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Artritis psoriásica

Por Roy D. Altman, MD, Professor of Medicine, Division of Rheumatology and Immunology, University of California, Los Angeles

La artritis psoriásica es una clase de espondiloartritis, y una forma de inflamación articular que se presenta en algunas personas con psoriasis en la piel o en las uñas.

  • Se desarrolla inflamación articular en personas que tienen psoriasis.

  • Entre las articulaciones más frecuentemente afectadas se incluyen las caderas, las rodillas y las más cercanas a las puntas de los dedos de las manos y de los pies.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas.

  • Pueden ser beneficiosos los fármacos antiinflamatorios no esteroideos, el metotrexato, la ciclosporina y los inhibidores del factor de necrosis tumoral, y en ocasiones la fototerapia.

La artritis psoriásica es un tipo de espondiloartritis.

La artritis psoriásica se parece a la artritis reumatoide pero no produce los anticuerpos característicos de esta. Alrededor del 30% de las personas con psoriasis (enfermedad cutánea que causa brotes de erupciones rojizas y escamosas y engrosamiento y punteado en las uñas) desarrollan artritis psoriásica. Las personas con un gen determinado (HLA-B27) y aquellas con parientes que sufran la enfermedad tienen un mayor riesgo de artritis psoriásica. La causa de la artritis psoriásica es desconocida.

Síntomas

La inflamación suele afectar a las articulaciones más próximas a las puntas de los dedos de manos y pies, aunque a menudo se afectan también otras como las caderas, las rodillas y la columna vertebral. Con frecuencia se afectan más las articulaciones de las extremidades superiores. Cursa frecuentemente con dolor de espalda.

Cuando la inflamación es crónica, las articulaciones se hinchan y se deforman. La artritis psoriásica afecta a las articulaciones asimétricamente (afecta más un lado del cuerpo que el otro), en mayor grado que la artritis reumatoide, e implica un menor número de articulaciones.

La erupción cutánea psoriásica aparece antes o después del desarrollo de la artritis. A veces la erupción pasa desapercibida porque está oculta en el cuero cabelludo, el ombligo o en pliegues de la piel, como los que hay entre las nalgas y los muslos. A veces los síntomas cutáneos y articulares aparecen y desaparecen juntos.

Diagnóstico

  • Evaluación por un médico

  • Análisis de sangre

  • Radiografía

El diagnóstico de artritis psoriásica se establece identificando la inflamación articular característica en una persona que padece artritis y psoriasis. Los médicos también suelen interrogar a la persona acerca de la existencia de parientes que sufran psoriasis.

No existen pruebas para confirmar el diagnóstico, pero se analiza el factor reumatoide en sangre para excluir la artritis reumatoide y se toman radiografías para mostrar la magnitud del daño articular.

Pronóstico

El pronóstico de la artritis psoriásica suele ser mejor que el de la artritis reumatoide debido a que son menos las articulaciones afectadas. No obstante, las articulaciones pueden quedar gravemente dañadas.

Tratamiento

  • Fármacos o sustancias

  • Fototerapia

El objetivo del tratamiento de la artritis psoriásica es controlar la erupción y aliviar la inflamación articular. Varios fármacos eficaces para el tratamiento de la artritis reumatoide (ver Artritis reumatoide (AR) : Fármacos para la artritis reumatoide) también se administran para tratar la artritis psoriásica, especialmente los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), el metotrexato, la ciclosporina y los inhibidores del factor de necrosis tumoral o TNF (como el adalimumab, el etanercept, el infliximab, el certolizumab pegol y el golimumab). Los inhibidores de TNF son particularmente eficaces para la artritis psoriásica.

Para tratar la artritis psoriásica moderada a severa se puede utilizar ustekinumab administrado mediante inyección, y apremilast por vía oral.

Algunas personas toman metoxsaleno (psoraleno) por vía oral y se someten a tratamientos que combinan el psoraleno con luz ultravioleta A (fototerapia). Esta combinación alivia los síntomas cutáneos y la mayor parte de la inflamación articular, aunque puede no ser efectiva en la inflamación de la columna vertebral.