no obstante, también puede ser necesario administrar fármacos para disminuir el recuento de plaquetas.

En la trombocitosis reactiva, otro trastorno médico provoca una estimulación de la médula ósea produciendo plaquetas de forma excesiva. Tales trastornos incluyen infecciones, inflamación crónica (como ocurre en la artritis reumatoide y la enfermedad inflamatoria intestinal), deficiencia de hierro y ciertos tipos de cáncer. El aumento del número de plaquetas por lo general no suele provocar una coagulación excesiva ni un aumento del riesgo de hemorragias. No es necesario un tratamiento específico para el elevado número de plaquetas, pero puede ser necesario tratar la enfermedad subyacente.

Por lo que respecta a la trombocitopenia, existen muchas causas de una disminución del número de plaquetas. Las causas se dividen generalmente entre las que dan lugar a una disminución de la producción de plaquetas y las que implican una mayor destrucción o pérdida de plaquetas.

Cuando existe una disfunción plaquetaria, las personas afectadas tienen un número normal de plaquetas, pero con una funcionalidad alterada.

Síntomas de los trastornos plaquetarios

Las hemorragias en la piel pueden ser la primera señal de que existe un número bajo de plaquetas o bien de una disfunción de las mismas. Con frecuencia aparecen pequeñas manchas rojas (petequias) en la piel de la parte inferior de las piernas, y cualquier golpe causa morados de color negro azulado (equimosis). Las encías sangran y es posible que se detecte sangre en las heces y en la orina. Las pérdidas en los periodos menstruales y las hemorragias nasales pueden ser excepcionalmente abundantes. Cuanto más bajo sea el número de plaquetas, más graves serán los síntomas.

Las personas con un número de plaquetas demasiado elevado pueden presentar los mismos signos de sangrado que las personas con muy pocas plaquetas. Sin embargo, algunas personas presentan síntomas causados por la formación anormal de coágulos sanguíneos. Las personas afectadas pueden presentar una pierna hinchada debido a la formación de un coágulo de sangre en una vena de la pierna, o bien experimentar entumecimiento y debilidad debido a la formación de un coágulo de sangre en el cerebro, lo cual dará lugar a un accidente cerebrovascular.

Diagnóstico de los trastornos plaquetarios

  • Hemograma completo

Los médicos pueden diagnosticar muchos trastornos plaquetarios mediante un simple análisis de sangre (hemograma completo), que permite determinar el número de plaquetas. Para diagnosticar las disfunciones plaquetarias pueden necesitarse pruebas especiales.