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Colangiopatía isquémica

Por Nicholas T. Orfanidis, MD, Clinical Assistant Professor, Thomas Jefferson University Hospital

La colangiopatía isquémica es la lesión de una o varias vías biliares causada por un inadecuado flujo sanguíneo.

Las vías biliares (como los conductos hepáticos y el colédoco), a diferencia del hígado, reciben sangre de un solo vaso sanguíneo principal: la arteria hepática. Por lo tanto, la interrupción del flujo sanguíneo a través de la arteria hepática impide que las vías biliares obtengan el oxígeno necesario. En consecuencia, las células que recubren los conductos se dañan o mueren, un trastorno llamado colangiopatía isquémica. Puede producirse una interrupción del flujo sanguíneo cuando:

  • Se produce el rechazo de un hígado trasplantado.

  • Se produce una lesión de los vasos sanguíneos durante el trasplante hepático, o en una extracción laparoscópica de la vesícula biliar.

  • Se lesionan los vasos por la aplicación de radioterapia.

  • Existe una afección que favorece la formación de coágulos (trastorno de coagulación de la sangre).

  • Un procedimiento, llamado quimioembolización, que se realiza para interrumpir el flujo sanguíneo a un tumor en el hígado, también bloquea el flujo de sangre al tejido hepático sano.

La colangiopatía isquémica es más frecuente en las personas que han sido sometidas a un trasplante de hígado.

Síntomas

La vía biliar dañada se inflama, se estrecha (causando una estenosis) o las dos cosas. A continuación, el flujo de bilis se ralentiza o se interrumpe. Si la bilis no puede circular a través del hígado y de las vías biliares con la suficiente rapidez, el pigmento de la bilis (bilirrubina) se acumula en la sangre y se deposita en la piel. Como resultado, la piel y la parte blanca de los ojos se tornan amarillos (ictericia). El estrechamiento o la obstrucción evitan la entrada de la bilis (que contiene pigmentos como la bilirrubina) en el intestino delgado y su eliminación por las heces. En consecuencia, las heces se vuelven pálidas, y como se elimina mayor cantidad de bilis por la orina, esta se torna oscura.

El picor (prurito) es frecuente, empezando a menudo en las manos y los pies, pero por lo general afecta a todo el organismo y empeora especialmente por la noche. Asimismo, es posible que ocurra una infección del colédoco (colangitis), produciendo dolor abdominal, escalofríos y fiebre.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en los síntomas y en los resultados anómalos del análisis de sangre, especialmente en personas con afecciones que aumentan la probabilidad de una colangiopatía isquémica (como las que han recibido un trasplante de hígado).

La ecografía ayuda a visualizar los conductos, pero los resultados pueden no ser concluyentes. Una mejor definición requiere a menudo imágenes de resonancia magnética de las vías biliares (un procedimiento llamado colangiopancreatografía por resonancia magnética o CPRM) o una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE). La CPRE implica la inserción de un tubo flexible de visualización (endoscopio) a través de la boca hasta el intestino delgado, y la inyección de un medio de contraste en el sistema de las vías biliares.

Tratamiento

Además de detectar el estrechamiento de las vías biliares, la CPRE puede utilizarse para el tratamiento de la estenosis. A través del endoscopio se introduce un catéter con un balón desinflado en su extremo. Se infla el globo para ensanchar (dilatar) las zonas estenosadas. Entonces se inserta un tubo de malla (stent) para mantener abierto el conducto.

Las personas que han recibido un trasplante de hígado es posible que precisen un cambio de la medicación para prevenir el rechazo, o que necesiten otro trasplante.