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Silicosis

Por Lee S. Newman, MD, MA, University of Colorado at Denver;New

La silicosis es la cicatrización permanente de los pulmones causada por la inhalación de polvo de sílice (cuarzo).

  • Las personas desarrollan dificultad respiratoria durante el ejercicio que a veces progresa a una dificultad respiratoria incluso en reposo, y algunas personas también tienen tos que puede ser o no productora de esputo.

  • El diagnóstico se establece basándose en una radiografía de tórax o una tomografía computarizada.

  • Los médicos a veces pueden dar medicamentos para ayudar a despejar las vías respiratorias.

La silicosis es la enfermedad pulmonar relacionada con el medio ambiente más antigua que se conoce (ver Introducción a las enfermedades pulmonares de origen ambiental). Es causada por la inhalación de pequeñas partículas de sílice (cuarzo por lo general) o, con menos frecuencia, por inhalación de silicatos, como el talco.

Los trabajadores de mayor riesgo son los que trabajan con piedra y arena (mineros, canteros, cortadores de piedra) o que utilizan sílice o abrasivos de arena (chorreadores de arena, vidrieros, trabajadores de la fundición, de piedras preciosas, de cerámica y alfareros). Recientemente, se ha identificado silicosis en los trabajadores que fabrican o instalan encimeras manufacturadas a partir de silicatos (conglomerado de sílice). Los mineros del carbón están en situación de riesgo combinado de silicosis y neumoconiosis de los trabajadores del carbón (ver Neumoconiosis de los trabajadores del carbón).

La silicosis puede ser:

  • Aguda

  • Crónica

La silicosis aguda puede aparecer después de exposiciones intensas durante varios años o meses.

La silicosis crónica es la forma más frecuente y generalmente se desarrolla solo tras la exposición durante décadas.

La silicosis acelerada, que es poco frecuente, puede aparecer después de exposiciones más intensas durante varios años o meses (igual que la silicosis aguda). La sílice es también una causa de cáncer de pulmón.

El polvo de sílice, si es inhalado, entra en los pulmones, donde unas células «limpiadoras», como los macrófagos, lo engullen (ver Introducción al sistema inmunitario). Las enzimas liberadas por los fagocitos causan la formación de tejido cicatricial en los pulmones.

La silicosis crónica simple es la primera etapa de la silicosis crónica. En esta etapa, las áreas cicatrizadas son pequeños nódulos redondeados.

Finalmente, se produce la silicosis crónica complicada cuando las áreas con cicatrices se fusionan en grandes masas. A veces, estas grandes masas se unen en masas aún mayores (fibrosis masiva progresiva). Estas áreas fibrosadas no permiten el paso del oxígeno a la sangre de forma normal. Así, los pulmones pierden elasticidad y se requiere un mayor esfuerzo para respirar.

Síntomas

En la silicosis aguda, la dificultad respiratoria empeora rápidamente. La persona también baja de peso y tiene cansancio. La insuficiencia respiratoria a menudo se desarrolla en 2 años.

La silicosis crónica por lo general no causa síntomas durante años, pero muchas personas con el tiempo desarrollan dificultad respiratoria mientras hacen ejercicio. A veces, la dificultad para respirar progresa hasta la falta de aliento, incluso durante el reposo. Algunas personas tienen tos con producción de esputo. La respiración empeora incluso años después de que la persona haya dejado de trabajar con sílice. El daño pulmonar deriva en niveles más bajos de oxígeno en la sangre y llega a sobrecargar el lado derecho del corazón. Esta sobrecarga conduce a un tipo de insuficiencia cardíaca denominada corazón pulmonar (cor pulmonale, ver Hipertensión pulmonar), que puede ser mortal.

La persona con silicosis acelerada experimenta los mismos síntomas que la persona con silicosis crónica, pero los síntomas se desarrollan y empeoran en un periodo más corto.

Las personas con silicosis son varias veces más proclives a desarrollar tuberculosis o nocardiosis cuando se exponen a los organismos que causan tales enfermedades que quienes no tienen silicosis. Estos sujetos también están en riesgo de esclerosis sistémica progresiva y cáncer de pulmón.

Diagnóstico

  • Tomografía computarizada

El diagnóstico se realiza cuando a alguien que ha trabajado con sílice se le toma una tomografía computarizada (TC) de tórax que muestra patrones distintivos acordes con la enfermedad. También puede realizarse una radiografía de tórax para confirmar el diagnóstico. Cuando los resultados de los estudios de imagen no son claros, las muestras de tejido pulmonar ayudan a confirmar el diagnóstico. Para distinguir la silicosis de otros trastornos se realizan pruebas adicionales.

Prevención

La clave para prevenir la silicosis es el control del polvo de sílice en los sitios de trabajo. Cuando este no se puede controlar, como ocurre en el caso de la industria de abrasión mediante chorros de arena, los trabajadores deben usar máscaras que suministren aire externo limpio o que filtren por completo las partículas diminutas. Dicha protección puede no estar al alcance de todos los trabajadores en una zona polvorienta (por ejemplo, pintores y soldadores) y, en ese caso, siempre que sea posible, se deben utilizar otros abrasivos en lugar de arena.

A los trabajadores expuestos al polvo de sílice se les debe realizar radiografías de tórax de forma regular, para que los problemas se puedan detectar a tiempo. Los trabajadores que fuman deben ser animados a abandonar el tabaco. Otras medidas preventivas incluyen la vacuna neumocócica y la vacuna contra la gripe anual para ayudar a proteger contra las infecciones a las cuales los trabajadores pueden ser más vulnerables.

Tratamiento

  • Lavado pulmonar total

  • Para la silicosis aguda o acelerada, corticoesteroides.

  • Tratamiento de los síntomas y las complicaciones, como los fármacos que abren las vías respiratorias y en ocasiones el trasplante de pulmón

La silicosis no puede curarse, pero su progresión puede retrasarse si se evita la exposición a la sílice, especialmente en las fases iniciales de la enfermedad.

Puede efectuarse un lavado pulmonar completo para tratar tanto la forma aguda como la forma crónica de silicosis. Para llevar a cabo el lavado, se llena el pulmón con una solución salina (suero) y luego se drena para eliminar los sedimentos de las cavidades respiratorias.

Algunas personas con silicosis aguda o acelerada experimentan mejoría tomando corticoesteroides.

Las personas con dificultad respiratoria reciben tratamiento con fármacos que mantienen las vías respiratorias abiertas y libres de secreciones (broncodilatadores, ver Tratamiento de los síntomas). El trasplante de pulmón es el último recurso.

Dado que las personas que padecen silicosis tienen un alto riesgo de contraer tuberculosis, deben someterse periódicamente a revisiones médicas que incluyan la prueba cutánea para la tuberculosis.

Deben revisarse los niveles de oxígeno en sangre periódicamente para proporcionar el tratamiento adecuado en caso de que desciendan. La rehabilitación pulmonar puede ayudar a las personas a desempeñar actividades cotidianas.

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