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Angina de pecho

Por James Wayne Warnica, MD, FRCPC , Professor Emeritus of Cardiac Sciences and Medicine, The University of Calgary

La angina de pecho, también denominada angina pectoris, es un dolor torácico transitorio o una sensación de presión que se produce cuando el miocardio (músculo cardíaco) no recibe suficiente oxígeno.

  • Cuando se padece angina de pecho, se sienten molestias o una opresión debajo del esternón.

  • Suele ocurrir cuando se ha hecho un esfuerzo y se alivia al descansar.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas, en la electrocardiografía y en las pruebas de diagnóstico por la imagen.

  • El tratamiento suele consistir en la administración de nitratos, betabloqueantes y bloqueantes de los canales de calcio, y en una intervención coronaria percutánea o en una cirugía de injerto de revascularización coronaria.

La angina de pecho afecta a alrededor de 10 millones de personas solo en Estados Unidos, y cada año se diagnostican unos 500 000 casos nuevos. En las mujeres suele presentarse a una edad más avanzada que en los hombres.

Causas

En general, la angina de pecho ocurre cuando la carga de trabajo del corazón (y la necesidad de oxígeno) supera la capacidad de las arterias coronarias de suministrar una cantidad adecuada de sangre al corazón. El flujo sanguíneo coronario es menor cuando hay estrechamientos en las arterias coronarias. La disminución de la luz arterial suele ser el resultado de depósitos grasos en las arterias (ateroesclerosis, ver Ateroesclerosis), pero también puede ser consecuencia de un espasmo de las arterias coronarias. El flujo sanguíneo inadecuado hacia cualquier tejido se denomina isquemia.

Si la angina de pecho se debe a ateroesclerosis, es probable que la primera vez que se manifieste sea al realizar un esfuerzo físico o al sufrir un malestar psíquico, que obligan al corazón a trabajar más y, por lo tanto, a utilizar más oxígeno. Si la arteria se ha estrechado de forma considerable (por lo general, en más del 70%), se puede producir una angina de pecho incluso en reposo, cuando las necesidades del corazón son mínimas.

La anemia grave aumenta el riesgo de padecer angina de pecho. En esta afección, el número de glóbulos rojos (que contienen hemoglobina, la molécula que transporta el oxígeno) o la cantidad de hemoglobina en las células es inferior a lo normal. Como consecuencia, el suministro de oxígeno al miocardio es menor.

Causas poco frecuentes

El síndrome X es una variedad de angina de pecho que no está causada ni por espasmo, ni por ninguna obstrucción visible en las arterias coronarias de gran calibre. Al menos en algunas personas, se debe a un estrechamiento temporal de las arterias coronarias de menor calibre. No se conocen las razones de este estrechamiento temporal, pero pueden incluir un desequilibrio bioquímico en el corazón o anomalías en el funcionamiento de las arterias de pequeño calibre (arteriolas). En algunos casos, este síndrome se denomina síndrome X cardíaco para distinguirlo de otro trastorno también llamado síndrome X (síndrome metabólico o síndrome de resistencia a la insulina, ver Síndrome metabólico).

Otras causas poco frecuentes de la angina de pecho son:

  • Hipertensión arterial grave

  • Estrechamiento de la válvula aórtica (estenosis de la válvula aórtica)

  • Fugas o pérdidas de la válvula aórtica (regurgitación o insuficiencia valvular aórtica)

  • Engrosamiento de las paredes ventriculares (miocardiopatía hipertrófica), en particular el engrosamiento de la pared que separa los ventrículos (miocardiopatía hipertrófica obstructiva)

Estas patologías aumentan la carga de trabajo del corazón y, por lo tanto, la cantidad de oxígeno que el miocardio necesita. Cuando la necesidad de oxígeno supera el suministro, aparece la angina de pecho. Las anomalías de la válvula aórtica pueden reducir el flujo sanguíneo que circula por las arterias coronarias, debido a que las aberturas de las arterias coronarias están situadas justo detrás de esta válvula.

Clasificación

La angina nocturna es la que se produce por la noche, durante el sueño.

La angina estable es el malestar o dolor torácico que suele presentarse en situaciones de estrés o con la actividad. Los episodios de molestia o dolor están provocados por niveles similares de actividad o de estrés.

