Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Introducción a los tumores cardíacos

Por Jonathan G. Howlett, MD, Clinical Professor of Medicine;President, University of Calgary;Canadian Heart Failure Society

Un tumor es cualquier tipo de crecimiento anómalo, ya sea canceroso (maligno) o no canceroso (benigno). Los tumores en el corazón pueden ser:

  • Primario (benigno o maligno)

  • Metastásico (estos tumores siempre son cancerosos).

Los tumores cardíacos primarios son tumores que se originan en el corazón. Los tumores cardíacos primarios son muy poco frecuentes y ocurren en menos de una de cada 2000 personas.

Los tumores cardíacos metastásicos son cánceres que se han desarrollado en otro órgano y posteriormente se han extendido al corazón. La mayoría de los cánceres cardíacos son metastásicos.

¿Sabías que...?

  • Los tumores no cancerosos pueden ser tan mortales como los cancerosos si interfieren en el funcionamiento del corazón.

Tanto los tumores primarios como los metastásicos pueden desarrollarse en el saco que rodea el corazón (pericardio). Los tumores en el pericardio aprietan (comprimen) el corazón e impiden que se llene correctamente. Aparece entonces dolor torácico e insuficiencia cardíaca.

Tumores cardíacos primarios no cancerosos

En los adultos, aproximadamente la mitad de los tumores cardíacos primarios son mixomas. Los mixomas suelen aparecer en la cavidad superior (aurícula o atrio) izquierda del corazón. Estos tumores se desarrollan a partir de células embrionarias localizadas en la capa interna (revestimiento) de las paredes del corazón.

En los lactantes y los niños, el tipo de tumor cardíaco primario benigno más frecuente es el rabdomioma. Los rabdomiomas, que suelen aparecer en grupos, por lo general crecen dentro de las paredes del corazón y se desarrollan directamente a partir de las células del músculo cardíaco. Habitualmente los rabdomiomas se desarrollan durante la infancia o la niñez, a menudo formando parte de una enfermedad poco frecuente denominada esclerosis tuberosa.

El segundo tipo de tumor primario benigno más frecuente en los lactantes y los niños es el fibroma. Los fibromas, que de modo característico aparecen como un tumor único, suelen crecer sobre las válvulas cardíacas y se desarrollan a partir de células del tejido fibroso cardíaco.

Hay muchos otros tipos de tumores cardíacos primarios, pero todos son poco frecuentes. Algunos son cancerosos y otros benignos.

Tipos de tumores cardíacos no cancerosos (benignos)

Localización en el corazón

Ejemplos

Revestimiento de las cámaras cardíacas

Mixoma

Lipoma

Válvulas del corazón

Fibroelastoma papilar

Fibroma

Pared del corazón

Rabdomioma

Hemangiolipoma

Superficie externa

Lipoma

Pericardio (saco externo que cubre el corazón)

Quiste pericárdico

Base del corazón (donde entran los vasos sanguíneos principales)

Paraganglioma

Teratoma

Tumores cardíacos primarios malignos

Los tumores cardíacos primarios malignos incluyen sarcoma, mesotelioma y linfoma primario.

Los sarcomas son el segundo tumor cardíaco primario más frecuente (después del mixoma). Se desarrollan en la aurícula derecha o izquierda y pueden bloquear el flujo sanguíneo a través del corazón. Los tumores situados en la aurícula derecha pueden propagarse a los pulmones.

El mesotelioma se desarrolla más a menudo en la membrana que recubre los pulmones (pleura). No obstante, en contadas ocasiones el mesotelioma se desarrolla en la membrana que recubre el corazón (pericardio). El mesotelioma pericárdico puede extenderse a la columna vertebral y el cerebro.

El linfoma es un cáncer de los glóbulos blancos (leucocitos) denominados linfocitos. El linfoma suele desarrollarse en los ganglios linfáticos, el bazo y/o la médula ósea. El linfoma que se desarrolla en el corazón es extremadamente raro. Ocurre habitualmente en personas con sida, y crece con rapidez. Los linfomas también pueden hacer metástasis en el corazón.

Tumores cardíacos metastásicos

Los tumores cardíacos metastásicos suelen originarse en otras regiones del organismo (por lo general en los pulmones, en las mamas, en los riñones, en la sangre o en la piel) y después se extienden (metastatizan) al corazón. Estos tumores siempre son cancerosos. Los tumores cardíacos metastásicos son de 30 a 40 veces más frecuentes que los tumores cardíacos primarios, pero a pesar de ello son poco habituales. Alrededor de un 10% de las personas con cáncer de pulmón o de mama (dos de los cánceres más frecuentes) y aproximadamente un 75% de las personas con melanoma maligno tienen metástasis en el corazón.

Síntomas

Los tumores cardíacos pueden ser asintomáticos, causar síntomas menores o síntomas de una disfunción cardíaca potencialmente mortal.

Los síntomas graves son:

  • Insuficiencia cardíaca

  • Arritmias cardíacas

  • Hipotensión (causada por sangrado en el pericardio)

Pueden aparecer los siguientes síntomas menores:

  • Fiebre

  • Fatiga (letargo)

  • Dolor articular

  • Pequeños puntos rojos en la piel (petequias)

Los soplos cardíacos aparecen en aproximadamente la mitad de las personas con tumores que se desarrollan cerca de una válvula cardíaca o sobre ella (como los mixomas y los fibromas) porque la sangre no fluye por la válvula con normalidad.

