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Introducción a los síntomas de las enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos

Por Lyall A. J. Higginson, MD, University of Ottawa Heart Institute

Los trastornos que afectan al corazón o a los vasos sanguíneos se denominan trastornos cardiovasculares. Estos por lo general se dividen en enfermedades cardíacas y enfermedades de los vasos sanguíneos periféricos. Los trastornos cardíacos afectan al corazón, sus válvulas y los vasos sanguíneos que irrigan el músculo cardíaco (arterias coronarias). Los trastornos de los vasos sanguíneos periféricos afectan a los vasos de los brazos, las piernas y el tronco (excepto los que irrigan el corazón). Los trastornos que afectan a los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro se denominan trastornos cerebrovasculares. El accidente cerebrovascular es un ejemplo (ver Introducción a los accidentes cerebrovasculares).

No existe ningún síntoma concreto que indique de forma inequívoca la existencia de un trastorno cardíaco, aunque algunos síntomas sugieren esta posibilidad, y la asociación de varios síntomas permite establecer un diagnóstico casi exacto. El médico identifica los síntomas haciendo preguntas al paciente con el fin de obtener la historia clínica y realizando una exploración física. A menudo, el diagnóstico se confirma realizando pruebas complementarias. Sin embargo, a veces una enfermedad del corazón, incluso si es grave, no produce síntomas hasta alcanzar una fase muy avanzada (ver Limitación de la actividad física). Una exploración médica general rutinaria o una visita al médico por otros motivos puede descubrir una enfermedad cardíaca asintomática. En algunos casos, el médico realiza pruebas para detectar trastornos cardíacos incluso aunque no tenga evidencia de su existencia.

Los síntomas de un trastorno cardíaco incluyen ciertos tipos de dolor (por ejemplo, dolor torácico, ver Dolor torácico), dificultad respiratoria, fatiga, palpitaciones (sensación de latidos lentos, rápidos o irregulares, ver Palpitaciones), mareos (ver Mareos o aturdimiento al ponerse de pie y ver Hipotensión posprandial), desmayos (ver Desmayos) e hinchazón de las piernas, tobillos y pies (ver Hinchazón). Sin embargo, estos síntomas no necesariamente indican que exista una enfermedad cardíaca. Por ejemplo, el dolor torácico puede estar causado por un trastorno respiratorio o digestivo y no por una enfermedad cardíaca. La dificultad respiratoria a menudo se produce por un trastorno respiratorio (ver Dificultad respiratoria). La fatiga puede ser causada por una amplia variedad de trastornos (ver Fatiga).

Los síntomas de las enfermedades de los vasos sanguíneos periféricos varían en función de la localización de los vasos afectados. Estos síntomas pueden incluir dolor (ver Dolor en los miembros), calambres musculares, fatiga muscular, mareos, hinchazón, hormigueo y cambios en el color de la piel de la parte del cuerpo afectada.