La angina de decúbito tiene lugar cuando la persona está acostada (no necesariamente durante la noche) y sin ninguna razón aparente. Se debe a que la fuerza de la gravedad redistribuye los líquidos en el organismo, lo que supone un mayor esfuerzo para el corazón.

La angina de pecho variable (variante) está provocada por un espasmo de una de las arterias coronarias de gran calibre, que se encuentran en la superficie del corazón. Se llama variable porque se caracteriza por dolor en reposo, no durante el esfuerzo, y por cambios específicos en la electrocardiografía (ECG) durante la crisis anginosa.

La angina inestable se refiere a una angina de pecho en la que cambia el patrón de los síntomas. Puesto que las características de la angina son, por lo general, constantes en cada individuo, cualquier cambio (como un dolor más intenso, crisis más frecuentes o que se producen con un esfuerzo físico menor o en reposo) es grave. Este cambio suele reflejar un estrechamiento súbito de una arteria coronaria debido a la rotura de un ateroma o a la formación de un coágulo. El riesgo de sufrir un infarto de miocardio es elevado. La angina inestable se considera un síndrome coronario agudo (ver Síndromes coronarios agudos (ataque al corazón, infarto de miocardio, angina inestable)).

¿Sabías que...?

  • Las mujeres experimentan las molestias de la angina de manera diferente a los hombres y son más propensas a tener una sensación de ardor o de dolor a la palpación en la espalda, en los hombros, en los brazos o en la mandíbula.

Síntomas

A menudo, la angina de pecho se siente como una presión detrás del esternón, que se suele interpretar como malestar o pesadez, en vez de dolor. El malestar también puede ocurrir en cualquiera de los hombros o por la parte interna de cualquiera de los brazos, en la espalda y en la garganta, en la mandíbula o en los dientes.

A edad avanzada, los síntomas pueden ser distintos y, por lo tanto, es mayor la probabilidad de que el diagnóstico sea erróneo. Por ejemplo, es menos probable que haya dolor debajo del esternón. Puede sentirse dolor en la espalda y en los hombros y ser atribuido de forma incorrecta a la artritis. Pueden aparecer malestar, distensión abdominal y gases en el estómago, sobre todo después de las comidas (porque se necesita sangre extra para realizar la digestión). Este tipo de molestia se puede confundir con una indigestión o atribuirse a una úlcera de estómago, ya que incluso parece que eructar alivia los síntomas. Además, las personas de edad avanzada que padecen confusión o demencia pueden tener dificultades para explicar que sienten dolor.

Los síntomas suelen ser diferentes en las mujeres, puesto que tienen más tendencia a sentir una sensación de ardor o de dolor a la palpación en espalda, en los hombros, en los brazos o en la mandíbula.

Por lo general, la angina de pecho se desencadena al realizar un esfuerzo físico, dura apenas unos minutos y se calma con el reposo. Algunas personas presentan una angina de pecho de forma predecible al efectuar un esfuerzo de una intensidad determinada, mientras que en otras personas las crisis son impredecibles. Con frecuencia, la angina es peor cuando el esfuerzo se hace después de comer o en un clima frío. Las anginas de pecho también se pueden desencadenar al caminar contra el viento o al salir de una habitación caliente a un espacio donde el aire es frío. El malestar psíquico también puede producir o empeorar la angina. En ocasiones, aparece al sentir una emoción fuerte en reposo o al tener una pesadilla durante el sueño.

Isquemia asintomática

No siempre se produce angina de pecho en presencia de isquemia; en este caso, la isquemia se denomina asintomática. No se sabe por qué puede ser asintomática, por lo que en ocasiones se cuestiona su importancia. Sin embargo, en general, se considera que este tipo de isquemia es tan grave como la isquemia con angina de pecho.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa principalmente en la descripción de los síntomas. La exploración física y el ECG (ver Electrocardiografía) no suelen ayudar a detectar ninguna anomalía entre dos crisis anginosas ni, incluso, durante ellas, ni siquiera en presencia de una coronariopatía extensa. Durante una crisis, la frecuencia cardíaca aumenta ligeramente, la presión arterial se eleva y se escuchan cambios en los latidos del corazón con un fonendoscopio; en el ECG se observan cambios en la actividad eléctrica del corazón.

Cuando se presentan los síntomas característicos, el diagnóstico resulta fácil. El tipo de dolor, su ubicación y su relación con el esfuerzo, con las comidas y con el clima, además de otros factores, contribuyen a determinar el diagnóstico. La presencia de factores de riesgo de arteriopatía coronaria también ayuda.

