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Varices

Por James D. Douketis, MD, McMaster University;St. Joseph's Hospital

Las varices son venas superficiales de las piernas que se encuentran dilatadas.

  • Pueden estar acompañadas de dolor y causar prurito o sensación de cansancio.

  • Se detectan mediante la exploración de la piel.

  • La cirugía o la terapia con inyecciones pueden eliminar las varices aunque a menudo se forman otras nuevas.

Se desconoce la causa exacta de las varices, pero es probable que el principal problema sea una debilidad en las paredes de las venas superficiales, la cual puede ser hereditaria. Con el paso de los años, esta debilidad provoca que las venas pierdan su elasticidad. Por lo tanto, se estiran, se alargan y se vuelven más anchas. Para que estas venas alargadas puedan acomodarse en el mismo espacio que ocupaban con anterioridad, se vuelven tortuosas: sobresalen en forma serpenteante por debajo de la piel. Las mujeres tienen más tendencia a tener varices que los hombres, y puede que la primera vez que aparezcan sea durante el embarazo. Además, estar de pie mucho tiempo, la obesidad y la edad avanzada contribuyen a la aparición de varices en las personas con predisposición.

Más importante que el alargamiento de las venas es su ensanchamiento, que provoca que las cúspides de la válvula se separen. Cuando se está de pie, la fuerza de la gravedad provoca el retroceso de la sangre, que no se detiene porque las cúspides de las válvulas están separadas. De este modo, la sangre fluye hacia atrás, llena las venas con rapidez y esta venas tortuosas, de paredes delgadas, se agrandan aun más. Algunas venas perforantes, que en condiciones normales permiten que la sangre fluya en un solo sentido, desde las venas superficiales hacia las venas profundas, también se dilatan. De igual forma, las cúspides de sus válvulas se separan. Como consecuencia de esto, la sangre fluye hacia las venas superficiales cuando los músculos comprimen las venas profundas, y se produce una mayor distensión de las venas superficiales.

Muchas personas con varices presentan arañas vasculares (ver Arañas vasculares), que son capilares agrandados.

Válvulas de las varices

En una vena normal, las cúspides de las válvulas se cierran para impedir el flujo retrógrado de la sangre. En una variz, las cúspides no pueden cerrarse porque la vena está ensanchada de manera anómala. Como consecuencia, la sangre puede circular en sentido contrario.

Síntomas y complicaciones

Además de ser antiestéticas, las varices suelen estar acompañadas de dolor y causar sensación de cansancio en las piernas. Sin embargo, en muchos casos el dolor no aparece ni aunque las venas sean muy grandes. Se puede sentir prurito en la parte inferior de la pierna y en el tobillo, sobre todo, cuando la pierna está caliente después de haber usado medias o calcetines. Este prurito puede llevar a rascarse y a la aparición de enrojecimiento o erupciones que suelen atribuirse de forma errónea a sequedad de la piel. En ocasiones, el dolor es peor cuando las varices se están formando que cuando están completamente dilatadas.

Solo un pequeño porcentaje de las personas con varices sufre complicaciones como dermatitis, inflamación de las venas (flebitis) o hemorragias. La dermatitis produce una erupción rojiza, escamosa y pruriginosa, o bien una zona de color marrón, por lo general, en la parte interna de la pierna por encima del tobillo. Un rasguño o una lesión poco importante, como las producidas sobre todo al depilarse, puede causar hemorragia o dar lugar a una úlcera dolorosa que no cicatriza y que también puede sangrar. La flebitis aparece de forma espontánea o después de una lesión. Aunque suele ser dolorosa, la flebitis que se produce en las varices casi nunca tiene repercusiones importantes.

Diagnóstico

Las varices, por lo general, se perciben como abultamientos debajo de la piel, pero los síntomas pueden aparecer antes de que las venas sean visibles. Cuando las varices no son visibles, los médicos experimentados en su diagnóstico pueden valorar la magnitud del problema mediante la palpación de la pierna.

Antes de la cirugía, se realizan radiografías o ecografías para evaluar el funcionamiento de las venas profundas. Por lo general, estos procedimientos son necesarios solo si las alteraciones en la piel o la hinchazón de los tobillos indican un funcionamiento inadecuado de las venas profundas. Los tobillos se hinchan porque se acumula líquido en el tejido que está debajo de la piel, un trastorno denominado edema. Las varices por sí mismas no causan edema.

