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Síndrome del túnel tarsiano

Por Kendrick Alan Whitney, DPM, Temple University School of Podiatric Medicine

El síndrome del túnel tarsiano (neuralgia del nervio tibial posterior) consiste en dolor en el tobillo, el pie y en ocasiones los dedos causado por la compresión o el daño del nervio que inerva el talón y la planta del pie (nervio tibial posterior).

El nervio tibial posterior pasa por la parte posterior de la pantorrilla, a través de un canal fibroso (túnel del tarso) cerca del talón y por la planta del pie. Cuando los tejidos que rodean el túnel del tarso se inflaman, pueden comprimir el nervio y causar dolor. Entre los trastornos que causan la aparición del síndrome del túnel del tarso, o que contribuyen a su desarrollo, se incluyen las fracturas, la hinchazón de los tobillos por insuficiencia cardíaca o renal y el hipotiroidismo. También los trastornos como la gota o la artritis reumatoide causan inflamación en las articulaciones. La mala postura del pie también puede contribuir, si el tobillo gira demasiado hacia adentro y presiona el nervio en el interior del túnel tarsiano.

El dolor, el síntoma más común del síndrome del túnel del tarso, suele notarse como un ardor o un cosquilleo que puede aparecer al estar de pie, caminar o calzar ciertos tipos de zapatos. El dolor localizado alrededor del tobillo (habitualmente en el lado interno) y que se extiende hacia los dedos del pie suele empeorar al caminar y se alivia con el reposo. En algunos casos, el dolor también aparece durante el reposo.

Para diagnosticar este trastorno, el médico, durante la exploración física, manipula el pie afectado. Por ejemplo, golpea con suavidad la zona lesionada o comprimida justo debajo del hueso del tobillo, lo que con frecuencia produce hormigueo (conocido como signo de Tinel), que puede extenderse al talón, al puente del pie o a los dedos. Los estudios de conducción nerviosa (ver Diagnóstico de las enfermedades cerebrales, medulares y nerviosas : Electromiografía y estudios de conducción nerviosa) pueden ser útiles para determinar la causa o la extensión de la lesión, especialmente si se está planteando la intervención quirúrgica del pie.

Las inyecciones de una mezcla de corticoesteroides y anestésicos en la zona pueden aliviar el dolor. Otros tratamientos incluyen envolver el pie y la colocación en el zapato de dispositivos especialmente diseñados (ortesis). Cuando los otros tratamientos no alivian el dolor, puede ser necesaria la cirugía para aliviar la presión sobre el nervio.