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Fibrilación ventricular

Por L. Brent Mitchell, MD, Professor of Medicine, Department of Cardiac Services, Libin Cardiovascular Institute of Alberta, University of Calgary

(Véase también Introducción a las arritmias)

La fibrilación ventricular, que puede ser mortal, es una serie descoordinada de contracciones ventriculares ineficaces y muy rápidas, causadas por numerosos impulsos eléctricos caóticos.

  • Este trastorno provoca pérdida del conocimiento en cuestión de segundos y, si el trastorno no se trata a tiempo, conduce a la muerte.

  • La electrocardiografía ayuda a determinar la causa del paro cardíaco.

  • La reanimación cardiorrespiratoria debe comenzar en pocos minutos, y debe estar seguida de una desfibrilación (una descarga eléctrica aplicada al tórax) para restaurar el ritmo normal del corazón.

ECG: Lectura de las ondas

En un electrocardiograma (ECG) se representa gráficamente la actividad de la corriente eléctrica que recorre el corazón en un latido cardíaco. La actividad de la corriente eléctrica se divide en diferentes partes y a cada una se le asigna una letra en el ECG.

Cada latido comienza con un impulso originado en el nódulo sinusal (nódulo sinoauricular). Este impulso activa las cavidades superiores del corazón (aurículas). La onda P representa la activación de las aurículas.

A continuación, la corriente eléctrica se propaga hacia abajo hasta las cavidades inferiores del corazón (ventrículos). El complejo QRS representa la activación de los ventrículos.

Posteriormente, la corriente eléctrica se propaga a través de los ventrículos pero en dirección opuesta. Esta actividad se denomina onda de recuperación, y está representada por la onda T.

En un ECG pueden observarse diferentes tipos de anomalías. Estas anomalías son: un infarto de miocardio previo, un ritmo cardíaco anómalo (arritmia), un aporte inadecuado de sangre y de oxígeno al corazón (isquemia) y un engrosamiento excesivo (hipertrofia) de las pareces del músculo cardíaco.

Ciertas anomalías detectadas en un ECG pueden también sugerir la presencia de bultos (aneurismas) que se desarrollan en zonas frágiles de las paredes del corazón. Los aneurismas pueden ser consecuencia de un infarto de miocardio. Si el ritmo es anómalo (demasiado rápido, demasiado lento o irregular), el ECG también indica en qué parte del corazón se inicia dicho ritmo anómalo. Esta información ayuda a los médicos a determinar su causa.

En la fibrilación ventricular, los ventrículos simplemente tiemblan y no se contraen de manera coordinada. Puesto que el corazón no bombea sangre, la fibrilación ventricular es una forma de paro cardíaco que, si no se trata inmediatamente, provoca la muerte.

La causa más frecuente de fibrilación ventricular son las cardiopatías, en particular el flujo inadecuado de sangre al miocardio debido a una arteriopatía coronaria, tal como ocurre en un infarto de miocardio y en las miocardiopatías. Otras posibles causas son las siguientes:

Síntomas

La fibrilación ventricular causa pérdida del conocimiento en segundos. Si no se trata, se produce una convulsión breve y luego el cuerpo se queda flácido y no reacciona. Tras unos 5 minutos sin que el oxígeno llegue al cerebro, se ocasiona un daño cerebral irreversible. Poco después, sobreviene la muerte.

Diagnóstico

  • Electrocardiografía

Se diagnostica paro cardíaco cuando una persona se desploma súbitamente, se pone pálida, deja de respirar y no se detecta ni pulso ni latidos ni presión arterial. La electrocardiografía (ECG) permite determinar si la fibrilación ventricular fue la causa del paro cardíaco.

Tratamiento

  • Reanimación cardiorrespiratoria

  • Prevenir episodios posteriores

La fibrilación ventricular debe tratarse con suma urgencia. La reanimación cardiorrespiratoria (RCR) debe iniciarse tan pronto como sea posible. Debe ir seguida de desfibrilación (una descarga eléctrica que se aplica en el tórax) en cuanto haya un desfibrilador disponible. A continuación, se administran fármacos antiarrítmicos con el propósito de mantener el ritmo cardíaco normal.

Cuando la fibrilación ventricular se produce pocas horas después de un infarto de miocardio y no va acompañada de choque ni de insuficiencia cardíaca, la cardioversión inmediata permite restablecer el ritmo normal en el 95% de los casos; el pronóstico es bueno. El choque y la insuficiencia cardíaca indican que hay daños graves en los ventrículos. Si los ventrículos están gravemente dañados, incluso con la cardioversión inmediata la tasa de éxito es de solo el 30%, y el 70% de los supervivientes reanimados fallecen después por no haber podido recuperar una función ventricular normal.

En presencia de una fibrilación ventricular, si se ha logrado reanimar con éxito al paciente y este sobrevive, existe un riesgo alto de padecer otro episodio similar. Cuando la fibrilación ventricular se debe a un trastorno reversible, debe tratarse dicho trastorno. En caso contrario, se suele implantar quirúrgicamente un cardiodesfibrilador implantable (CDI) para corregir el problema si reaparece. Los CDI controlan de forma constante la frecuencia y el ritmo del corazón, detectan automáticamente la fibrilación ventricular y administran una descarga para que la arritmia vuelva a su ritmo normal. A estos pacientes también se les administran medicamentos que previenen las recaídas.

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