Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Osteoporosis

Por Marcy B. Bolster, MD, Associate Professor of Medicine;Director, Rheumatology Fellowship Training Program, Harvard Medical School;Massachusetts General Hospital

La osteoporosis es un proceso en el que la disminución de la densidad ósea debilita los huesos, lo que aumenta la probabilidad de fractura.

  • El envejecimiento, el déficit de estrógenos, la escasa ingestión de calcio o de vitamina D y ciertas enfermedades reducen las cantidades de los compuestos encargados de mantener la densidad y la resistencia óseas.

  • Las fracturas, especialmente las de columna vertebral, cadera o muñeca se producen con poco o ningún esfuerzo.

  • Algunas personas nunca presentan síntomas, mientras que otras presentan un dolor intenso y repentino, o desarrollan progresivamente dolor óseo y deformaciones.

  • Los médicos diagnostican a las personas con riesgo de osteoporosis mediante el análisis de su densidad ósea.

  • La osteoporosis se puede prevenir y tratar limitando los factores de riesgo, asegurando una ingestión adecuada de calcio y vitamina D, practicando ejercicios de sobrecarga y tomando bisfosfonatos u otros fármacos.

Los huesos contienen minerales, incluidos calcio y fósforo, que los endurecen y densifican. Para mantener la densidad ósea, el organismo necesita un aporte adecuado de calcio y de otros minerales y debe producir las cantidades apropiadas de varias hormonas, como la hormona paratiroidea, la del crecimiento, la calcitonina, los estrógenos y la testosterona. También se necesita un aporte adecuado de vitamina D para absorber el calcio de los alimentos e incorporarlo a los huesos. La vitamina D se absorbe de la dieta alimentaria y también se elabora en la piel con ayuda de la luz solar (ver Vitamina D).

Para que los huesos puedan adaptarse a unas exigencias cambiantes, continuamente se están destruyendo y formando de nuevo, o remodelándose (ver Huesos). En este proceso, se eliminan pequeñas áreas de tejido óseo que son reemplazadas por tejido nuevo. Este proceso es continuo. La remodelación afecta a la forma y la densidad de los huesos. En la juventud, los huesos crecen en anchura y longitud como lo hace el cuerpo. En la edad adulta, los huesos aumentan, algunas veces, en anchura, pero no continúan creciendo a lo largo.

Pérdida de densidad ósea en mujeres

En las mujeres, la densidad (o masa) ósea aumenta progresivamente hasta los 30 años, el momento en que los huesos son más fuertes. Pasado este punto, la densidad ósea disminuye de modo gradual. La tasa de pérdida ósea se acelera después de la menopausia, que se produce en promedio alrededor de los 51 años.

Puesto que en los adultos jóvenes se forma más hueso del que se destruye, los huesos aumentan progresivamente de densidad hasta aproximadamente los 30 años de edad, etapa de la vida en la que alcanzan su máxima fortaleza. Después de este momento, como el proceso de destrucción de hueso supera al de formación, la densidad ósea disminuye lentamente. Si el organismo es incapaz de mantener una cantidad de formación ósea adecuada, los huesos siguen perdiendo densidad y se vuelven cada vez más frágiles, produciéndose finalmente osteoporosis.

Tipos

Cerca de 8 millones de mujeres y 2 millones de hombres en Estados Unidos tienen osteoporosis. Existen dos tipos principales de osteoporosis: la osteoporosis primaria, que aparece de forma espontánea, y la osteoporosis secundaria, causada por otro trastorno o por un fármaco.

Osteoporosis primaria

La osteoporosis es primaria en más del 95% de las mujeres afectadas, y probablemente en alrededor del 80% de los varones. La mayoría de los casos se presentan en mujeres posmenopáusicas y en los varones de mayor edad.