Los siguientes procedimientos permiten evaluar el aporte insuficiente de sangre (isquemia) al miocardio y determinar tanto la existencia de una arteriopatía coronaria como su extensión.

Las pruebas de esfuerzo (ver Prueba de esfuerzo) se basan en el principio que determina que, si la obstrucción del flujo sanguíneo es solo parcial, el corazón puede recibir un riego de sangre adecuado cuando la persona se encuentra en reposo pero no cuando realiza ejercicio. En las pruebas de esfuerzo, se induce al corazón a trabajar más mediante ejercicios físicos (por ejemplo, caminar en una cinta de correr o pedalear en una bicicleta estática). Si no se pueden hacer estos ejercicios, se administran cardiotónicos que estimulan al corazón para que lata más rápido. Durante la prueba de esfuerzo, se utiliza un ECG para detectar posibles anomalías que indiquen isquemia. Después del ejercicio, se suelen hacer pruebas más precisas, aunque más caras, como la ecocardiografía y la gammagrafía (ver Otras pruebas para la valoración de trastornos cardiovasculares: : Gammagrafía), para detectar una posible isquemia. Este procedimiento permite determinar si es necesario realizar una angiografía coronaria o una intervención de injerto de revascularización coronaria (CABG, por siglas en inglés).

En la ecocardiografía (ver Ecocardiografía y otros procedimientos con ultrasonidos) se utilizan ondas de ultrasonido para producir imágenes del corazón (ecocardiogramas). Este procedimiento muestra el tamaño del corazón, los movimientos del miocardio, el flujo de sangre por las válvulas cardíacas y el funcionamiento valvular. Se realiza tanto en reposo como en pruebas de esfuerzo. Cuando existe isquemia, se observan anomalías en el movimiento de bombeo del ventrículo izquierdo.

En la angiografía coronaria (ver Angiografía coronaria ( )), se hacen radiografías de las arterias después de inyectar una sustancia radiopaca. Este procedimiento es el más preciso a la hora de diagnosticar una coronariopatía, por lo que debe realizarse cuando no se está seguro del diagnóstico. Se suele utilizar para determinar si es pertinente practicar una intervención coronaria percutánea (ICP) o un injerto de revascularización coronaria (CABG). También permite detectar el espasmo de una arteria. Si no se produce un espasmo, puede administrarse un fármaco que lo induzca durante la realización de una angiografía.

Existen pocas personas en que, a pesar de tener síntomas típicos de angina de pecho y obtener resultados anómalos en una prueba de esfuerzo, la angiografía coronaria no confirme la presencia de arteriopatía coronaria. En algunos de estos casos se debe al síndrome X, pero en la mayoría los síntomas no tienen su origen en el corazón.

La supervisión continua por ECG con un monitor Holter (ver Monitor Holter: lectura continua del ECG) permite detectar anomalías que indican isquemia sintomática, isquemia asintomática o angina variable (que suele producirse en reposo).

La tomografía computarizada (TC) de haz de electrones detecta la cantidad de depósitos de calcio presente en las arterias coronarias. La cantidad de calcio presente (puntuación de calcio) es prácticamente proporcional a la probabilidad de padecer angina de pecho o infarto de miocardio. Sin embargo, puesto que puede haber depósitos de calcio incluso cuando las arterias no tienen estrechamientos muy grandes, la puntuación no predice realmente la necesidad de realizar una ICP o un CABG. No se recomienda realizar una TC de haz de electrones en todos los casos, en parte porque expone a los pacientes a una cantidad considerable de radiación. Sin embargo, la prueba suele ser útil si el riesgo de muerte o de infarto de miocardio es bastante alto. En este grupo de riesgo se incluye a las personas con diabetes, con hipertensión arterial o con ambos trastornos, que tienen niveles altos de colesterol y que obtienen resultados anómalos o imprecisos en las pruebas de esfuerzo.