Los tumores no cancerosos pueden ser tan mortales como los cancerosos si interfieren en el funcionamiento del corazón.

Los tumores cardíacos, en especial los mixomas y en algunas ocasiones los fibroelastomas (fibromas), pueden degenerar de tal manera que se desprendan fragmentos y viajen por el torrente sanguíneo (convirtiéndose en émbolos). Los émbolos pueden alojarse en arterias pequeñas y bloquear el flujo sanguíneo. Además, los coágulos de sangre que se forman en la superficie de los tumores, como los mixomas, si se desprenden pueden actuar como émbolos y obstruir alguna arteria. Los síntomas que producen los émbolos dependen del lugar donde se instale el coágulo y, por tanto, de los tejidos u órganos irrigados por la arteria bloqueada.

Diagnóstico

  • Pruebas de imagen como ecocardiografía, tomografía computarizada y/o resonancia magnética

Los tumores cardíacos primarios son difíciles de diagnosticar porque son relativamente infrecuentes y sus síntomas se parecen a los de otras enfermedades. Se puede sospechar de un tumor cardíaco primario en personas con soplos cardíacos, arritmias cardíacas, síntomas inexplicables de insuficiencia cardíaca o fiebre inexplicable (que puede deberse a un mixoma). Se sospecha un tumor cardíaco secundario cuando los pacientes con cáncer en cualquier sitio del organismo acuden al médico con síntomas de disfunción cardíaca.

Si se sospecha un tumor, normalmente se realiza un ecocardiograma para confirmar el diagnóstico. Para este procedimiento se desliza sobre el pecho del paciente una sonda (transductor) que emite y recibe ondas de ultrasonido y muestra una imagen de las estructuras del corazón. Cuando es preciso observar el corazón desde otra perspectiva, se puede pasar la sonda a través la garganta hacia el interior del esófago con el propósito de registrar señales procedentes de la parte posterior del corazón. Este procedimiento se denomina ecocardiografía transesofágica.

La tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética nuclear (RMN) pueden aportar información adicional y en muchas ocasiones permiten distinguir los tumores no cancerosos de los cancerosos. Una angiografía coronaria puede delinear el contorno del tumor cardíaco observado en las radiografías, aunque este procedimiento rara vez es necesario.

A diferencia de los tumores que asienten en la mayoría de otras localizaciones, los médicos rara vez hacen una biopsia del corazón (tomar una muestra de tejido para examinarla con el microscopio). La biopsia del corazón puede ser peligrosa (dependiendo de la localización del tumor), y los médicos por lo general pueden determinar la diferencia entre tumores cardíacos benignos y malignos basándose en los resultados de las pruebas de diagnóstico por la imagen.

Tratamiento

  • Extirpación quirúrgica de tumores cardíacos no cancerosos

  • En ocasiones quimioterapia o radioterapia para las personas con tumores cardíacos cancerosos

Tumores cardíacos no cancerosos

Es posible extirpar quirúrgicamente un único tumor primario cardíaco, pequeño y no canceroso, lo que habitualmente lleva a la curación. Si un tumor primario grande y no canceroso disminuye de forma importante el flujo sanguíneo cardíaco, la resección del segmento del tumor que no se crece dentro de la pared del corazón mejora la función cardíaca. Sin embargo, cuando está involucrada una zona extensa de la pared cardíaca suele ser imposible la intervención quirúrgica.

Los rabdomiomas remiten sin tratamiento en aproximadamente la mitad de los recién nacidos afectados. En la otra mitad, los tumores no siguen creciendo y no requieren tratamiento.

En los lactantes y los niños un fibroma puede ser extirpado con éxito si no afecta a la pared que separa los ventrículos (septo o tabique). Los tumores que afectan a esta pared suelen afectar también al sistema de conducción eléctrica del corazón y no pueden ser extirpados quirúrgicamente. Los niños con este tipo de tumor mueren a una edad temprana, generalmente por arritmia. Si un fibroma es grande, obstruye el flujo sanguíneo y ha crecido en el tejido circundante, puede ser necesario un trasplante cardíaco.

El trasplante se realiza en raras ocasiones, ya sea en niños o adultos, y únicamente los tumores benignos son candidatos al trasplante de corazón. Se puede considerar el soporte cardíaco mecánico hasta que los médicos puedan determinar si es adecuado plantear un trasplante cardíaco.

Tumores cardíacos cancerosos

Los tumores primarios cancerosos no pueden extirparse quirúrgicamente y suelen ser mortales. En ocasiones se utiliza quimioterapia o radioterapia para ralentizar la progresión de la enfermedad. El tratamiento del cáncer metastásico depende del órgano del que procede la lesión maligna y puede incluir quimioterapia.

Tumores pericárdicos (del pericardio)

Los tumores benignos del pericardio pueden extirparse quirúrgicamente, pero si son cancerosos no se extirpan porque en general se han diseminado por otras partes del cuerpo. Si el tumor secreta líquido que interfiere con el movimiento del corazón, este líquido puede drenarse con un pequeño tubo de plástico insertado con una aguja en el espacio entre el pericardio y el corazón (el espacio pericárdico). A veces se inyectan fármacos en el espacio pericárdico para frenar el crecimiento del tumor.

Recursos en este artículo