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(Artropatía neurógena)

(Articulación de Charcot; enfermedad de Charcot; Artropatía neuropática)

Por Roy D. Altman, MD, Professor of Medicine, Division of Rheumatology and Immunology, University of California, Los Angeles

La artropatía neurógena está causada por la destrucción progresiva de la articulación, con frecuencia muy rápida, que se desarrolla porque la persona no es capaz de sentir dolor y por lo tanto no es consciente de los signos iniciales del daño articular.

Cualquier articulación puede verse afectada dependiendo de dónde se encuentra el daño a los nervios. Las articulaciones más comúnmente afectadas son:

  • La rodilla y el tobillo

  • En los pacientes con diabetes, las articulaciones de los pies

A menudo solo se afecta una articulación o, si resulta afectada más de una, suelen ser solo dos o tres.

Causas

Las personas que tienen dañados ciertos nervios se vuelven incapaces de sentir el dolor. Estos nervios pueden resultar dañados por diversos trastornos, como la diabetes mellitus, los trastornos de la médula espinal (tales como traumatismos y la existencia de cavidades llenas de fluido en la médula, lo que se conoce como siringomielia) y la sífilis. Las causas más frecuentes son las siguientes:

  • Diabetes

  • Accidente cerebrovascular (ictus)

En este caso, las personas afectadas pueden lesionarse una articulación en varias ocasiones, sin darse cuenta. Estas lesiones pueden ocurrir durante años antes de que la articulación empiece a funcionar de forma inadecuada. Sin embargo, una vez que falla, la articulación se destruye definitivamente en unos meses.

Síntomas

En sus etapas iniciales, la artropatía neurógena parece similar a la artrosis, porque las articulaciones están rígidas y se acumula líquido en ellas. El dolor es un síntoma inicial común. Sin embargo, dado que la capacidad de sentir dolor está alterada, el nivel de dolor es a menudo inesperadamente leve teniendo en cuenta el grado de afectación articular. Si el trastorno progresa con rapidez, la articulación se vuelve extremadamente dolorosa. En estos casos, la articulación suele estar hinchada por el exceso de líquido y el crecimiento óseo anormal. Puede notarse deformada por haberse fracturado y porque la distensión de los ligamentos permite que fragmentos de hueso y cartílago libres se deslicen de su sitio. Al mover la articulación se produce un sonido áspero y crepitante, causado por los fragmentos de hueso libres en la articulación. La articulación se percibe como una «bolsa de huesos».

Diferentes articulaciones se ven afectadas por diferentes trastornos subyacentes. Por ejemplo, las complicaciones de la sífilis no tratada afectan a la rodilla y la cadera, y la diabetes mellitus afecta el pie y el tobillo. La siringomielia suele afectar la columna vertebral y las articulaciones de los miembros superiores, especialmente el codo y el hombro.

Las personas pueden desarrollar una artritis causada por bacterias (ver artritis infecciosa) y pueden o no tener la fiebre o la sensación general de enfermedad (malestar general) que suelen darse en la artritis infecciosa. Las personas con diabetes tienen mayor probabilidad de sufrir artritis infecciosa.

Estructuras tales como los vasos sanguíneos, los nervios y la médula espinal pueden llegar a ser comprimidos debido al crecimiento excesivo del hueso.

Diagnóstico

  • Radiografía

Los médicos sospechan un cuadro de artropatía neurógena cuando la persona presenta un trastorno neurológico y los síntomas característicos de problemas articulares.

Las radiografías detectan la lesión articular, que a menudo consiste en depósitos de calcio y crecimiento óseo anómalo, así como deformidades.

Prevención

  • Evitar lesiones y el uso de dispositivos de protección, como férulas o botas especiales

A veces la artropatía neurógena puede prevenirse cuidando los pies y evitando traumatismos.

En ocasiones las férulas o las botas especiales ayudan a proteger las articulaciones vulnerables.

Tratamiento

  • Tratamiento del trastorno nervioso subyacente

  • La cirugía para reparar o reemplazar las articulaciones

El tratamiento del trastorno neurológico subyacente puede retrasar o incluso revertir el daño articular en algún caso. Diagnosticar e inmovilizar las fracturas indoloras y colocar férulas en las articulaciones inestables contribuye a detener o reducir la lesión.

Las caderas y las rodillas se pueden reparar o reemplazar quirúrgicamente. Sin embargo, con frecuencia las prótesis articulares se desprenden y se dislocan de forma prematura.