En la TC multidetector se utiliza una TC de alta velocidad con muchos detectores pequeños que identifican con precisión el estrechamiento de las arterias coronarias. Es una técnica no invasiva y muy precisa a la hora de descartar los estrechamientos coronarios como causa de los síntomas (sobre todo, cuando no se puede realizar una prueba de esfuerzo o si la prueba de esfuerzo no fue concluyente). Además, permite determinar si un stent o un injerto de revascularización (bypass) está obstruido, observar la anatomía venosa coronaria y cardíaca y evaluar si los ateromas contienen calcio. Sin embargo, no puede utilizarse en mujeres embarazadas o en personas que no puedan contener la respiración entre 15 y 20 segundos tres o cuatro veces durante el procedimiento. Por otro lado, se debe tener en cuenta que la prueba no funciona de forma adecuada si el corazón late demasiado rápido, por lo que, si la frecuencia cardíaca es mayor de 65 latidos por minuto, se administran fármacos que la ralentizan. En el caso de que estos fármacos no se toleren o de que la frecuencia cardíaca sea baja, la prueba no puede realizarse. Además, conlleva la exposición a cantidades considerables de radiación.

La resonancia magnética nuclear (RMN) cardíaca es una técnica útil para evaluar el corazón y los vasos de gran calibre que emergen de él (la aorta y las arterias pulmonares), en la que se evita toda exposición a la radiación. Si existe arteriopatía coronaria, la RMN permite evaluar el estrechamiento de las arterias, medir el flujo sanguíneo que circula por ellas y valorar si la cantidad de oxígeno que recibe el corazón es adecuada. También permite detectar anomalías en el movimiento de las paredes cardíacas durante la realización de un esfuerzo (lo que indica un aporte insuficiente de sangre en esa área) y si las áreas del miocardio dañadas por un infarto de miocardio pueden llegar a recuperarse (prueba de viabilidad).

Pronóstico

Los factores clave que empeoran la evolución (pronóstico) de la angina de pecho comprenden la edad avanzada, una arteriopatía coronaria extensa, la diabetes, otros factores de riesgo (sobre todo, el tabaquismo), dolor intenso y, el más importante, la disminución de la capacidad de bombeo del corazón (función ventricular). Por ejemplo, cuantas más arterias coronarias estén afectadas o cuanto más extensa sea la obstrucción, más desfavorable será su pronóstico. El pronóstico es sorprendentemente bueno si la angina es estable y la capacidad de bombeo se mantiene normal, pero empeora de forma considerable si la capacidad de bombeo es menor. En presencia del síndrome X cardíaco, el pronóstico no es diferente del que recibiría una persona sin arteriopatía coronaria.

La tasa anual de mortalidad con angina de pecho en ausencia de otros factores de riesgo es de alrededor del 1,4%. La tasa es mayor cuando existen los siguientes factores de riesgo: hipertensión arterial, resultados anómalos en el ECG o infarto de miocardio previo, sobre todo en personas diabéticas.

Tratamiento

El tratamiento comienza intentando retrasar o revertir el avance de la arteriopatía coronaria tratando los factores de riesgo. Tales factores, como la hipertensión arterial y los niveles de colesterol elevados, deben tratarse rápidamente. Es fundamental dejar de fumar. Conviene alimentarse de forma variada, con pocas grasas y carbohidratos o azúcares simples, y hacer ejercicio (en la mayoría de los casos). También se recomienda adelgazar, si fuera necesario.

El tratamiento de la angina de pecho depende, en parte, de la estabilidad y de la gravedad de los síntomas. Cuando son estables y de gravedad leve a moderada, el tratamiento más eficaz consiste en modificar los factores de riesgo y administrar ciertos fármacos. Si lo anterior no provoca que los síntomas remitan de modo significativo, puede ser necesario recurrir a una técnica que restablezca el flujo sanguíneo a las zonas afectadas del corazón (un procedimiento de revascularización). Cuando los síntomas empeoran rápidamente, suele procederse a la inmediata hospitalización del paciente y se evalúa la posibilidad de que se trate de un síndrome coronario agudo (ver Síndromes coronarios agudos (ataque al corazón, infarto de miocardio, angina inestable)).

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico de la angina estable está destinado a prevenir o a reducir la isquemia y a aliviar los síntomas todo lo que sea posible. Existen 5 clases de medicamentos disponibles: betabloqueantes, nitratos (incluidos nitroglicerina y nitratos de acción prolongada), bloqueantes de los canales del calcio, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) y antiagregantes plaquetarios.

