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Introducción a la rehabilitación pulmonar

Por Bartolome R. Celli, MD, Professor of Medicine;Chief, Pulmonary, Critical Care and Sleep Study, Tufts University;St. Elizabeth's Medical Center

La rehabilitación pulmonar es un programa diseñado para quienes padecen enfermedades respiratorias crónicas. El objetivo principal para las personas afectadas es obtener y mantener el máximo grado de independencia y de funcionalidad. Aunque la mayor parte de los programas de rehabilitación se concentran en las necesidades de la persona afectada de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, también pueden ser beneficiosos para quienes padecen otro tipo de enfermedad pulmonar. Pueden ser útiles para grupos de personas de todas las edades, incluidos los mayores de 70 años.

Los programas de rehabilitación pulmonar pueden mejorar significativamente la calidad de vida, ya que reducen la dificultad respiratoria (disnea), aumentan la tolerancia al ejercicio, proporcionan una sensación de bienestar y, en menor grado, disminuyen el número de hospitalizaciones. Sin embargo, no mejoran de modo significativo la supervivencia.

Estos programas se suelen realizar en centros ambulatorios o en el propio domicilio. Cuando la persona está ingresada está ingresado, suelen realizarse en centros especiales de rehabilitación. Los servicios para personas ingresadas están especialmente dirigidos a quienes se están recuperando de una hospitalización, a menudo debida a una enfermedad respiratoria grave. Dichas personas, aunque ya no requieran estar en la unidad de cuidados intensivos, no siempre están lo suficientemente estables para ir a casa. Los programas de rehabilitación más exitosos son los realizados por un equipo multidisciplinar (llamado equipo de rehabilitación pulmonar) para la coordinación de servicios médicos complejos. Por ejemplo, el equipo mínimo debería estar integrado por: un fisioterapeuta o un terapeuta respiratorio, un médico, un miembro del personal de enfermería, un psicólogo o un trabajador social y un nutricionista. La mayoría de las personas permanecen en estos programas durante, más o menos, unas 8 o 12 semanas. Sin embargo, las técnicas aprendidas durante el programa han de continuarse en casa después de finalizar el programa de rehabilitación, para evitar perder lo que se haya conseguido.

La terapia de mantenimiento respiratorio, que incluye la oxigenoterapia y la fisioterapia torácica, puede llevarse a cabo conjuntamente con la rehabilitación pulmonar. La terapia de mantenimiento también es beneficiosa para las personas que, aun no estando inscritas en esta clase de programas, padecen enfermedades pulmonares crónicas (como fibrosis quística y bronquiectasia) o enfermedades pulmonares agudas (como la neumonía).

Inscripción en el programa y determinación de objetivos para cada persona

El primer paso del equipo de profesionales es determinar los objetivos a corto y a largo plazo para cada afectado. Por ejemplo, el objetivo de una persona de edad avanzada puede ser simplemente poder tomar un avión para visitar a su nieto. Si para poder acceder a un avión debe ser capaz de caminar 300 m y solo puede caminar 90 m debido a la dificultad respiratoria (disnea) que padece, su objetivo inicial a corto plazo sería incrementar poco a poco la distancia que puede caminar. El equipo de profesionales debe alentar a la persona afectada a lograr objetivos realistas. Es importante asegurarse periódicamente (semanalmente) de que los objetivos se van cumpliendo.

Es también muy importante que el equipo identifique los factores que pueden limitar la efectividad del programa para cada persona en particular. Estos factores pueden incluir problemas relacionados con recursos económicos, transporte hasta el centro de rehabilitación, capacidad de comprensión y dinámica familiar. Un ejemplo de problema relacionado con la capacidad de comprensión puede ser el de una persona con demencia que además padezca una enfermedad pulmonar. Para este tipo de personas se hace necesario un enfoque específico para mejorar dicha comprensión. Un ejemplo del problema relacionado con la dinámica familiar puede ser el de una persona que participa en esta clase de programas y que está bajo el cuidado de otra persona que a su vez no es capaz de ayudarle en la rehabilitación en el hogar. Es importante que los miembros del equipo reconozcan este tipo de problemas y busquen maneras de ayudar al afectado.

