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Insuficiencia hepática

Por Steven K. Herrine, MD, Professor of Medicine, Division of Gastroenterology and Hepatology, and Vice Dean for Academic Affairs, Sidney Kimmel Medical College at Thomas Jefferson University

La insuficiencia hepática es un deterioro grave de la función hepática.

  • La insuficiencia hepática es causada por un trastorno o una sustancia que daña el hígado.

  • En la mayoría de los casos se presenta ictericia (coloración amarillenta en la piel y los ojos), se sienten cansancio y debilidad y se pierde el apetito.

  • Otros síntomas incluyen la acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) y la tendencia a la formación de hematomas y a sangrar con facilidad.

  • El médico generalmente diagnostica la insuficiencia hepática basándose en los síntomas, en la exploración y en los análisis de sangre.

  • El tratamiento consiste generalmente en controlar el consumo de proteínas, restringir el sodio en la dieta, evitar el alcohol por completo y tratar la causa, pero a veces es necesario un trasplante hepático.

La insuficiencia hepática puede aparecer como consecuencia de cualquier tipo de trastorno hepático, como la hepatitis vírica (principalmente la hepatitis B), la cirrosis y las lesiones producidas en el hígado por el alcohol o por fármacos como el paracetamol (acetaminofeno) (ver Intoxicación por paracetamol (acetaminofeno)).

Para que se presente una insuficiencia hepática, debe estar dañada una gran parte del hígado. La insuficiencia hepática se puede desarrollar rápidamente, en el transcurso de días o semanas (aguda) o gradualmente durante meses o años (crónica).

La disfunción del hígado tiene como consecuencia muchos efectos:

  • El hígado ya no puede procesar adecuadamente la bilirrubina (producto de desecho formado a partir de la degradación de los glóbulos rojos envejecidos) por lo que no puede eliminarla del organismo. La bilirrubina entonces se acumula en la sangre y se deposita en la piel. El resultado es la ictericia.

  • El hígado ya no puede sintetizar la cantidad suficiente de proteínas que intervienen en la coagulación de la sangre. El resultado es la tendencia a la formación de hematomas y la tendencia al sangrado (coagulopatía).

  • La presión en las venas que transportan la sangre desde el intestino hasta el hígado suele ser anormalmente alta (lo que se denomina hipertensión portal).

  • El líquido puede acumularse dentro del abdomen (ascitis).

  • La función del cerebro puede deteriorarse debido a que el hígado no puede eliminar las sustancias tóxicas como lo hace normalmente, y dichas sustancias se acumulan en la sangre. Este trastorno se denomina encefalopatía hepática.

  • Se pueden formar nuevas venas (llamadas colaterales) que desvían la sangre de manera que esta no pasa a través del hígado. A menudo se forman en el esófago y el estómago. Allí, las venas se dilatan y se retuercen. Estas venas, denominadas varices esofágicas (en el esófago) o varices gástricas (en el estómago), son frágiles y propensas a las hemorragias (ver Hemorragia digestiva).

  • Por razones desconocidas, hasta en la mitad de las personas con insuficiencia hepática se produce una disfunción renal. La insuficiencia hepática que conduce a la insuficiencia renal se llama síndrome hepatorrenal.

  • El sistema inmunitario funciona mal, con lo que el riesgo de infección aumenta

  • La persona puede tener anormalidades metabólicas, como una concentración baja de potasio en la sangre (hipopotasemia) o una concentración baja de azúcar en la sangre (hipoglucemia).

Síntomas

Una persona afectada por insuficiencia hepática suele presentar ictericia, ascitis, encefalopatía hepática y deterioro generalizado de su estado de salud. La ictericia hace que la piel y el blanco de los ojos se vuelvan amarillos. La ascitis puede causar que el abdomen se hinche. La encefalopatía hepática puede causar confusión o somnolencia. En la mayoría de los casos se presentan síntomas generales, como fatiga, debilidad, náuseas y pérdida de apetito.

El aliento puede oler a moho húmedo.

Las personas pueden sangrar y presentar hematomas con facilidad. Por ejemplo, una hemorragia que sería probablemente leve en personas sanas (por ejemplo, la producida por un pequeño corte o una hemorragia nasal), puede no cesar por sí sola e incluso ser difícil de controlar por el médico. La pérdida de sangre puede provocar disminución de la presión arterial (hipotensión) y choque.