Los betabloqueantes interfieren en el efecto que las hormonas epinefrina (adrenalina) y norepinefrina (noradrenalina) causan en el corazón y en otros órganos. Estas hormonas estimulan el corazón para que su latido sea más rápido y enérgico y causan la constricción de la mayoría de las arteriolas (lo que provoca un aumento de la presión arterial, ver ver Terapia con fármacos). De este modo, los betabloqueantes disminuyen la presión arterial y la frecuencia cardíaca en reposo. Al realizar ejercicio, limitan el incremento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial y, en consecuencia, la demanda de oxígeno es menor. Los betabloqueantes reducen el riesgo de un infarto de miocardio y de muerte súbita, y mejoran la evolución a largo plazo en presencia de arteriopatía coronaria.

La nitroglicerina es un nitrato de acción muy rápida que dilata los vasos sanguíneos, por lo que suele aliviar la crisis anginosa en un lapso de 1 a 3 minutos y sus efectos duran 30 minutos. Por lo general, se administra en comprimidos que se colocan debajo de la lengua (administración sublingual) o en forma de aerosol, que se inhala por la boca. Como alternativa, el comprimido se puede colocar cerca de la encía. Si la angina estable es crónica, deben llevarse siempre consigo comprimidos de nitroglicerina o nitroglicerina en aerosol. También es útil tomar un comprimido justo antes de alcanzar un nivel de esfuerzo que se sabe que puede desencadenar una angina.

Los nitratos de acción prolongada (como la isosorbida) se administran por vía oral de 1 a 4 veces al día. También son efectivos en forma de parches transdérmicos o de crema, mediante los que la piel absorbe el medicamento durante varias horas. Cuando los nitratos de acción prolongada se usan de forma periódica pierden pronto la capacidad de aliviar los síntomas. Se suele recomendar que no se tome el medicamento durante un periodo de 8 a 12 horas cada día, generalmente por la noche, a menos que se produzca una crisis anginosa. De esta forma, se mantiene la efectividad del medicamento a largo plazo. A diferencia de los betabloqueantes, los nitratos no disminuyen el riesgo de un infarto de miocardio o de muerte súbita, pero alivian considerablemente los síntomas en presencia de arteriopatía coronaria.

Los bloqueantes de los canales del calcio previenen el estrechamiento (constricción) de los vasos sanguíneos y evitan el espasmo de las arterias coronarias. Estos fármacos también son eficaces en el tratamiento de la angina variable. Todos los bloqueantes de los canales del calcio disminuyen la presión arterial. Algunos de estos medicamentos, como el verapamilo y el diltiazem, también reducen la frecuencia cardíaca. Este efecto es beneficioso, sobre todo, cuando no se pueden tomar betabloqueantes o cuando los nitratos no logran un alivio adecuado.

Los inhibidores de la ECA, como el ramipril, se administran cuando hay indicios de arteriopatía coronaria, incluida la angina de pecho. Estos fármacos no tratan la angina en sí misma, pero reducen el riesgo de infarto de miocardio y de muerte a causa de una arteriopatía coronaria.

Los antiagregantes plaquetarios, como la aspirina (ácido acetilsalicílico), la ticlopidina y el clopidogrel, modifican las plaquetas para que no puedan acumularse ni adherirse a las paredes de los vasos sanguíneos. Las plaquetas, que circulan por la sangre, originan la formación de coágulos (trombosis) cuando un vaso sanguíneo se lesiona. Sin embargo, cuando las plaquetas se acumulan sobre los ateromas en las paredes de una arteria, el coágulo que se forma puede estrechar u obstruir la arteria y causar un infarto de miocardio. La aspirina (ácido acetilsalicílico) modifica las plaquetas de manera irreversible y, en consecuencia, disminuye el riesgo de muerte por arteriopatía coronaria. En la mayoría de los casos de arteriopatía coronaria se recomienda tomar diariamente aspirina (ácido acetilsalicílico) y clopidogrel para reducir el riesgo de infarto de miocardio. Después de colocar un stent, se pueden administrar prasugrel y ticagrelor en lugar de clopidogrel. Cuando existe angina de pecho, se administran antiagregantes plaquetarios, a no ser que exista una razón en contra (por ejemplo, en presencia de trastornos hemorrágicos).

