Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Trastornos de los eosinófilos

Por Mary Territo, MD, University of California, Los Angeles

Los eosinófilos generalmente constituyen menos del 7% de los leucocitos circulantes (de 100 a 500 eosinófilos por microlitro de sangre). Estas células forman parte del sistema inmunitario y colaboran en la defensa contra ciertos parásitos, pero también participan en el proceso inflamatorio asociado con los trastornos alérgicos.

Cuando aparece un número alto de eosinófilos en la sangre (eosinofilia) suele indicar la presencia de parásitos o una reacción alérgica.

Un número bajo de eosinófilos en la sangre (eosinopenia) puede observarse en el síndrome de Cushing, en reacciones al estrés y en el tratamiento con corticoesteroides, pero este número bajo de eosinófilos no suele causar problemas, ya que el sistema inmunitario cuenta con mecanismos adecuados de compensación.

Síndrome hipereosinófilo idiopático

El síndrome hipereosinófilo idiopático es un trastorno raro en el cual la cantidad de eosinófilos aumenta a más de 1500 células por microlitro de sangre durante más de 6 meses sin causa evidente.

Puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente en los varones mayores de 50 años. El aumento del número de eosinófilos puede dañar el corazón, los pulmones, el hígado, la piel y el sistema nervioso. Por ejemplo, el corazón puede inflamarse como consecuencia de una complicación llamada endocarditis de Löffler, que da lugar a formación de coágulos de sangre, insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio o disfunción de las válvulas cardíacas.

Los síntomas son pérdida de peso, fiebre, sudoración nocturna, cansancio, tos, dolor torácico, inflamación, dolor de estómago, erupciones, dolor, debilidad, confusión y coma. Algunos síntomas adicionales de este síndrome dependen de cuáles sean los órganos dañados. Se sospecha este síndrome en personas que presentan estos síntomas y los análisis de sangre repetidos muestran que el número de eosinófilos está por encima de los valores normales de manera persistente. El diagnóstico se confirma al determinar que la causa de la eosinofilia no es una infección parasitaria, una reacción alérgica ni otro trastorno diagnosticable.

Sin tratamiento, generalmente más del 80% de las personas con este síndrome mueren en menos de 2 años, pero con tratamiento, más del 80% sobreviven. La lesión cardíaca es la causa principal de muerte. A veces no es necesario el tratamiento y las personas solo requieren un control estricto durante 3 a 6 meses, pero la mayoría necesitan ser tratadas con prednisona o hidroxiurea. Algunas personas con síndrome hipereosinófilo idiopático tienen una anomalía en un gen que regula el crecimiento celular. Este tipo de hipereosinofilia puede responder al tratamiento con imatinib, un fármaco utilizado para tratar el cáncer. Si falla, pueden utilizarse otros fármacos, que pueden combinarse con un procedimiento para eliminar los eosinófilos de la sangre (aféresis).

Recursos en este artículo