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Trombosis venosa superficial

(tromboflebitis superficial)

Por James D. Douketis, MD, McMaster University;St. Joseph's Hospital

La trombosis venosa superficial (tromboflebitis superficial) consiste en la inflamación y la coagulación de una vena superficial.

  • La piel que se encuentra sobre la vena se vuelve roja, hinchada y dolorosa.

  • Suele ser suficiente con examinar la zona, sin necesidad de realizar ningún análisis.

  • Puede ser necesario tomar analgésicos para aliviar el dolor hasta que el trastorno se resuelva.

La trombosis venosa profunda afecta con más frecuencia a las venas superficiales (situadas justo debajo de la piel) de las piernas, pero también puede afectar a las venas superficiales de la ingle o de los brazos. Si aparece en los brazos, suele ser consecuencia de la instalación de un catéter intravenoso. Con frecuencia, aparece en presencia de varices, aunque la mayoría de las personas con varices no sufre este trastorno.

Incluso una herida ligera puede causar la inflamación de una variz. A diferencia de la trombosis venosa profunda, que produce muy poca inflamación, la trombosis venosa superficial implica una reacción inflamatoria súbita (aguda), por la que el trombo (coágulo de sangre) se adhiere con firmeza a las paredes de la vena y disminuye la probabilidad de que este se desprenda. A diferencia de las venas profundas, las venas superficiales no tienen músculos alrededor que las compriman y desalojen un trombo. Por estas razones, la trombosis venosa superficial no suele conllevar el desprendimiento del trombo (embolia).

Cuando este trastorno aparece de forma repetida en las venas normales, se denominada flebitis migratoria o tromboflebitis migratoria, y puede indicar la presencia de una enfermedad grave subyacente, como el cáncer de un órgano interno. Cuando la flebitis migratoria y el cáncer de un órgano interno aparecen de forma simultánea, el trastorno se denomina síndrome de Trousseau.

Síntomas y diagnóstico

El dolor y el edema (hinchazón) aparecen con rapidez en el área de la inflamación. La piel que está por encima de la vena se vuelve roja, y la zona afectada, caliente y muy sensible. Debido a que la sangre de la vena está coagulada, esta parece una cuerda dura por debajo de la piel y no blanda como una vena normal o una variz. Puede notarse dura a lo largo de toda su extensión. Aunque el diagnóstico suele ser evidente al examinar la zona dolorosa, debe distinguirse la trombosis venosa superficial de la celulitis (infección por debajo de la piel), que se trata de forma diferente.

Tratamiento

Por lo general, la trombosis venosa superficial desaparece por sí sola. Aplicar compresas calientes y administrar analgésicos, como la aspirina (ácido acetilsalicílico) u otro antiinflamatorio no esteroideo (AINE, ver Analgésicos no opiáceos : Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos) suele aliviar el dolor. Aunque es habitual que la inflamación mejore en cuestión de días, pueden pasar varias semanas antes de que desaparezcan por completo las protuberancias y el dolor a la palpación. Por ello, para que el alivio sea más inmediato, se inyecta un anestésico local, se extrae el trombo y se coloca un vendaje compresivo, que deberá llevarse durante varios días. A veces, si la trombosis venosa superficial es muy extensa, también se administra heparina para prevenir la coagulación de la sangre.