El consumo de oxígeno y la producción de dióxido de carbono son indispensables para la vida. El sistema respiratorio está diseñado para intercambiar dióxido de carbono y oxígeno entre la sangre circulante y la atmósfera a una frecuencia lo suficiente rápida para satisfacer las necesidades del cuerpo, incluso durante el ejercicio máximo.
El sistema respiratorio comienza en la nariz y la boca y continúa por las vías respiratorias y los pulmones. Las vías respiratorias consisten en la tráquea, que se ramifica en los bronquios izquierdo y derecho, que conducen a los dos pulmones. Cada pulmón se divide en secciones (lóbulos): tres en el pulmón derecho y dos en el pulmón izquierdo.