Tratamiento

Aunque las varices pueden extirparse o eliminarse mediante una terapia con inyecciones o mediante cirugía, la afección no se puede curar. Por este motivo, el tratamiento se limita a aliviar los síntomas, mejorar el aspecto y evitar las complicaciones. Elevar las piernas, ya sea acostándose o usando un reposapiés al sentarse, alivia los síntomas de las varices, pero no evita que se formen otras nuevas. Por lo general, las varices que aparecen durante el embarazo mejoran considerablemente durante las 2 o 3 semanas posteriores al parto. Durante este periodo, no deben ser tratadas.

Las medias elásticas (medias de compresión) comprimen las venas y evitan que se estiren y que duelan. Si no se desea someterse a una intervención quirúrgica ni a un tratamiento con inyecciones, o si se padece alguna enfermedad que impida estos tratamientos, se puede optar por el uso de medias elásticas.

Tratamiento con inyecciones (escleroterapia)

En la terapia con inyecciones se obturan las venas, de modo que la sangre ya no pueda circular a través de ellas: se inyecta una solución en la vena para provocar irritación y producir un trombo (coágulo de sangre). En esencia, este procedimiento produce un tipo inofensivo de trombosis venosa superficial. La curación del trombo conduce a la formación de tejido cicatricial, el cual obstruye la vena. Sin embargo, el trombo puede disolverse en lugar de transformarse en tejido cicatricial y, en tal caso, la variz se vuelve a abrir.

La terapia con inyecciones era muy frecuente entre las décadas de 1930 y 1950, pero fue cayendo en desuso debido a los resultados deficientes y a las complicaciones. Las técnicas actuales aumentan las probabilidades de éxito y son seguras en varices de todos los tamaños.

Entre las técnicas actuales se incluyen unos vendajes especiales que disminuyen el tamaño del trombo mediante la compresión del diámetro de la vena inyectada. Es más probable que un trombo más pequeño forme tejido cicatricial, tal como se pretende. Una ventaja adicional de esta técnica consiste en que la compresión adecuada elimina casi por completo el dolor que suele acompañar a la irritación de la vena causada por este método.

Aunque la terapia con inyecciones requiere más tiempo que una intervención quirúrgica, tiene varias ventajas: no es necesario aplicar anestesia, las nuevas varices pueden tratarse a medida que se desarrollan y se pueden retomar las actividades cotidianas entre cada sesión de tratamiento. Sin embargo, incluso con las técnicas actuales, algunos médicos solo consideran la posibilidad de realizar una terapia con inyecciones cuando las varices vuelven a aparecer tras una cirugía o por motivos estéticos.

Cirugía

La intervención quirúrgica tiene como objetivo extraer la mayor cantidad posible de varices. Sin embargo, los cirujanos intentan conservar la vena safena porque se utiliza como injerto de derivación (bypass) en caso de aparecer coronariopatía o arteriopatía periférica. Esta vena es la vena superficial más larga del organismo: se extiende desde el tobillo hasta la ingle, donde se conecta con la vena femoral (la vena profunda principal de la pierna). Si es preciso extraer la vena safena, se realiza un procedimiento denominado safenectomía (stripping). El cirujano realiza dos incisiones, una en la ingle y otra en el tobillo, y abre la vena en cada extremo. Luego introduce un alambre flexible de un extremo a otro de la vena y tira de él para extraerla.

Para extraer otras varices, el cirujano hace incisiones en otras localizaciones. Puesto que las venas superficiales desempeñan una función menos significativa que las venas profundas en el retorno de la sangre al corazón, su extracción no afecta a la circulación si las venas profundas funcionan con normalidad.

La extirpación de las varices es un procedimiento largo, por lo que casi siempre se practica con anestesia general. Este procedimiento alivia los síntomas y previene las complicaciones, pero deja cicatrices. Cuanto más extensa es la intervención, más tiempo transcurre antes de que aparezcan nuevas varices. Sin embargo, la extracción de estas venas no elimina la tendencia a desarrollar otras nuevas.

Laserterapia (terapia con láser)

La laserterapia, que también se utiliza para tratar varices, consiste en una corriente continua de luz de alta intensidad finamente enfocada para cortar o para destruir tejido. En ocasiones, se usa con fines estéticos.

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