Una de las principales causas de osteoporosis es la falta de estrógenos, especialmente la rápida disminución de estos en la menopausia. La mayoría de los varones de más de 50 años tienen niveles de estrógenos más altos que las mujeres posmenopáusicas, pero en ellos también disminuyen con la edad, y los niveles bajos de estrógenos se asocian a la osteoporosis tanto en varones como en mujeres. El déficit de estrógenos aumenta la destrucción ósea y da lugar a una rápida pérdida de hueso. En hombres, niveles bajos de hormonas sexuales masculinas también contribuyen a la osteoporosis. Si la ingestión de calcio o los niveles de vitamina D son bajos, la pérdida de masa ósea es aún mayor. Los niveles bajos de vitamina D causan un déficit de calcio y aumentan la actividad de las glándulas paratiroides (que segregan la hormona paratiroidea), lo cual también activa la destrucción ósea. Por razones que no se conocen, también disminuye la formación de hueso.

Existen otros factores que aumentan el riesgo de pérdida de masa ósea y el desarrollo de osteoporosis en mujeres. Estos factores de riesgo también son probablemente importantes en varones. Las personas que han sufrido una fractura en la que la osteoporosis ha sido un factor de predisposición tienen un riesgo mucho más alto de sufrir nuevas fracturas del mismo tipo o similares.

Osteoporosis secundaria

Algunos trastornos que pueden causar osteoporosis secundaria son la insuficiencia renal crónica y determinados trastornos hormonales (en especial la enfermedad de Cushing, el hiperparatiroidismo, el hipertiroidismo, el hipogonadismo, los niveles altos de prolactina y la diabetes mellitus). Algunos fármacos que pueden provocar osteoporosis secundaria son los corticoesteroides, las hormonas tiroideas, ciertos fármacos usados en quimioterapia y los anticonvulsivos. El consumo excesivo de alcohol o de cafeína y el hábito de fumar empeoran la osteoporosis, pero es poco probable que la causen.

Osteoporosis idiopática

La osteoporosis idiopática es una forma rara de osteoporosis. La palabra idiopática indica simplemente que la causa es desconocida. Esta forma de osteoporosis aparece en mujeres premenopáusicas, en hombres de menos de 50 años y en niños y adolescentes con niveles normales de hormonas y de vitamina D, y sin ninguna causa evidente que explique la debilidad ósea.

Síntomas

Al principio la osteoporosis no causa síntomas, ya que la pérdida de densidad se produce de modo muy gradual. Algunas personas nunca desarrollan síntomas.

A la larga, sin embargo, la densidad ósea puede disminuir lo bastante para que los huesos se colapsen o se fracturen, causando un dolor intenso y repentino, o desarrollándose dolor y deformaciones óseas de manera gradual. En los huesos largos, como los de los brazos y los de las piernas, la fractura se suele producir en los extremos más que en la parte media. Los huesos de la columna (vértebras) muestran un especial riesgo de fractura por osteoporosis. La fractura se produce normalmente en la zona media de la espalda o en la región lumbar.

Las fracturas por compresión vertebral (fracturas de las vértebras) pueden producirse en personas que presentan cualquier tipo de osteoporosis. Las vértebras debilitadas pueden romperse espontáneamente o a consecuencia de un ligero traumatismo. La mayoría de estas fracturas por compresión vertebral no causan dolor. No obstante, puede aparecer dolor, en general de forma súbita, que permanece en una zona determinada de la espalda y empeora al permanecer de pie o al andar. En la zona afectada se observa sensibilidad dolorosa a la palpación. Normalmente el dolor y la sensibilidad a la palpación de la zona desaparecen gradualmente al cabo de una semana. Sin embargo, el dolor persistente puede durar meses o ser constante. Si se rompen varias vértebras, se produce una curvatura anómala de la columna vertebral (joroba), lo que da lugar a distensión y dolor musculares, además de la deformidad.

También pueden fracturarse los huesos de otras partes del cuerpo, a menudo a causa de un esfuerzo relativamente pequeño o de una caída. Una de las fracturas más graves es la de cadera, que constituye una de las principales causas de invalidez y pérdida de autonomía en personas mayores (ver Fracturas de cadera). Las fracturas comunes de muñeca (ver Fracturas de la muñeca) se producen con frecuencia, especialmente en mujeres con osteoporosis posmenopáusica. Además, las fracturas tienden a curarse más lentamente en las personas que sufren osteoporosis.