En la insuficiencia hepática aguda, se puede pasar de estar sano a gravemente enfermo en pocos días. En la insuficiencia hepática crónica, el deterioro del estado general puede ser muy gradual hasta que se produce un acontecimiento dramático, como un vómito con sangre o la presencia de sangre con las deposiciones. La presencia de sangre en el vómito o en las heces por lo general está producida por el sangrado de las varices en el esófago y el estómago.

Si se desarrolla insuficiencia renal, se produce y se excreta menos orina, con el resultado de una acumulación de sustancias tóxicas en la sangre.

A largo plazo, se desarrolla dificultad para respirar.

Finalmente, la insuficiencia hepática es mortal si no se trata a tiempo, o si el trastorno hepático es progresivo; puede ser irreversible incluso después del tratamiento. Algunas personas mueren a causa de la insuficiencia renal. Algunas personas desarrollan cáncer de hígado.

Diagnóstico

  • Evaluación por un médico

  • Análisis de sangre

El médico generalmente diagnostica la insuficiencia hepática basándose en los síntomas y en la exploración. Los análisis de sangre permiten evaluar el funcionamiento del hígado, que suele estar gravemente alterado.

Para comprobar las posibles causas, el médico pregunta acerca de todas las sustancias que se han podido consumir, incluyendo los fármacos prescritos y los medicamentos sin receta, los productos a base de hierbas y los suplementos nutritivos. También se hacen análisis de sangre para determinar las posibles causas.

Se realizan otras pruebas, como análisis de orina, otros análisis de sangre y a menudo una radiografía de tórax, para comprobar si existen problemas que se pueden desarrollar, como un deterioro de la función cerebral, una insuficiencia renal o una infección. Según los síntomas presentes, pueden repetirse las pruebas con frecuencia.

Tratamiento

  • Tratamiento de la causa

  • Dieta baja en proteínas animales

  • Para la insuficiencia hepática aguda, tratamiento inmediato

  • En algunas ocasiones, trasplante de hígado

El tratamiento depende de la causa y de los síntomas concretos. La urgencia depende de si la insuficiencia es aguda o crónica, pero las bases del tratamiento son las mismas.

Restricción dietética

Generalmente se somete a la persona afectada a una dieta restringida, limitando la cantidad de proteínas de origen animal, en particular carne roja aunque también pescado, queso y huevos. Comer demasiadas proteínas de origen animal puede contribuir a la disfunción cerebral. Para asegurarse que se obtienen suficientes proteínas, el médico aconseja comer más alimentos que contengan proteínas vegetales (como la soja). También debe limitarse el consumo de sodio (sal y muchos alimentos). Si se hace, se puede ayudar a evitar la acumulación de líquido en el abdomen. El alcohol está completamente prohibido, ya que agrava la lesión hepática.

Insuficiencia hepática aguda

La insuficiencia hepática aguda se trata tan pronto como sea posible porque se pueden desarrollar problemas (como una hemorragia) y la persona puede empeorar rápidamente. Las personas con insuficiencia hepática aguda reciben tratamiento en una unidad de cuidados intensivos (UCI) si es posible. El tratamiento puede incluir:

  • Para la presión arterial baja (hipotensión): líquidos por vía intravenosa y fármacos para aumentar la presión arterial baja

  • Para la encefalopatía hepática: posiblemente tratamientos, como la lactulosa (laxante), enemas y antibióticos

  • Para las infecciones: antibióticos o antifúngicos

  • Para una concentración de azúcar en sangre baja: se administra glucosa (un azúcar) por vía intravenosa

  • Para la hemorragia: transfusiones de plasma fresco congelado (la parte líquida de la sangre, que contiene proteínas que ayudan a coagular la sangre, llamadas factores de coagulación de la sangre) y, cuando sea necesario, sangre completa

Si es necesario, se inserta una cánula de plástico a través de la boca hasta la tráquea y a veces se utiliza un ventilador mecánico para ayudar a la respiración.

Trasplante de hígado

El trasplante hepático, si se realiza de forma precoz, puede restablecer la función hepática, permitiendo a veces que se viva una vida tan larga como la que se hubiera tenido si no se hubiera sufrido el trastorno hepático. Sin embargo, el trasplante hepático no es adecuado para todas las personas con insuficiencia hepática.