Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Daño hepático causado por fármacos

Por Steven K. Herrine, MD, Professor of Medicine, Division of Gastroenterology and Hepatology, and Vice Dean for Academic Affairs, Sidney Kimmel Medical College at Thomas Jefferson University

(Véase también Fármacos e hígado.)

Muchos medicamentos pueden afectar la funcionalidad del hígado, producir lesiones en él, o ambas cosas.

Algunos medicamentos, como las estatinas (utilizadas para tratar la concentración elevada de colesterol) pueden aumentar los niveles de enzimas hepáticas y causar daños en el hígado (generalmente menores) pero sin síntomas.

Muy pocos fármacos dañan el hígado lo suficiente para causar síntomas como ictericia, dolor abdominal, prurito y tendencia a sangrar y hacerse moretones.

Los médicos utilizan el término lesión hepática inducida por fármacos (DILI según sus siglas en inglés) para referirse al daño hepático causado por los medicamentos, tanto si se traduce en síntomas como si no. El término también incluye los daños causados por las plantas medicinales y los complementos nutritivos.

Para algunos fármacos puede predecirse el daño hepático, que tiene lugar poco después de tomar el medicamento y está relacionado con la dosis tomada. En Estados Unidos, este daño (a menudo provocado por una intoxicación por paracetamol [acetaminofeno]) es una de las causas más frecuentes de aparición repentina de ictericia, de insuficiencia hepática o de ambas. Para otros medicamentos, el daño es impredecible, se detecta algún tiempo después de tomar el medicamento y no está relacionado con la dosis. En raras ocasiones, este daño deriva en un trastorno grave del hígado.

Factores de riesgo

Por lo general, se cree que el riesgo de daño hepático provocado por fármacos aumenta con los siguientes factores:

  • Edad de 18 años o más

  • Obesidad

  • Embarazo

  • Consumo de alcohol

  • Una dotación genética que hace que la persona en cuestión sea más susceptible a los efectos de un fármaco

El consumo de alcohol aumenta el riesgo de daño hepático debido a que cambia la forma en la que los medicamentos se metabolizan en el hígado y reduce el aporte por parte del organismo de un antioxidante que ayuda a proteger dicho órgano.

Clasificación

Los médicos clasifican el daño hepático inducido por fármacos de diversas formas, tales como: por cómo se producen, cómo se ven afectadas las células del hígado y qué alteraciones de las enzimas del hígado se detectan con los análisis de sangre. Por ejemplo, los fármacos pueden dañar el hígado al lesionar directamente las células hepáticas (hepatocelular), bloqueando el flujo de bilis desde el hígado (colestático), o haciendo ambas cosas.

Medicamentos que pueden dañar el hígado

Tipo de fármaco

Ejemplos

Antibióticos

Amoxicilina/ácido clavulánico

Clindamicina

Eritromicina

Nitrofurantoína

Rifampicina

Sulfamidas

Tetraciclinas

Trimetoprima-sulfametoxazol

Fármacos utilizados para tratar la tuberculosis (isoniazida y pirazinamida)

Anticonvulsivos

Carbamazepina

Fenobarbital

Fenitoína

Valproato

Antidepresivos

Bupropión

Fluoxetina

Mirtazapina

Paroxetina

Sertralina

Trazodona

Antidepresivos tricíclicos, como la amitriptilina y la imipramina

Fármacos antifúngicos

Ketoconazol

Terbinafina

Los antihipertensivos (utilizados para tratar la hipertensión o, a veces, trastornos del riñón o del corazón)

Captopril

Enalapril

Irbesartán

Lisinopril

Losartán

Verapamilo

Antipsicóticos

Fenotiazinas como la clorpromazina

Risperidona

Fármacos cardiovasculares

Amiodarona

Clopidogrel

Hormonas y fármacos relacionados

Esteroides anabolizantes

Anticonceptivos orales

Estrógenos

Analgésicos

Paracetamol (acetaminofeno)

Antiinflamatorios no esteroideos (AINE)

Otros fármacos

Acarbosa (utilizado para tratar la diabetes)

Alopurinol (utilizado para tratar la gota)

Medicamentos para el TAR (utilizados para tratar la infección por VIH)

Baclofeno (relajante muscular)

Ciproheptadina (antihistamínico)

Azatioprina (utilizada para evitar el rechazo de un trasplante de órgano)

Metotrexato (utilizado para tratar el cáncer)

Omeprazol (utilizado para tratar el reflujo gastroesofágico)

Estatinas (utilizadas para tratar los niveles altos de colesterol)

Plantas medicinales

Tomillo de gato (Teucrium marum)

Extracto de té verde

Kava

TAR = tratamiento antirretrovírico.

Síntomas

Los síntomas de la enfermedad hepática pueden ser generales (como cansancio, sensación de malestar general, náuseas, prurito y pérdida de apetito) o más graves (como ictericia, hepatomegalia, dolor en la parte superior derecha del abdomen, confusión, desorientación y disminución del estado de alerta).

Diagnóstico

  • Evaluación médica

  • Hepatografía

Después de suspender el tratamiento con el fármaco sospechoso de causar daño, los médicos repiten las pruebas funcionales del hígado. Una disminución importante de las enzimas hepáticas apoya el diagnóstico de daño hepático inducido por fármacos.

Daño hepático causado por fármacos

Si el daño hepático inducido por fármacos se identifica rápidamente, las personas afectadas tienen un mejor pronóstico.

Los médicos preguntan qué fármacos se están tomando para determinar si alguno puede causar daño hepático y también hacen análisis de sangre para medir la concentración de ciertas enzimas hepáticas y evaluar la funcionalidad hepática, así como para comprobar si existe lesión en el hígado (pruebas funcionales hepáticas). Es probable que se sufra daño hepático inducido por fármacos si los resultados de las pruebas funcionales hepáticas son característicos de las lesiones hepáticas que suele causar un fármaco que esté tomando la persona afectada. Los medicamentos a veces causan daños una vez finalizado el tratamiento, incluso en caso de haber tomado dosis bajas. Por lo tanto, en algunas ocasiones determinar si un fármaco es la causa puede ser difícil o imposible.

Daño hepático por otras causas

Dado que ninguna prueba puede confirmar el diagnóstico, los médicos también comprueban si puede haber otras causas de daño hepático. Se hacen análisis de sangre para detectar la posible presencia de hepatitis, trastornos autoinmunitarios y otras causas. Palpar la parte superior del abdomen para determinar el tamaño del hígado y realizar pruebas de diagnóstico por la imagen, como la ecografía o la tomografía computarizada (TC), también ayuda a los médicos a identificar otras causas de daño hepático.

Prevención

Cuando se utilizan algunos medicamentos que pueden dañar el hígado (como las estatinas) a veces los médicos hacen análisis de sangre periódicos para controlar los niveles de enzimas hepáticas, lo que permite detectar los problemas a tiempo y puede ayudar a prevenir el daño hepático. Para la mayoría de los fármacos, no se lleva a cabo el control de las enzimas hepáticas.

Tratamiento

  • Retirada de la sustancia

  • Administración del antídoto, si existe y está disponible

  • En algunas ocasiones, trasplante de hígado

Por lo general, suspender el tratamiento con el fármaco permite la recuperación. Pueden utilizarse medicamentos para aliviar los síntomas, como el prurito.

Solo se dispone de antídotos para pocos medicamentos, por ejemplo, la acetilcisteína frente a una sobredosis de paracetamol (acetaminofeno).

Si la lesión es grave la persona se deriva al especialista, y puede llegar a ser necesario un trasplante de hígado.

Más información

Recursos en este artículo