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Fibrosis del hígado

Por Jesse M. Civan, MD, Gastroenterologist, Thomas Jefferson University Hospital

La fibrosis es la formación de una cantidad excesivamente grande de tejido cicatricial en el hígado. Se produce cuando el hígado intenta reparar y reemplazar las células dañadas.

  • Muchos trastornos pueden causar daño hepático.

  • La fibrosis en sí no causa síntomas, pero la cicatrización grave puede dar lugar a una cirrosis, que sí puede causar síntomas.

  • El diagnóstico de la fibrosis y la estimación de su gravedad se pueden establecer a menudo a partir de los resultados de análisis de sangre y pruebas de diagnóstico por la imagen, aunque a veces es necesaria una biopsia hepática.

  • Cuando es posible, el tratamiento se orienta a corregir el trastorno subyacente.

La fibrosis se desarrolla cuando el hígado sufre un daño de forma repetida o continua. Un único episodio de lesión, incluso si es grave (como cuando la hepatitis aguda daña muchas células del hígado), no suele causar fibrosis. Si la lesión se repite o es continua (como ocurre en la hepatitis crónica), las células hepáticas intentan reparar el daño, pero los intentos dan lugar a tejido cicatricial. Este tejido reemplaza las células del hígado y, a diferencia de estas, no realiza ninguna función. El tejido cicatricial puede alterar el flujo de sangre hacia el hígado y desde este, lo que limita el suministro de sangre a las células del hígado. Sin la sangre suficiente, estas células mueren y se forma más tejido cicatricial. Además, la presión sanguínea en la vena que transporta la sangre desde los intestinos hacia el hígado (vena portal) aumenta; dicho trastorno se denomina hipertensión portal (ver Hipertensión portal).

A veces la fibrosis se puede revertir si se identifica la causa rápidamente y se corrige. Sin embargo, después de meses o años de daños repetidos o continuos, la fibrosis se convierte en permanente.

Causas

Diversos trastornos y fármacos pueden dañar el hígado de forma repetida o continua y, por lo tanto, causar fibrosis. En los Estados Unidos, las causas más frecuentes son el abuso de alcohol, la hepatitis C vírica y el hígado graso no derivado del consumo de alcohol (esteatohepatitis no alcohólica). El hígado graso no alcohólico por lo general se presenta en personas que tienen exceso de peso corporal, niveles altos de grasas (lípidos) y colesterol en la sangre y/o un nivel alto de azúcar en la sangre (como ocurre en la diabetes). A nivel mundial, la hepatitis B vírica es una causa frecuente. Algunas veces no se conoce la causa de la fibrosis.

Algunas enfermedades que pueden causar fibrosis del hígado

Tipo

Ejemplos

Comentarios

Ciertos trastornos metabólicos hereditarios

déficit de alfa1-antitripsina

Sobrecarga de hierro (hemocromatosis)

enfermedad de Wilson

Estos trastornos afectan a la absorción, descomposición y/o procesamiento (metabolización) de los alimentos en el cuerpo. Si los alimentos no se descomponen normalmente, las sustancias se pueden acumular en varios órganos (como el hígado) y causar daños.

Infecciones

Infecciones víricas, como la hepatitis B o la hepatitis C crónicas

Algunas infecciones pueden afectar prácticamente a todos los órganos del cuerpo, incluyendo el hígado. Algunas, como la hepatitis, afectan principalmente al hígado.

Trastornos autoinmunitarios

Hepatitis autoinmunitaria

Cirrosis biliar primaria

Colangitis esclerosante primaria

El cuerpo ataca a sus propios tejidos (una reacción autoinmunitaria, ver Trastornos autoinmunitarios)

En la cirrosis biliar primaria y la colangitis esclerosante primaria, los conductos biliares se inflaman, se cicatrizan y se bloquean.

Trastornos que afectan al flujo sanguíneo hacia el hígado, en el hígado y desde el hígado

Síndrome de Budd-Chiari (obstrucción del flujo sanguíneo que sale del hígado por un coágulo de sangre)

insuficiencia cardíaca

Trombosis de la vena porta (obstrucción, a causa de un coágulo sanguíneo, de la principal vena que llega al hígado)

Enfermedad veno-oclusiva del hígado (obstrucción de las pequeñas venas situadas en el hígado)

Cuando la sangre no puede salir del hígado, el hígado aumenta de tamaño.

Cuando las células hepáticas no reciben suficiente sangre, mueren y son reemplazadas por tejido cicatricial.

La enfermedad veno-oclusiva a veces está causada por los alcaloides de la pirrolizidina. Estas sustancias están presentes en algunos productos a base de hierbas, como el té de rooibos (un arbusto), que a veces se utilizan por sus supuestos beneficios para la salud.

