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Tromboangitis obliterante

(Enfermedad de Buerger, enfermedad de Buerger)

Por John W. Hallett, Jr., MD, Clinical Professor, Division of Vascular Surgery, Medical University of South Carolina

La tromboangitis obliterante es la inflamación y la subsiguiente obstrucción de las arterias de pequeño y mediano calibre de las piernas o de los brazos.

  • Suele desarrollarse en los fumadores.

  • Los síntomas se deben a la reducción del flujo en una extremidad: frío, entumecimiento, hormigueo o sensación de ardor.

  • La ecografía permite detectar la disminución del flujo sanguíneo en la extremidad afectada.

  • Dejar de fumar es la parte más importante del tratamiento.

  • Puede que también sea necesario administrar medicamentos.

La tromboangitis obliterante es un tipo de arteriopatía periférica oclusiva poco común que aparece, por lo general, en fumadores, con mayor frecuencia en hombres de 20 a 40 años. La tromboangitis obliterante había sido considerada en otro tiempo una enfermedad que afectaba solo a los hombres, pero es cada vez más frecuente en las mujeres fumadoras. En la actualidad, cerca del 5% de las personas que padecen esta enfermedad son mujeres, quizá porque ha aumentado la proporción de mujeres fumadoras.

Se sabe poco sobre la relación del tabaquismo con la tromboangitis obliterante y se desconoce la causa de esta enfermedad. Una teoría sostiene que fumar desencadena la inflamación y la constricción de las arterias. Sin embargo, solo un pequeño número de fumadores desarrolla esta enfermedad; algunas personas son más propensas que otras por razones que aún se desconocen. No obstante, la tromboangitis obliterante empeora de forma invariable si se continúa fumando y suele ser necesario practicar una amputación. Por el contrario, cuando se deja de fumar, casi nunca es necesaria la amputación.

Síntomas

Por lo general, los síntomas de una disminución en el aporte de sangre a los brazos o a las piernas aparecen de forma gradual. Los síntomas son:

  • Frialdad

  • Entumecimiento

  • Hormigueo o sensación de ardor

  • Dolor

Estas sensaciones anómalas comienzan en las puntas de los dedos de las manos o de los pies y suben por las piernas o por los brazos. Las piernas se ven afectadas con más frecuencia que los brazos. Se pueden experimentar sensaciones anómalas antes de que el médico advierta alguna alteración en la piel que indique un aporte inadecuado de sangre (isquemia) o de gangrena. Pueden aparecer el síndrome de Raynaud y molestias musculares al realizar esfuerzos físicos (claudicación intermitente). Si las piernas están afectadas, se sienten calambres en los músculos de la pantorrilla o en los pies, y en las manos y antebrazos, si los afectados son los brazos.

A medida que la enfermedad avanza, los calambres se vuelven más dolorosos y de mayor duración. En las etapas avanzadas de la enfermedad, aparecen úlceras en la piel, gangrena, o ambas, por lo general en uno o más dedos del pie o de la mano. El pie o la mano se notan fríos y pueden adquirir un color azulado, probablemente porque hay una disminución considerable del aporte sanguíneo.

Algunas personas que padecen tromboangitis obliterante también sufren episodios de inflamación en las venas (flebitis migratoria), por lo general en las venas superficiales.

Diagnóstico

  • Evaluación de los síntomas por un médico

  • Ecografía

Se suele sospechar tromboangitis obliterante a partir de los síntomas y de los resultados de la exploración física. En la mayoría de los pacientes, el pulso es débil o está ausente en una o más arterias de los pies o de las muñecas. Con frecuencia, las manos, los pies y los dedos de las manos o de los pies afectados se ponen pálidos cuando el paciente los levanta por encima de la altura del corazón y enrojecen al bajarlos.

La ecografía revela una disminución importante de la presión de la sangre y del flujo sanguíneo en los pies, los dedos de los pies, las manos y los dedos de las manos afectados. La angiografía permite detectar patrones específicos de estenosis, por lo que es útil para confirmar el diagnóstico.

En algunos casos es necesario realizar una biopsia (extracción de una muestra de tejido para su examen al microscopio) de la arteria afectada o remitir al paciente a un especialista para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento

  • Dejar de fumar

  • En ocasiones fármacos o cirugía

Dejar de fumar inmediatamente es esencial, ya que, de lo contrario, los síntomas empeorarán inexorablemente, y es probable que sea necesario amputar la extremidad afectada.

Se debe evitar la exposición al frío, que causa el estrechamiento (constricción) de los vasos sanguíneos, así como la administración de ciertos fármacos. Entre estos fármacos se incluyen los que producen la constricción de los vasos sanguíneos (como la efedrina, la pseudoefedrina o la fenilefrina, que son componentes de algunos de los medicamentos indicados en la congestión de los senos paranasales y en el resfriado) y los que aumentan la tendencia de la sangre a coagularse (como los estrógenos de las píldoras anticonceptivas y de la terapia de sustitución hormonal).

La prevención de lesiones en la pierna o el brazo afectado es importante. Se deben evitar las quemaduras y las lesiones por frío o por una intervención quirúrgica menor (como cortar las callosidades). Los callos y las callosidades deben ser tratados por un podólogo. Llevar calzado que se adapte bien y que deje un espacio amplio para los dedos ayuda a evitar lesiones en los pies.

Fármacos, tales como el iloprost, pueden ayudar a prevenir la amputación en personas que dejan de fumar, pero aun así tienen arterias bloqueadas. Se pueden intentar otros fármacos, como la pentoxifilina y los bloqueantes de los canales del calcio, para abrir los vasos sanguíneos, aunque es probable que no sean muy eficaces.

Se puede llevar a cabo cirugía para seccionar ciertos nervios cercanos (una intervención denominada simpatectomía) y prevenir la constricción de los vasos sanguíneos. Sin embargo, raramente se recurre a estos procedimientos, ya que por lo general solo mejoran el flujo sanguíneo de forma temporal.

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