Diagnóstico

El médico considera la posibilidad de un cuadro de osteoporosis en los siguientes casos:

  • Todas las mujeres a partir de los 65 años de edad

  • Mujeres en el rango de edad entre la menopausia y los 65 años que presentan factores de riesgo de osteoporosis

  • Todos los varones y las mujeres que han sufrido previamente una fractura por un esfuerzo mínimo o inexistente, incluso si la fractura se produjo en la juventud

  • Adultos de 65 años o más que sufren dolor de espalda sin causa aparente o cuya estatura se ha reducido al menos 3,81 cm

  • Personas cuyos huesos aparecen adelgazados en las radiografías

Pueden utilizarse pruebas que determinan la densidad mineral ósea para detectar o confirmar la osteoporosis, incluso antes de que se produzca una fractura. Se dispone de una serie de técnicas rápidas de detección para medir la densidad ósea en la muñeca o en el talón. Sin embargo, la prueba más útil es la densitometría ósea o DMO (DEXA, por sus siglas en inglés), que mide la densidad ósea en los lugares más propensos a sufrir fracturas: la columna vertebral y la cadera. Esta prueba es indolora, implica muy poca radiación, y dura entre 5 y 15 minutos. Puede ser útil para controlar la respuesta al tratamiento, así como para establecer el diagnóstico.

Se realizan análisis de sangre para medir los niveles de calcio y de vitamina D. Pueden ser necesarias pruebas complementarias para descartar otros trastornos tratables que puedan derivar en osteoporosis. Si se comprueba la presencia de uno de estos trastornos, el diagnóstico será de osteoporosis secundaria.

Prevención y tratamiento

La prevención generalmente es más exitosa que el tratamiento, dado que es más fácil prevenir la pérdida de densidad ósea que recuperarla una vez se ha perdido. La prevención consiste en limitar los factores de riesgo (por ejemplo, dejar de fumar y evitar el consumo excesivo de alcohol y cafeína), mantener o aumentar la densidad ósea mediante el consumo de cantidades adecuadas de calcio y de vitamina D, realizar ejercicios de sobrecarga, y, para algunas personas, tomar determinados medicamentos. El tratamiento también supone asegurar la ingestión adecuada de calcio y vitamina D y la realización de un programa de ejercicios de sobrecarga. Todas las personas que sean tratadas necesitan tomar medicamentos.

Ciertos factores pueden ayudar a prevenir fracturas. Muchas personas mayores sufren riesgo de caídas debido a la falta de coordinación, problemas de visión, debilidad muscular, confusión, y el uso de fármacos que causan mareo al estar de pie o provocan confusión mental. Incrementar las medidas de seguridad en el hogar (ver Caídas en la tercera edad : Prevención) y trabajar con un fisioterapeuta para desarrollar un programa de ejercicio puede ayudar. Los ejercicios de fortalecimiento pueden contribuir a mejorar el equilibrio.

Dieta y ejercicio

El consumo de una cantidad adecuada de nutrientes, especialmente de calcio y de vitamina D, es beneficioso; sobre todo antes de alcanzar la máxima densidad ósea (alrededor de los 30 años de edad), aunque también después de ese momento. Se recomienda la ingestión diaria de entre 1200 y 1500 miligramos de calcio y de entre 600 y 800 unidades de vitamina D, aunque para la gente joven pueden ser suficientes cantidades ligeramente inferiores, y algunas personas necesitan más. A veces, los médicos controlan el nivel de vitamina D en sangre para determinar cuánta vitamina D debe tomarse en forma de suplementos. Es importante beber dos vasos de 240 mL de leche enriquecida con vitamina D, mantener una dieta equilibrada y tomar suplementos de vitamina D; no obstante, muchas mujeres necesitan además un suplemento de calcio. Existen muchos preparados de calcio disponibles, y algunos incluyen suplementos de vitamina D. Los suplementos deben tomarse en forma de citrato de calcio en caso de que la persona esté tomando un inhibidor de la bomba de protones como el omeprazol (usados para reducir la producción de ácido del estómago) o se le haya realizado una derivación gástrico.