Fármacos para tratar la arteriopatía coronaria

Ejemplos

Algunos efectos secundarios

Comentarios

Inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA)

Benazepril

Captopril

Enalapril

Fosinopril

Lisinopril

Moexipril

Perindopril

Quinapril

Ramipril

Trandolapril

Tos, generalmente seca y metálica

Erupción

En escasas ocasiones, reacción alérgica grave (angioedema)

Es posible que la insuficiencia renal empeore si ya existe o cuando la arteria que irriga uno de los riñones presenta un angostamiento importante

Estos fármacos reducen la presión sanguínea, tratan la insuficiencia cardíaca y previenen el daño renal en personas hipertensas o diabéticas. También son eficaces cuando se ha sufrido un infarto de miocardio.

Si se administra un tratamiento con un inhibidor de la ECA en presencia de hipertensión, insuficiencia cardíaca o infarto de miocardio previo, la esperanza de vida es mayor que si no se administra este tratamiento.

Bloqueantes del receptor de angiotensina II

Candesartán

Eprosartán

Irbesartán

Losartán

Telmisartán

Valsartán

Similares a los inhibidores de la ECA, pero la tos es mucho menos frecuente

Tienen efectos y beneficios equivalentes a los producidos por los inhibidores de la ECA. Si existe insuficiencia cardíaca o hipertensión grave, se pueden administrar en combinación con un inhibidor de la ECA.

Anticoagulantes

Argatrobán

Bivalirudina

Enoxaparina

Fondaparinux

Heparina

Warfarina

Hemorragia, sobre todo, si se administran con otros fármacos de efecto similar (como el ácido acetilsalicílico y otros fármacos antiinflamatorios no esteroideos)

Evitan que la sangre se coagule. Se usan en el tratamiento de una angina de pecho inestable o de un infarto de miocardio.

Antiagregantes plaquetarios

Aspirina (ácido acetilsalicílico)

Clopidogrel

Prasugrel

Ticagrelor

Ticlopidina

Hemorragias, sobre todo, si se administran con otros fármacos de efecto similar (como los anticoagulantes)

Con aspirina (ácido acetilsalicílico), irritación gástrica

Con ticlopidina y, en menor grado, con clopidogrel, riesgo leve de disminución del número de glóbulos blancos (leucocitos)

Evitan que las plaquetas se aglutinen y que se formen coágulos de sangre. También reducen el riesgo de sufrir un infarto de miocardio. Se administran en el tratamiento de la angina estable o inestable o de un infarto de miocardio.

Se debe tomar aspirina (ácido acetilsalicílico) en cuanto haya sospecha de un infarto de miocardio. Si hay alergia a la aspirina (ácido acetilsalicílico), se puede tomar ticlopidina o clopidogrel.

Beta-bloqueantes

Acebutolol

Atenolol

Bisoprolol

Carvedilol

Metoprolol

Espasmo de las vías respiratorias (broncoespasmo)

Frecuencia cardíaca lenta (bradicardia)

Insuficiencia cardíaca

Manos y pies fríos

Insomnio

Fatiga

Dificultad respiratoria

Depresión

Síndrome de Raynaud

Sueños vívidos

Alucinaciones

Disfunción sexual

Con muchos betabloqueantes, aumento de la concentración de triglicéridos y disminución del nivel de colesterol HDL

Reducen la carga de trabajo del corazón y el riesgo de sufrir un infarto de miocardio y muerte súbita. Se administran en el tratamiento de la angina estable o inestable, del síndrome X o de un infarto de miocardio.

Bloqueantes de los canales del calcio

Amlodipina

Diltiazem

Felodipino

Nifedipino (solo de liberación prolongada)

Verapamilo

Mareo

Acumulación de líquidos (edema) en los tobillos

Rubor

Cefalea

Pirosis

Aumento de tamaño de las encías

Ritmos cardíacos anómalos (arritmias)

Con verapamilo, estreñimiento

Con los bloqueantes de los canales del calcio de acción rápida, pero no con los de acción prolongada, es posible que aumente el riesgo de muerte por infarto de miocardio, sobre todo, en presencia de angina inestable o de un infarto de miocardio reciente

Evitan el estrechamiento de los vasos sanguíneos y consiguen la remisión de los espasmos de las arterias. El diltiazem y el verapamilo disminuyen la frecuencia cardíaca. Los bloqueantes de los canales de calcio se administran en el tratamiento de la angina estable.

