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Artritis infecciosa de la prótesis articular (infección de la articulación protésica)

Por Steven Schmitt, MD, Cleveland Clinic

Las prótesis articulares pueden infectarse por bacterias.

Las infecciones son más comunes entre las prótesis articulares. Con frecuencia, estas infecciones ocurren cuando la bacteria entra en la articulación durante la cirugía, en la herida poco después de la cirugía, o en el torrente sanguíneo después de la cirugía. Las bacterias pueden entrar en el torrente sanguíneo a través de una infección de la piel, una neumonía, un tratamiento odontológico, un procedimiento que requiera la inserción de un instrumento en el cuerpo (conocido como procedimiento invasivo), la infección de un catéter en el torrente sanguíneo, o una infección del tracto urinario. Alrededor de dos tercios de las infecciones se desarrollan durante el primer año después de la cirugía. Durante los primeros meses después de la cirugía, los estafilococos son habitualmente las bacterias responsables de las infecciones.

Síntomas

Los síntomas pueden ser dolor, hinchazón, y limitación en la amplitud de movimiento; la temperatura puede ser normal. Algunas personas sufren caídas, en parte porque la articulación les causaba dolor o era inestable. Alrededor del 20% de personas se sometieron a cirugía para realizar alguna corrección en su prótesis articular antes del inicio de los síntomas. Algunas personas desarrollan dolor articular persistente que aparece al mantener la articulación en reposo o al cargar peso sobre ella, incluso muchos meses después de haberse recuperado con éxito de la operación.

Diagnóstico

Los médicos basan el diagnóstico en los síntomas, en la exploración física y en los resultados de un conjunto de pruebas. Los médicos examinan la prótesis articular para ver si se ha desarrollado una fístula. Una fístula es un canal anómalo desde la articulación hasta la piel que puede aparecer cuando existe una infección. Los médicos extraen una muestra de líquido sinovial con una aguja (aspiración), que se analiza en un laboratorio para detectar un posible aumento del número de glóbulos blancos (leucocitos) y la presencia de bacterias y otros organismos. En el laboratorio, las bacterias causantes de la infección se cultivan y se identifican (lo que se conoce como un cultivo). Generalmente, los médicos hacen radiografías para ver si la prótesis articular se ha aflojado o si ha empezado a formarse hueso nuevo. También puede realizarse una gammagrafía ósea (imágenes del hueso tomadas después de la inyección de tecnecio radiactivo) o una exploración de glóbulos blancos (imágenes realizadas después de inyectar en una vena glóbulos blancos marcados con indio radiactivo). Si la infección no ha sido descartada mediante otras pruebas, los médicos recogen tejido alrededor de la prótesis articular en un procedimiento quirúrgico y lo envían a un laboratorio para su cultivo y análisis.

Prevención

Las personas con prótesis articulares deben hablar con su dentista o médico sobre la necesidad de tomar antibióticos preventivos antes de someterse a procedimientos médicos. Entre los procedimientos para los que suelen prescribirse antibióticos preventivos se encuentran los procedimientos odontológicos, los relacionados con los órganos digestivos y los que afectan al tracto urinario.

Tratamiento

El tratamiento completo de una prótesis articular infectada tarda mucho tiempo. Por lo general, se elimina toda la prótesis articular infectada o parte de ella, y se eliminan también el cemento, las acumulaciones de pus (abscesos) y los tejidos infectados de alrededor de la prótesis. A continuación se inserta de inmediato una nueva prótesis articular, o bien se inserta una cámara espaciadora rellena de antibióticos y posteriormente, entre 2 y 4 meses más tarde, se implanta una nueva prótesis articular con cemento antibiótico. Las personas que se someten a una u otra opción requieren tratamiento a largo plazo con antibióticos. Tanto las prótesis articulares reemplazadas de inmediato como las que se reemplazan después de varios meses de espera también acaban infectándose en muchos casos (aunque en menos de la mitad del total).

En personas que no puedan someterse a cirugía, los médicos pueden intentar solo la terapia con antibióticos a largo plazo. A veces, se elimina la articulación o partes de ella porque la persona sufre una infección no controlada o ha perdido demasiado hueso. Después de este procedimiento, los médicos deben decidir si fusionar o no los huesos que forman la articulación. En raras ocasiones, si la infección no se puede controlar de ninguna otra manera, la parte de la extremidad que contiene la articulación debe ser amputada.