Los ejercicios de sobrecarga, como caminar y subir escaleras, aumentan la densidad ósea. No la aumentan, por el contrario, ejercicios como la natación, en los que la persona no soporta el propio peso corporal. La mayoría de los expertos recomiendan unos 30 minutos de ejercicios de sobrecarga al día. El ejercicio también es importante para mejorar el equilibrio, lo cual ayuda a evitar las fracturas asociadas a las caídas. Curiosamente, en las mujeres premenopáusicas, realizar ejercicio intenso, como el de las deportistas, puede en realidad causar una pequeña reducción de la densidad ósea, ya que tales ejercicios inhiben la producción de estrógenos por parte de los ovarios.

¿Sabías que...?

  • La mayoría de las mujeres mayores necesitan tomar un suplemento de vitamina D que les aporte 800 unidades al día, y algunas mujeres mayores requieren una dosis algo más elevada.

Fármacos

La mayoría de los fármacos utilizados en la prevención son los mismos que se utilizan en el tratamiento.

Los fármacos denominados bisfosfonatos (alendronato, risedronato, ibandronato y zoledronato) son útiles para prevenir y tratar todos los tipos de osteoporosis y frecuentemente son los primeros que se utilizan. Se ha visto que los bisfosfonatos aumentan la densidad ósea en la columna vertebral y las caderas y disminuyen el riesgo de fracturas. El alendronato y el risedronato se administran por vía oral. El zoledronato puede administrarse en vena (vía intravenosa). El ibandronato puede administrarse por vía oral o intravenosa.

Un bisfosfonato oral debe tragarse con un vaso de agua entero (240 mL) al levantarse por la mañana. No debe consumirse ningún otro alimento, bebida o medicamento en los siguientes 30 minutos, ya que la comida en el estómago puede disminuir la absorción del fármaco. Debido a que los bisfosfonatos orales irritan la mucosa del esófago, la persona no debe tumbarse durante por lo menos 30 minutos (60 minutos en caso del ibandronato) después de tomar una dosis y luego no debe acostarse sin haber comido algo. Algunas personas, como las que tienen dificultad para tragar, las que tienen síntomas gastrointestinales (por ejemplo, ardor de estómago o naúseas) y las que sufren ciertos trastornos del esófago o del estómago, no deben tomar bisfosfonatos por vía oral. A estas personas se les administra ibandronato o ácido zoledrónico por vía intravenosa. Además, las siguientes personas tampoco deben tomar bisfosfonatos:

  • Mujeres que están embarazadas o lactantes

  • Personas que tienen niveles bajos de calcio en la sangre

  • Personas que sufren una enfermedad renal grave

Actualmente no se sabe durante cuánto tiempo deben tomarse bisfosfonatos. La mayoría de las personas necesitan tomar estos medicamentos entre 3 y 5 años, y algunas personas pueden necesitar tomarlos hasta 10 años. El médico es quien determina el tiempo durante el cual es probable que el tratamiento sea beneficioso; dicha determinación se basa en el estado de salud de la persona y los factores de riesgo de fractura a los que esté expuesta. Una vez finalizado el tratamiento, los médicos suelen hacer pruebas periódicas para determinar si la masa ósea está disminuyendo. Si disminuye la masa ósea, puede reiniciarse el tratamiento con un bisfosfonato u otro medicamento.

La osteonecrosis de la mandíbula (ver Osteonecrosis de la mandíbula) es una afección infrecuente que ha aparecido en algunas personas que toman bisfosfonatos. En este proceso, la mandibula se daña e infecta. Las personas con tratamientos odontológicos de cierta magnitud, con importantes lesiones dentales, que toman bisfosfonatos por vía intravenosa, que padecen cáncer, o que presentan una combinación de los factores anteriores sufren mayor riesgo. Sin embargo, no está realmente claro si los bisfosfonatos producen o no osteonecrosis de la mandíbula, ni, si es que la producen, cuáles de ellos son los que la causan con mayor probabilidad. Tampoco hay indicios de que la suspensión del tratamiento con bisfosfonatos antes de someterse a un tratamiento odontológico resulte de ayuda.

