Los trastornos que afectan el corazón y los vasos sanguíneos se denominan trastornos cardiovasculares. Estos trastornos habitualmente se dividen en trastornos del corazón (cardíacos) y trastornos de los vasos sanguíneos (vasculares). Los trastornos del corazón afectan al corazón, sus válvulas y los vasos sanguíneos que nutren el músculo cardíaco (arterias coronarias). Los trastornos vasculares pueden afectar a los vasos sanguíneos muy grandes, como la aorta, que es la arteria más grande del cuerpo, así como a los vasos sanguíneos grandes que se ramifican a partir de la aorta. Los trastornos vasculares periféricos afectan los vasos sanguíneos de los brazos, las piernas y el tronco.
No hay ningún síntoma único que indique de manera inequívoca un trastorno cardíaco, pero ciertos síntomas sugieren la posibilidad, y varios síntomas juntos posiblemente hagan que el diagnóstico sea casi de certeza. Sin embargo, en ocasiones un trastorno cardíaco, incluso cuando es grave, no causa síntomas hasta que alcanza una etapa tardía. Los síntomas de los trastornos que afectan la aorta, sus ramas o los vasos sanguíneos periféricos varían según dónde se encuentren ubicados los vasos sanguíneos afectados. Los síntomas pueden incluir dolor, calambres musculares, fatiga muscular, aturdimiento, hinchazón, entumecimiento y cambio en el color de la piel de la parte afectada del cuerpo.