Inhibidores de la glucoproteína IIb/IIIa (un tipo de antiagregante plaquetario)

Abciximab

Eptifibatida

Tirofibán

Hemorragias, sobre todo, si se administran otros fármacos de efecto similar (como los anticoagulantes o los trombolíticos)

Menor número de plaquetas

Evitan que las plaquetas se aglutinen y que se formen coágulos de sangre. Se administran en el tratamiento de la angina de pecho inestable o si se realiza una intervención coronaria percutánea después de un infarto de miocardio.

Nitratos

Dinitrato de isosorbida

Mononitrato de isosorbida

Nitroglicerina

Rubor

Cefalea

Aceleración temporal de la frecuencia cardíaca (taquicardia)

Alivian la angina de pecho, previenen las crisis anginosas y disminuyen el riesgo de infarto de miocardio y de muerte súbita (sin embargo, la reducción del riesgo es mucho menor que con los betabloqueantes). Se administran en el tratamiento de la angina estable o inestable o del síndrome X. Para que mantengan su eficacia durante largo tiempo, es necesario dejar de tomarlos entre 8 y 12 horas cada día.

Opiáceos

Morfina

Hipotensión arterial al ponerse de pie

Estreñimiento

Náuseas

Vómitos

Confusión (sobre todo, a edad avanzada)

Cuando se ha sufrido un infarto de miocardio, estos fármacos alivian la ansiedad y el dolor si este último persiste a pesar de haber tomado otros medicamentos.

Estatinas*

Atorvastatina

Fluvastatina

Lovastatina

Pravastatina

Rosuvastatina

Simvastatina

En ocasiones, molestias y dolores musculares, pero casi nunca dolor muscular intenso (miositis)

En escasas ocasiones, daño hepático, pero la frecuencia no es mayor que si no se toma el fármaco

Disminuyen los niveles de colesterol y contribuyen a cicatrizar las arterias dañadas, lo que provoca una disminución de la probabilidad de sufrir un primer infarto de miocardio o accidente cerebrovascular, o de que se repita.

Fármacos trombolíticos

Alteplasa

Anistreplasa

Reteplasa

Estreptoquinasa

Tenecteplasa

En escasas ocasiones, hemorragia en el cerebro (hemorragia intracerebral) o en el tubo digestivo

Disuelven los coágulos de sangre. Se administran en el tratamiento de un infarto de miocardio.

*También conocido como inhibidores de la hidroximetilglutaril-CoA-reductasa (HMG-CoA).

HDL = Lipoproteína de alta densidad.

Procedimientos de revascularización

Estos procedimientos incluyen la intervención coronaria percutánea (ICP), también llamada angioplastia, y el injerto de revascularización coronaria (CABG, por sus siglas en inglés). Estas técnicas invasivas son eficaces, pero no son más que medidas mecánicas para corregir el problema de forma inmediata. No detienen la progresión de la enfermedad subyacente, por lo que parte del tratamiento consiste en modificar los factores de riesgo.

Se suele preferir la ICP (ver Introducción a la arteriopatía coronaria (coronariopatía) : Intervención coronaria percutánea (ICP)) al CABG porque aquella es un método menos invasivo, aunque no es adecuado en todas las situaciones. Por lo general, se realiza una ICP cuando están afectadas solo una o dos arterias y el área obstruida no es muy larga. Sin embargo, la aparición de nueva tecnología y la experiencia cada vez más amplia contribuyen a que la ICP se utilice en un número de personas cada vez mayor.

El CABG (ver Introducción a la arteriopatía coronaria (coronariopatía) : Injertos de revascularización coronaria (bypass coronario)) es sumamente eficaz en presencia de angina de pecho junto con arteriopatía coronaria. Mejora la tolerancia al esfuerzo, alivia los síntomas y permite reducir el número de fármacos o las dosis que se administran. El CABG tiene una mayor probabilidad de producir beneficios en personas con una angina de pecho grave que no se alivia con el tratamiento farmacológico, junto con un corazón que funciona con normalidad, que no hayan sufrido ningún infarto de miocardio y que no sufran otras enfermedades que contraindiquen la cirugía (como una enfermedad pulmonar obstructiva crónica). En estos casos, el CABG que no se realiza durante una emergencia implica un riesgo de muerte del 1% o menos y un riesgo de daño cardíaco (como un infarto de miocardio) durante la intervención de menos del 5%. En alrededor de un 85% de los casos, después de la intervención se logra un alivio total o muy significativo de los síntomas.

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