También se establecen unos objetivos a largo plazo, y el equipo enseña a las personas afectadas a reconocer los cambios en su enfermedad pulmonar, para que los comuniquen rápidamente al médico. Puede ser necesario modificar el tratamiento en función de los cambios en los síntomas.

Ejercicios físicos

Los ejercicios físicos son la parte más importante de la rehabilitación pulmonar. Reducen los efectos de la inactividad y el mal estado físico, lo que da como resultado una menor sensación de dificultad respiratoria (disnea) y un incremento en la capacidad para realizarlos. Sin embargo, algunas limitaciones físicas restringen el tipo de ejercicios que se pueden practicar. En algunas personas que dependen del uso de respiradores, los ejercicios físicos pueden ayudarles a prescindir de estos.

Ejercitar las piernas es la piedra angular del ejercicio físico. Muchos programas de rehabilitación utilizan la marcha (a veces sobre una cinta de correr) como modo principal de entrenamiento, porque es necesaria en la mayor parte de las actividades diarias. Algunas personas prefieren ejercitarse en una bicicleta estática. La elección de un ejercicio cómodo y satisfactorio mejora la disposición para seguir un programa de ejercicio prolongado.

Los ejercicios para los brazos son también beneficiosos para las personas con enfermedades pulmonares crónicas que tienen dificultad respiratoria (disnea) u otros síntomas durante la realización de sus actividades rutinarias, como lavarse la cabeza o afeitarse. Dichos ejercicios son necesarios porque algunos de los músculos que intervienen en el movimiento del hombro, intervienen a su vez en la respiración y en el movimiento de los brazos, y la actividad de los brazos puede provocar rápidamente un sobreesfuerzo de estos músculos.

Asesoramiento psicosocial

Dado que las emociones fuertes tienden a empeorar la dificultad respiratoria (disnea), algunas personas reprimen su emotividad, pero, ante los cambios que experimenta la vida de los afectados por enfermedad pulmonar, la depresión y la ansiedad son reacciones frecuentes. Además, la propia dificultad respiratoria (disnea) puede causar ansiedad y depresión, afectar a la actividad sexual y dificultar el control del estrés y la relajación. Con asesoramiento, terapia de grupo y, cuando sea necesario, administración de medicamentos, las personas afectadas ganan capacidad para hacer frente a estos problemas psicosociales. A veces los familiares de la persona enferma participan en las sesiones de asesoramiento para ayudarles a enfrentarse al estrés que supone el hecho de cuidar a un enfermo pulmonar.

Evaluación nutricional y asesoramiento

Las personas que padecen enfermedades pulmonares a menudo necesitan evaluación nutricional y asesoramiento. Por ejemplo, quienes sufren enfermedad pulmonar obstructiva crónica grave experimentan con frecuencia pérdida de peso. Los programas de rehabilitación pulmonar ayudan a evitar la pérdida de peso y mantener la masa muscular. Debe enseñarse a la persona a alimentarse de manera que mantenga una ingestión calórica adecuada, evitando llenarse por completo (hartazgo), porque esto puede afectar a la respiración. Por el contrario, algunas personas aumentan de peso a causa de la reducción del nivel de actividad. En este caso, la respiración impone una mayor demanda sobre un sistema respiratorio ya cargado. En estos casos es beneficiosa una pérdida de peso.

Uso de medicamentos y educación

Las personas con enfermedad pulmonar grave suelen tomar varios fármacos. A menudo esta medicación debe tomarse siguiendo unas instrucciones precisas y un plan terapéutico complejo. Con un programa de rehabilitación, la persona en cuestión aprende la importancia de observar las dosis del fármaco recetado y los tiempos de administración. La educación consiste en la información acerca de la naturaleza de la enfermedad pulmonar, el papel que desempeñan los medicamentos recetados (incluyendo tanto los beneficios esperados como los posibles efectos colaterales) y el uso correcto de los inhaladores. Los programas verifican mediante un seguimiento muy atento si se siguen las instrucciones e instruyen a las personas que sufren la enfermedad y a sus familiares acerca de la importancia de una utilización correcta de los medicamentos.