Fármacos o sustancias

Alcohol

Amiodarona

Clorpromazina

Corticoesteroides

Isoniazida

Metotrexato

Metildopa

Oxyphenisatin

Tamoxifeno

Tetraciclina

Tolbutamida

La mayoría de los fármacos deben ser procesados en el hígado. Algunos pueden causar daño hepático.

Otros trastornos

Fibrosis hepática congénita

Hígado graso no alcohólico (esteatohepatitis)

La fibrosis hepática congénita daña principalmente el hígado, la vesícula biliar y los riñones. Provoca fibrosis en el hígado y otros síntomas. Este trastorno está presente desde el nacimiento.

En el hígado graso no alcohólico, se acumula grasa en el hígado y se desarrolla fibrosis. Este trastorno tiende a aparecer en las personas que sufren síndrome metabólico (ver Síndrome metabólico).

Síntomas

La fibrosis por sí misma no causa síntomas. Los síntomas pueden ser debidos al trastorno que causa la fibrosis. Además, si la fibrosis progresa, se puede desarrollar cirrosis (ver Cirrosis del higado). La cirrosis puede provocar complicaciones (como hipertensión portal) que causan síntomas (ver Hipertensión portal : Síntomas).

Diagnóstico

Los médicos sospechan fibrosis cuando la persona sufre un trastorno o toma un medicamento que podría causar fibrosis o cuando los análisis de sangre rutinarios para valorar el hígado (pruebas de funcionalidad hepática) indican que está dañado o que no funciona correctamente. En este caso se realizan pruebas para confirmar el diagnóstico y, si se confirma la presencia de fibrosis, se realizan pruebas para determinar su gravedad. Estas pruebas pueden consistir en pruebas de diagnóstico por la imagen, análisis de sangre, biopsia hepática y en ocasiones pruebas de imagen específicas para determinar el nivel de rigidez del hígado.

Las pruebas de diagnóstico por la imagen, como la ecografía, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética nuclear (RMN), permiten detectar anomalías que pueden aparecer junto con la fibrosis (como la hipertensión portal, la hipertrofia del bazo o la cirrosis). Aun así, no permiten confirmar la fibrosis.

Ciertas combinaciones de los análisis de sangre permiten distinguir entre dos niveles de fibrosis:

  • Ausente o leve

  • Moderada a grave

Estas pruebas no pueden diferenciar entre los grados de fibrosis moderada y grave.

La biopsia hepática (ver Biopsia hepática) es la forma más segura de detectar la fibrosis e identificar el trastorno que la provoca. La biopsia se hace a menudo cuando el diagnóstico no es claro. También se realiza para determinar si la fibrosis ha progresado hasta cirrosis (por ejemplo, en personas con hepatitis C). Debido a que la biopsia hepática es invasiva y puede causar problemas, los médicos hacen en primer lugar análisis de sangre para determinar el nivel de fibrosis y luego hacen una biopsia hepática sólo si los análisis de sangre indican que la fibrosis es moderada o grave.

Se pueden llevar a cabo pruebas de diagnóstico por la imagen especializadas para determinar la rigidez del hígado. Cuanto más rígido esté el tejido hepático, más grave puede ser la fibrosis. Estas pruebas (elastografía por ultrasonido, elastografía por RMN y fibroscan) utilizan ondas sonoras aplicadas en el abdomen para determinar la rigidez del tejido hepático. A diferencia de la biopsia hepática, estas pruebas no son invasivas y por tanto son preferibles a la biopsia. Sin embargo, estas pruebas aún no se utilizan de forma habitual. En las personas obesas, el aumento de la cantidad de grasa en el abdomen puede reducir la precisión de las pruebas.

Tratamiento

Los médicos se centran en el tratamiento de la causa, lo que a menudo detiene o ralentiza la formación de más cicatrices en el hígado y en ocasiones se traduce en una mejora. Este tratamiento puede incluir:

  • Si la persona sufre hepatitis vírica crónica, administración de fármacos antivíricos para eliminar el virus (ver Hepatitis crónica)

  • Si la persona sufre enfermedad hepática alcohólica, no beber alcohol (ver Hepatopatía alcohólica)

  • Si la persona tiene sobrecarga de hierro (hemocromatosis) o enfermedad de Wilson (que hace que el cobre se acumule) administrar fármacos para eliminar metales pesados

  • Interrupción del fármaco que causa la fibrosis

  • Eliminación o disolución de una obstrucción en las vías biliares

  • En personas con hígado graso no alcohólico, bajar de peso y controlar los niveles de azúcar y lípidos en sangre

Los fármacos utilizados para reducir la fibrosis (como los corticosteroides o la penicilamina) suelen ser demasiado tóxicos para su administración prolongada. Se están estudiando otros fármacos que pueden reducir la fibrosis. La silimarina, presente en la leche de cardo, es una hierba medicinal que a veces se usa para tratar la fibrosis. Parece segura, pero no eficaz.

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