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Toracocentesis

Por Noah Lechtzin, MD, MHS, Johns Hopkins University School of Medicine

En la toracocentesis, se extrae el líquido que se ha acumulado de forma anómala en el espacio pleural (derrame pleural, ver Derrame pleural). Los dos motivos principales para realizar una toracocentesis son la obtención de una muestra de líquido para la prueba diagnóstica o el alivio de la dificultad respiratoria causada por la presión del líquido que comprime el tejido pulmonar.

Durante este procedimiento, la persona debe sentarse cómodamente inclinada hacia adelante, apoyando los brazos en unos soportes adecuados. A continuación, se limpia una pequeña superficie de piel de la espalda y se insensibiliza con un anestésico local. Después, el médico introduce una aguja entre dos costillas hasta el interior de la cavidad torácica, pero no del pulmón, y extrae un poco de líquido con la jeringa. A veces, se utiliza la ecografía como guía (para determinar el lugar de inserción de la aguja). El líquido recogido se analiza para analizar su composición química y determinar la presencia de bacterias o células cancerosas.

Si se acumula gran cantidad de líquido, será necesario eliminarlo utilizando un catéter de plástico conectado a un recipiente algo más grande que una jeringuilla. Cuando el líquido debe ser evacuado durante varios días, se coloca en el tórax un catéter más grande denominado tubo de tórax o catéter de drenaje, que realiza una succión continua.

El riesgo de complicaciones es bajo durante la toracocentesis y después de esta. A veces, se puede sentir algo de dolor o ganas de toser cuando el pulmón se llena otra vez de aire y se expande contra la pared torácica. También se puede sentir mareo y dificultad respiratoria durante un breve periodo de tiempo. Otras complicaciones posibles son: punción del pulmón, con la consiguiente fuga de aire hacia el espacio pleural (neumotórax), hemorragia dentro de la cavidad pleural o en la pared torácica, desvanecimiento, infección, perforación del bazo o del hígado y, si se extrae una gran cantidad de líquido que ha permanecido acumulada durante semanas o meses, acumulación de líquido en el pulmón (edema pulmonar). Se puede realizar una radiografía de tórax una vez concluida la intervención para comprobar si se ha producido alguna de estas complicaciones.