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Taquicardia supraventricular paroxística (TSVP)

Por L. Brent Mitchell, MD, Professor of Medicine, Department of Cardiac Services, Libin Cardiovascular Institute of Alberta, University of Calgary

(Véase también Introducción a las arritmias)

La taquicardia supraventricular paroxística consiste en una frecuencia cardíaca uniforme y rápida (de 160 a 220 latidos por minuto) que comienza y desaparece de forma repentina y se origina en tejidos cardíacos que no sean los ventrículos.

  • En la mayoría de los casos se sienten palpitaciones molestas, dificultad respiratoria y dolor torácico.

  • A menudo, los episodios pueden interrumpirse mediante maniobras que estimulan el nervio vago, lo que retrasa la frecuencia cardíaca.

  • A veces, se toman medicamentos para detener el episodio.

La taquicardia supraventricular paroxística ocurre más a menudo en las personas jóvenes y es más molesta que peligrosa. Puede aparecer durante un ejercicio intenso.

Puede desencadenarla una extrasístole que activa el corazón reiteradamente a una frecuencia rápida. Esta activación rápida y repetitiva puede deberse a diversas anomalías. Puede haber dos vías de conducción eléctrica en el nódulo auriculoventricular (una arritmia denominada taquicardia supraventricular por reentrada en el nódulo auriculoventricular) o existir una vía de conducción eléctrica anómala entre las aurículas y los ventrículos (una arritmia denominada taquicardia supraventricular reciprocante auriculoventricular). Con una frecuencia mucho más baja, las aurículas pueden generar impulsos anómalos circulares o rápidos (una arritmia denominada taquicardia auricular paroxística verdadera).

La frecuencia cardíaca rápida suele comenzar y terminar de forma repentina y puede durar entre unos minutos y varias horas; casi siempre se experimenta como una desagradable sensación de notar los latidos del corazón, como si este latiera con fuerza o con gran rapidez (palpitaciones). A menudo va acompañada de otros síntomas, como debilidad, mareo, dificultad respiratoria y dolor torácico. Por lo demás, el corazón es normal.

El diagnóstico se confirma mediante electrocardiografía (ECG).

Tratamiento

  • Maniobras y medicamentos para bajar la frecuencia cardíaca o restaurar un ritmo normal

  • En algunas ocasiones, ablación por radiofrecuencia

En general, los episodios de taquicardia supraventricular paroxística se detienen mediante una de las distintas maniobras que estimulan el nervio vago y disminuyen así la frecuencia cardíaca. Suele ser un médico quien dirige o supervisa dichas maniobras, aunque cuando se padece esta arritmia con frecuencia, el propio paciente aprende a realizarlas. Dichas maniobras incluyen:

  • Hacer un esfuerzo, como si se sufriera una defecación complicada

  • Masajear el cuello justo por debajo del ángulo de la mandíbula (lo que estimula una zona sensible sobre la arteria carótida denominada seno carotídeo)

  • Sumergir la cara en un recipiente con agua helada

Son mucho más eficaces si se efectúan apenas comienza la arritmia.

Si no surten ningún efecto, si la arritmia produce síntomas graves o si el episodio dura más de 20 minutos, se aconseja acudir a un médico a fin de detener el episodio. A menudo, los episodios pueden detenerse con rapidez administrando una inyección intravenosa de un fármaco que suele ser adenosina o verapamilo. En contadas ocasiones, los fármacos resultan ineficaces y se recurre a la cardioversión (aplicación de una descarga eléctrica en el corazón).

La prevención en este caso es más difícil que el tratamiento. Cuando los episodios son frecuentes o molestos, se suele recomendar ablación por radiofrecuencia. En este procedimiento, se transmite energía con una frecuencia específica a través de un catéter de electrodo que se introduce en el corazón. Esta energía destruye el tejido en el que se origina la taquicardia supraventricular paroxística.

Si no se puede efectuar una ablación por radiofrecuencia, casi cualquier fármaco antiarrítmico puede ser eficaz. Los fármacos más comunes son los betabloqueantes, la digoxina, el diltiazem, el verapamilo, la propafenona y la flecainida (ver Algunos fármacos utilizados para tratar arritmias).