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Aspergilosis broncopulmonar alérgica

Por Matthew C. Miles, MD, Assistant Professor of Medicine, Pulmonary Disease, and Critical Care, Wake Forest School of Medicine ; Stephen P. Peters, MD, PhD, Professor of Medicine, Pediatrics, and Translational Science;Associate Director, Center for Genomics and Personalized Medicine Research, Wake Forest School of Medicine;Wake Forest Health Sciences

La aspergilosis broncopulmonar alérgica es una reacción pulmonar alérgica a un tipo de hongo (muy frecuentemente Aspergillus fumigatus) que se da en algunas personas que padecen asma o fibrosis quística.

  • Las personas afectadas pueden toser y respirar con dificultad, y a veces tienen fiebre o expectoran sangre.

  • Los médicos emplean radiografías de tórax, análisis de sangre y pruebas cutáneas para hacer un diagnóstico.

  • Generalmente se administran los fármacos utilizados en el tratamiento del asma, especialmente corticoesteroides.

  • Si no se controla, se puede desarrollar una enfermedad pulmonar crónica.

El hongo Aspergillus fumigatus crece en el suelo, en la hojarasca, en los alimentos, en el polvo y en el agua. Determinadas personas que inhalan el hongo pueden volverse sensibles y desarrollar una reacción alérgica crónica. Otros hongos, como Penicillium, Candida, Curvularia, y Helminthosporium, pueden causar una enfermedad idéntica. En algunas personas los efectos de la reacción alérgica se combinan con los efectos del hongo para dañar las vías respiratorias y los pulmones.

Esta enfermedad difiere de las típicas neumonías causadas por bacterias, virus y la mayoría de otros hongos, en que este hongo en particular no invade realmente el tejido pulmonar y lo destruye directamente. El hongo coloniza el moco de las vías respiratorias de las personas asmáticas o con fibrosis quística (propensos en ambos casos a retener mucha mucosidad) y les causa inflamaciones alérgicas recurrentes en el pulmón. Los diminutos sacos de aire de los pulmones (alvéolos) se llenan primeramente con eosinófilos (un tipo de glóbulos blancos). También puede aparecer un número elevado de células productoras de moco. Si la enfermedad ha causado un daño suficientemente extenso, la inflamación puede causar el ensanchamiento de las vías respiratorias centrales de forma permanente, una enfermedad denominada bronquiectasia (ver Bronquiectasia). Finalmente, es muy probable que se forme tejido fibroso en los pulmones.

Se pueden dar otras formas de aspergilosis. El Aspergillus puede invadir los pulmones y provocar neumonía grave en individuos cuyo sistema inmunitario es deficiente. Este trastorno es una infección y no una reacción alérgica (ver Aspergilosis). El Aspergillus también puede formar una bola fúngica (aspergiloma) en las cavidades y quistes pulmonares dañados por otras enfermedades, como la tuberculosis; la consecuencia puede ser una hemorragia grave.

Síntomas

Los primeros indicios de aspergilosis broncopulmonar alérgica son habitualmente síntomas progresivos de asma, como respiración sibilante y ahogo, junto con fiebre leve. La persona suele referir malestar. Pierde el apetito. Pueden aparecer manchas marrones o tapones de moco en el esputo expectorado.

Diagnóstico

  • Radiografías o TC de tórax

  • Examen de una muestra de esputo

  • Análisis de sangre

Radiografías de tórax sucesivas permiten observar áreas similares a las de neumonía, pero que persisten o migran hacia otras zonas del pulmón, más a menudo hacia la parte superior. En las personas cuya enfermedad es de evolución prolongada, la radiografía de tórax y la tomografía computarizada (TC) pueden mostrar las vías respiratorias ensanchadas, a menudo taponadas con moco.

Cuando se examina una muestra de esputo en un microscopio se puede ver el hongo propiamente dicho, junto con el exceso de eosinófilos.

Los análisis de sangre revelan niveles altos de eosinófilos y anticuerpos para Aspergillus. El nivel de inmunoglobulina E (un anticuerpo) en la sangre se mide también porque los niveles elevados de IgE a menudo indican una reacción alérgica.

Las pruebas cutáneas pueden demostrar la alergia de la persona al Aspergillus, pero no llegan a distinguir la aspergilosis broncopulmonar alérgica de una simple alergia al Aspergillus. Las personas con asma pueden padecer una alergia simple al Aspergillus.

Tratamiento

  • Fármacos utilizados para tratar el asma

  • A veces un fármaco antifúngico

Es difícil evitar el contacto con el Aspergillus, dado que está presente en muchos lugares del medio que nos rodea. Los fármacos utilizados para tratar el asma, especialmente los corticoesteroides, se usan para curar la aspergilosis broncopulmonar alérgica (ver Fármacos de uso común en el tratamiento del asma). Pueden utilizarse medicamentos (broncodilatadores) para dilatar las vías respiratorias, facilitando así la expectoración de los tapones de moco y la expulsión del hongo. Se puede prevenir el daño progresivo del pulmón con un tratamiento inicial de altas dosis de prednisona por vía oral, seguido de un tratamiento de larga duración a dosis más bajas. La mayoría de especialistas recomiendan los corticoesteroides orales. Los corticoesteroides inhalados no resultan eficaces para esta afección.

El fármaco antimicótico itraconazol, en combinación con corticoesteroides, en algún caso ayuda eficazmente a eliminar los hongos del pulmón.

Como la lesión pulmonar puede empeorar gradualmente sin producir cambios notables en los síntomas, se deben evaluar regularmente la imagen radiográfica de tórax, la función pulmonar (ver Pruebas funcionales respiratorias (PFR)), las concentraciones de eosinófilos en la sangre y la cantidad de anticuerpos IgE. A medida que la enfermedad se va controlando, las concentraciones de eosinófilos y anticuerpos disminuyen, pero pueden aumentar de nuevo como un primer signo de recidiva.