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Broncoscopia

Por Noah Lechtzin, MD, MHS, Johns Hopkins University School of Medicine

La broncoscopia es un examen visual directo de la cavidad del órgano de la fonación (laringe) y de las vías respiratorias, mediante un tubo de visualización flexible (broncoscopio). El broncoscopio está dotado de una cámara en el extremo que permite al médico observar el interior de las vías respiratorias mayores (bronquios), hasta el interior de los pulmones.

Qué es la broncoscopia

Para observar las vías respiratorias de un modo directo, el médico introduce un broncoscopio flexible de fibra óptica por una de las fosas nasales hacia el interior de las vías respiratorias. El círculo muestra lo que ve el médico.

Para investigar la causa de una hemorragia puede usarse un broncoscopio flexible. Si el médico sospecha la presencia de un cáncer de pulmón, puede examinar las vías respiratorias y extraer muestras de cualquier zona que parezca cancerosa. La broncoscopia puede usarse para recoger muestras de los microorganismos causantes de neumonía, que serían difíciles de obtener e identificar por otros medios. La broncoscopia es especialmente útil para obtener muestras en las personas que padecen sida u otras deficiencias del sistema inmunitario. En el caso de personas con quemaduras o que han inhalado humo, la broncoscopia contribuye a evaluar el estado de la laringe y de las vías respiratorias.

La broncoscopia puede ayudar al médico a tratar ciertas enfermedades. Por ejemplo, el broncoscopio puede usarse para extraer secreciones, sangre, pus y cuerpos extraños; para administrar fármacos en áreas específicas de los pulmones y para guiar la colocación de un tubo de respiración asistida (intubación traqueal).

No se debe comer ni beber al menos durante las 6 horas previas a la broncoscopia. Con frecuencia se administra un sedante para calmar la ansiedad y atropina para reducir el riesgo de espasmo laríngeo y de disminución de la frecuencia cardíaca, incidentes que, a veces, ocurren durante el procedimiento. A veces. La persona recibe anestesia general antes de la broncoscopia. Se anestesian la garganta y el conducto nasal con un vaporizador anestésico y a continuación se introduce el broncoscopio por la nariz o la boca hasta las vías respiratorias pulmonares.

El lavado broncoalveolar es un procedimiento que puede utilizarse para obtener muestras de las vías respiratorias de pequeño calibre y alvéolos, que no pueden ser visualizados mediante un broncoscopio. Cuando el broncoscopio alcanza la vía respiratoria menor, el médico infunde una solución salina a través de este instrumento. A continuación, se aspira el líquido, que arrastra con él células y algunas bacterias hacia el interior del broncoscopio. El examen de esos materiales al microscopio ayuda a establecer el diagnóstico de infecciones y cáncer. El líquido puede depositarse en contenedores con nutrientes especiales durante un periodo de tiempo para ver si aparece proliferación bacteriana (cultivo), que es el mejor método de diagnóstico de infecciones.

La biopsia pulmonar transbronquial consiste en la obtención de una muestra de tejido pulmonar con la ayuda de fórceps introducidos a través de un canal en el broncoscopio. El broncoscopio se dirige hacia el interior de vías respiratorias cada vez más finas hasta alcanzar la zona interesada. Puede utilizarse un radioscopio (un dispositivo de obtención de imágenes a través de rayos X que muestra las estructuras orgánicas internas en una pantalla) como método de guía en la identificación del área interesada. Esta exploración guiada puede disminuir el riesgo de una perforación accidental del pulmón y el consiguiente escape de aire hacia la cavidad pleural (neumotórax, ver Neumotórax). Si bien la biopsia transbronquial pulmonar aumenta el riesgo de complicaciones durante la broncoscopia, aporta información complementaria para el diagnóstico y puede evitar una intervención quirúrgica mayor innecesaria.

En ocasiones se realiza una punción transbronquial con aguja. En este procedimiento se pasa a través del broncoscopio una aguja que penetra en la pared bronquial. La aguja puede atravesar la pared de una vía respiratoria mayor guiada por visualización directa o a través de una vía respiratoria menor utilizando un aparato de rayos X para la visualización. Así se pueden aspirar células de ganglios linfáticos sospechosos para su posterior examen microscópico.

Tras la broncoscopia, la persona permanece en observación entre 2 y 4 horas. Si se ha tomado una muestra de tejido, se pueden realizar radiografías de tórax para detectar complicaciones como, por ejemplo, una hemorragia o un neumotórax.

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