El uso a largo plazo de bisfosfonatos puede aumentar el riesgo de sufrir fracturas atípicas del fémur. Sin embargo, los bisfosfonatos, cuando se usan según las indicaciones, evitan más fracturas de las que puedan causar.

La calcitonina, que inhibe la destrucción del hueso, es otro fármaco utilizado para el tratamiento, aunque no de modo habitual. La calcitonina parece ser menos eficaz en la reducción del riesgo de fractura que otros fármacos disponibles, pero puede aliviar el dolor causado por las fracturas vertebrales. La calcitonina suele administrarse mediante aerosol nasal. Su utilización puede reducir los niveles sanguíneos de calcio, por lo que estos deben vigilarse.

La terapia hormonal sustitutiva (por ejemplo, con estrógenos), ayuda a mantener la densidad ósea en las mujeres y puede utilizarse para la prevención o el tratamiento. Esta terapia es más eficaz cuando se inicia dentro de los 4 a 6 años después de la menopausia, aunque si se comienza más tarde puede aún retrasar la pérdida de hueso y disminuir el riesgo de fracturas. Sin embargo, debido a que en la mayoría de las mujeres los riesgos de la terapia hormonal sustitutiva superan sus beneficios, esta terapia no es con frecuencia la opción de tratamiento utilizada. La decisión sobre si utilizar o no terapia sustitutiva con estrógenos después de la menopausia es complicada (ver Terapia hormonal).

El raloxifeno es un fármaco similar a los estrógenos que puede ser menos eficaz que estos en la prevención y el tratamiento de la pérdida de hueso, pero que no presenta algunos de los efectos secundarios perjudiciales de los estrógenos. El raloxifeno se utiliza en personas que no pueden tomar bisfosfonatos o que prefieren no hacerlo. Disminuye el riesgo de fracturas de la columna vertebral y de cáncer de mama.

Los hombres no se benefician de los estrógenos pero pueden beneficiarse de la terapia de sustitución con testosterona si su nivel de esta hormona es bajo.

La teriparatida es una forma sintética de la hormona paratiroidea que puede inyectarse diariamente en pequeñas cantidades. Este fármaco aumenta la formación de nuevo hueso y la densidad ósea y disminuye la probabilidad de fracturas. Dicha terapia se utiliza en algunas personas que:

  • Presentan una pérdida importante de hueso o nuevas fracturas mientras están en tratamiento con un bisfosfonato

  • No pueden tomar bisfosfonatos

  • Sufren una osteoporosis inusitadamente grave o muchas fracturas (fracturas vertebrales en particular)

Tratamiento de las fracturas

Es preciso tratar las fracturas producidas por osteoporosis. En el caso de las fracturas de cadera, por lo general se reemplaza una parte de la cadera o la cadera entera mediante cirugía (ver Fracturas de cadera). Para las fracturas de muñeca puede ser necesaria una intervención quirúrgica o el uso de una escayola. En personas con fracturas dolorosas por aplastamiento vertebral se utilizan de modo temporal corsés de sostén para la espalda. La calcitonina disminuye el dolor causado por fracturas vertebrales.

Una vértebra aplastada puede repararse mediante una técnica denominada vertebroplastia. En este procedimiento, cuya duración es aproximadamente de una hora por cada vértebra, se inyecta en el interior de la vértebra colapsada un cemento óseo acrílico denominado polimetilmetacrilato, con lo que se ayuda a aliviar el dolor y a reducir la deformidad. La cifoplastia con balón es un procedimiento similar, en el cual, antes de la inyección del polimetilmetacrilato, se utiliza un balón ortopédico para expandir la vértebra hasta que recupere su forma normal. Con la vertebroplastia y la cifoplastia con balón se reduce la deformidad en el hueso inyectado con polimetilmetacrilato, pero el riesgo de fracturas en los huesos adyacentes en la columna vertebral o en las costillas no disminuye e incluso aumenta. Entre otros riesgos de estas técnicas se incluyen las fracturas de costilla, la filtración del material de cimentación y la posibilidad de problemas cardíacos o pulmonares. No se ha determinado cuándo deben recomendarse dichos procedimientos.

Recursos en este artículo