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Insuficiencia venosa crónica y síndrome posflebítico

Por James D. Douketis, MD, McMaster University;St. Joseph's Hospital

La insuficiencia venosa crónica es un daño en las venas de las piernas que impide que la sangre fluya con normalidad.

  • Puede causar malestar en las piernas, edema y cambios en la piel.

  • El diagnóstico se basa en la ecografía dúplex.

  • Mantener la pierna elevada, llevar medias de compresión y tratar con cuidado las heridas son partes esenciales del tratamiento.

Alrededor del 5% de las personas en Estados Unidos presentan insuficiencia venosa crónica.

Causas

La sangre regresa de las piernas a través de las venas superficiales y profundas. La contracción de los músculos de las piernas impulsa la sangre por las venas profundas. Las válvulas de las venas mantienen el flujo de sangre hacia arriba, en dirección al corazón (ver Introducción al sistema venoso). La insuficiencia venosa crónica aparece cuando algo ensancha las venas o daña las válvulas. Estos cambios disminuyen el flujo sanguíneo en las venas e incrementan la presión. El aumento de la presión y la menor cantidad de flujo provoca la acumulación de líquido en las piernas, además de otros síntomas.

La causa más frecuente de insuficiencia venosa crónica es la presencia previa de un trombo en las venas (trombosis venosa profunda, ver Trombosis venosa profunda), ya que el tejido cicatricial del trombo daña las válvulas de las venas. En ocasiones, esta insuficiencia causada por una trombosis venosa profunda se denomina síndrome posflebítico. Otros factores de riesgo de la insuficiencia venosa crónica son las lesiones en las piernas, el envejecimiento y la obesidad.

Síntomas

Edema (hinchazón) en las piernas, que empeora al final del día, porque la sangre debe fluir hacia arriba, en contra de la gravedad, al estar de pie o sentado. Durante la noche, cuando las piernas están en posición horizontal, el edema desaparece porque la sangre de las venas retorna de forma adecuada al corazón. Puede que el edema no cause ningún síntoma, pero en ocasiones se siente congestión, pesadez, dolor, calambres, cansancio y hormigueo en las piernas.

Más adelante, la piel de la cara interior del tobillo se vuelve escamosa y pruriginosa, y puede adquirir un color pardo. Esta alteración de la coloración se debe a los glóbulos rojos (eritrocitos) que se escapan de las venas hinchadas (distendidas) hacia la piel. Puede que aparezcan varices. La piel pigmentada es vulnerable, e incluso un daño menor, como un rasguño o un golpe, puede romperla y provocar una úlcera. Las úlceras también pueden desarrollarse de forma espontánea, por lo general, en el interior del tobillo y apenas producen molestias. Si la úlcera es muy dolorosa, puede que esté infectada.

Si el edema es grave y persistente, se forma tejido cicatricial y se retiene líquido en los tejidos. Por consiguiente, la pantorrilla aumenta de tamaño de forma permanente y se endurece. En estos casos, es más probable que aparezcan úlceras y que cicatricen con menos facilidad.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de la insuficiencia venosa crónica se basa en el aspecto y en los síntomas. En ocasiones, se realiza una ecografía de las piernas para comprobar que el edema no se debe a una trombosis venosa profunda.

El tratamiento consiste en:

  • Mantener elevada la pierna

  • Aplicar compresión mediante vendas, medias elásticas o medias de compresión neumática intermitente

  • Cuidar las heridas

Elevar la pierna por encima del nivel del corazón disminuye la presión en las venas, y se debe hacer durante 30 minutos o más por lo menos 3 veces por día.

Para comprimir, lo primero que se utilizan son las vendas elásticas. Cuando el edema disminuye y las úlceras comienzan a sanar, se pueden usar medias de compresión comerciales. Estas medias se venden en distintos grados de presión. Las medias que ejercen una presión mayor son más eficaces en caso de problemas graves, pero también son más incómodas. Se deben poner al despertarse, antes de que el edema de la pierna empeore con la actividad, y llevarse todo el día. A muchas personas les resulta difícil usar las medias con regularidad. Las más jóvenes o las más activas las consideran irritantes, restrictivas y poco atractivas, mientras que las personas mayores tienen dificultades para ponérselas. En la compresión neumática intermitente (CNI) se utiliza una bomba para inflar y desinflar las medias de plástico hueco una y otra vez. La sangre se comprime y fluye fuera de las extremidades inferiores, pero es engorroso.

Cuidar las heridas es importante para que se curen las úlceras de las piernas. Se fabrican diversos apósitos que pueden dejarse debajo de las medias de compresión entre varios días y una semana. El apósito en forma de bota de Unna consta de vendajes impregnados de óxido de cinc. Otros apósitos proporcionan condiciones húmedas para que las heridas cicatricen y se favorezca la formación de tejido nuevo.

Ni los fármacos ni la cirugía son eficaces en la insuficiencia venosa crónica, aunque el injerto de piel puede ser un último recurso en caso de úlceras de la piel que no se curan de ninguna otra forma. De todas formas, la piel injertada se volverá a ulcerar a menos que las piernas se eleven de forma constante y se sigan las recomendaciones de compresión.

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